Jaume Mora Pedrós: «Tenemos que emanciparnos de ciertos dogmas del pasado y empezar a valorar nuestros productos autóctonos»
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Jaume Mora Pedrós: «Tenemos que emanciparnos de ciertos dogmas del pasado y empezar a valorar nuestros productos autóctonos»

Itsaso Aurrekoetxea Jover

Periodista
13 de julio de 2026 - 18:04

La revista municipal del Poble Nou de Benitatxell, Al corrent, publica este mes una entrevista con Jaume Mora Pedrós. A continuación, se reproduce la entrevista facilitada por el Ayuntamiento de Benitatxell.

Hay quien piensa que para triunfar hay que desconectar de las raíces, pero el caso de Jaume Mora Pedrós demuestra todo lo contrario. Después de una sólida y cosmopolita carrera internacional como economista y consultor en KPMG que lo llevó a vivir en seis países diferentes, este vecino ha decidido dejar una gran firma en Londres para perseguir su ambición más personal: poner en valor el potencial agroalimentario de nuestra tierra y liderar una revolución desde el sur de Europa.

Lo hace a través de ‘La Penya’, un proyecto empresarial y social que busca emanciparnos de los dogmas del pasado y devolver la dignidad al campo, empezando por un producto tan identitario y a veces maltratado como la algarroba.

PREGUNTA. Tenías una carrera sólida y reputada en Londres como consultor. ¿Recuerdas un punto de inflexión en el que decidiste que tu futuro estaba en la agroalimentación?

RESPUESTA. Soy economista y me crie profesionalmente en KPMG. Mi carrera con ellos era sólida, y me permitió vivir en seis países diferentes. Cuando dije que lo dejaba fue una sorpresa para todo el mundo.

No fue una reacción impulsiva, sino una decisión muy reflexionada y estudiada. Los dos primeros años de esta iniciativa los centré en hacer una investigación económica y social en profundidad. Dediqué muchos esfuerzos a entender cómo funcionan los otros países a nivel agroalimentario. España, Italia, Portugal y Grecia son países con un modelo gastronómico ejemplar, con productos frescos, de calidad, con poca manipulación y con unos niveles nutricionales muy buenos. Precisamente por la experiencia de haber visto que países con muchos menos activos consiguen poner en valor sus productos, quería luchar por poner a España en el mapa.

Mi experiencia con el análisis y los datos me dice que el mercado pide este tipo de productos. Y ahora, con los conflictos mundiales que estamos sufriendo, enfatizo todavía más en que es imperativo tener una seguridad alimentaria y que desarrollemos nuestros activos. Porque esto, además, tiene beneficios adicionales como la preservación del paisaje, la soberanía territorial y la puesta en valor de la tierra, que, desde mi punto de vista, la estamos malvendiendo. Necesitamos fomentar una economía totalmente diversa.

P. ¿Qué es exactamente lo que hacéis en La Penya y qué diferencia vuestros productos?

R. Tenemos un catálogo de más de 200 productos en vías de desarrollo. En el País Valencià estamos trabajando sobre todo la algarroba y las hierbas comestibles como el llicsó (cerrajón) o la cama-roja (achicoria dulce). Pero también, en homenaje a El Poble Nou de Benitatxell, hacemos un hummus de haba excelente. En Galicia trabajamos con otros alimentos como la castaña o verduras locales, con las que estamos haciendo, por ejemplo, un kimchi con grelos y nabizas.

P. ¿Por qué la algarroba? ¿Qué tiene de especial este producto?

Decidimos empezar con la algarroba porque es un producto que tiene un potencial económico súper alto. Además, la situación geopolítica del mundo nos beneficia, porque el cacao está cuestionado. Aun así, nosotros no vendemos la algarroba como un sustitutivo del chocolate. Pienso que es un error hacer esta campaña de marketing, ya que la algarroba tiene personalidad y valor propio. Posiblemente es uno de los productos más completos que hay en el mercado hoy en día. Contiene minerales, antioxidantes, calcio, etc. Y, además, es muy versátil.

Ahora mismo tenemos dos salsas saladas de tomate seco y de ajo negro y dos cremas untables dulces de turrón, una con almendra y algarroba, y otra con avellana y algarroba. La de ajo negro ha tenido una acogida excepcional, y la tenemos hasta en restaurantes con estrella Michelin en Londres. Van muy bien con carne, pescado, verduras, etc.

Todos los productos están centrados no solo en la calidad y el gusto al paladar, sino también en el valor nutricional y la biodisponibilidad, que es la capacidad para absorber nutrientes. Queremos que la algarroba forme parte de los rituales de la gente y lo estamos consiguiendo. Es un camino largo, pero queremos demostrar que nos podemos emancipar de ese pensamiento dogmático del pasado de que la algarroba es la comida del ganado o el chocolate de los pobres.

P. ¿Qué te dijeron tus familiares y amigos cuando les contaste que dejabas la estabilidad de una gran firma para emprender con un fruto que muchos en la zona todavía asocian solo con el alimento para los animales?

R. He recibido comentarios de todo tipo: “es un soñador”, “¿a dónde vas?”, “ese es un vendedor de humo”… La gente no se lo ha terminado de creer, pero mi lema es “I’ll prove you wrong”: demostraremos que esa gente está equivocada con hechos. O lo hacemos nosotros o lo harán otros pueblos que son mejores comercialmente. Los valencianos necesitamos sentirnos más orgullosos de lo que tenemos y copiar a los americanos o a los italianos, que tradicionalmente han tenido una mentalidad más emprendedora y visionaria.

P. ¿Tiene la algarroba algún significado sentimental para ti? ¿Por qué ese aprecio?

R. No es un amor específicamente a la algarroba. Es un amor a mi tierra y a mi cultura. Y la algarroba forma parte de ella. Pero tenemos otros productos como el raïmet de pastor (hinojo marino) con salmuera típico de Xàbia, o el aceite El Tossut de Pedreguer, que es excelente.

Hemos empezado por la algarroba porque forma parte de nuestra identidad, pero La Penya es algarroba, es oliva, es uva y es todo tipo de productos de alto valor con los que conseguimos recuperar las variedades autóctonas. Por poner un ejemplo, en el País Valencià todavía tenemos esa mentalidad de que la uva giró no vale nada, pero es una garnacha excelente. Tenemos que emanciparnos de ciertos dogmas del pasado y empezar a valorar nuestros productos autóctonos.

P. ¿Has llevado tus productos a Londres? En un mercado tan competitivo y cosmopolita, ¿cómo reacciona la gente cuando los prueba por primera vez?

R. Los productos tienen muy buena aceptación. En Londres estamos ahora en restaurantes de alta cocina, tiendas especializadas y hacemos mucha promoción a través de eventos privados. También hemos ido a las escuelas. A los niños y niñas les encantan las cremas de turrón. Tenemos un feedback excelente.

P. Aquí en España, ¿dónde se pueden comprar los productos de La Penya?

R. De momento, en España los tenemos solo en la página web lapenyamarketplace.com. Además, tenemos dos páginas más, lapenyaconcept.com y lapenyatravel.com. A través de ellas organizamos viajes a la Marina Alta para conocer a pequeños productores de algarroba o eventos privados donde cocinamos con nuestros productos.

P. Cuéntanos más detalles sobre las visitas a la Marina Alta.

R. Consisten en un fin de semana totalmente experiencial. Vamos a fincas de algarrobos, cocinamos con algarroba y hacemos actividades paralelas como rutas senderistas por les Valls de la Marina o los acantilados de El Poble Nou de Benitatxell. También hemos llevado a gente al Mitjafava Fest. Es un tipo de viaje excelente con el que se consigue, además, reinventar el turismo.

P. ¿Sientes que estamos empezando a valorar la algarroba, que se está poniendo de moda?

R. Sí, definitivamente. Tanto desde el punto de vista nutricional como de paladar, la gente se sorprende muy gratamente de lo que ofrece. Los chefs de alta cocina se quedan altamente sorprendidos por la versatilidad de los productos y la calidad al paladar. Es un movimiento que empieza ahora, pero en el País Valencià ya hay cocineros, como Quique Dacosta o Pep Romany, que han hecho platos o elaboraciones con algarroba.

Los nutricionistas la aprecian mucho. Si tienes diabetes la puedes comer porque, aunque es dulce, tiene un índice glucémico muy bajo. Es un sustitutivo del azúcar refinado excelente, y tiene minerales y mucho calcio. Estoy totalmente convencido, como decía antes, de que la algarroba estará en el mercado en una década. Me gustaría que esa tendencia estuviera liderada desde el País Valencià o desde España, y no desde Italia, Israel o Estados Unidos. Pienso que es nuestro turno.

P. ¿Es este proyecto una oportunidad para dinamizar el sector agrícola de nuestra zona? ¿Trabajáis con agricultores de El Poble Nou o de la Marina Alta?

R. Definitivamente. La ambición es hacer la agricultura, la agroalimentación, la gastronomía y las artes culinarias rentables. Queremos llegar a pagar a los agricultores 1,50 euros por kilo de algarroba, y no 30 o 40 céntimos, que es lo que se les está pagando ahora. Se tiene que crear mercado para poder hacerlo, y ese es nuestro propósito.

Estamos trabajando muy de cerca con los agricultores de la Marina Alta, directa o indirectamente. Queremos que la gente que aprecia la tierra pueda trabajarla de manera digna, con productos de altísima calidad y con precios competitivos para que se pueda vivir de ella y haya relevo generacional.

P. Ya os habéis movido por la comarca con diversas iniciativas.

R. En febrero participamos en el Feslalí de Alcalalí. La gente quedó muy contenta, y ahora en sus fiestas volvemos a organizar otro evento. Y cómo no, en julio estaremos en El Poble Nou de Benitatxell, en el Tasta l’Estiu, donde las personas participantes podrán probar los productos de La Penya hechos con algarroba.

También organizamos eventos privados, como las ‘Nits de riurau’ en El Poble Nou de Benitatxell, unos encuentros donde promovemos productos de proximidad de alta calidad. La ambición es que todos los pueblos de la Marina que tengan algarroba y quieran crear una economía diversa nos inviten a sus fiestas. Los retamos a que, al igual que hay un día que se hace paella gigante, celebren otra jornada donde se haga una barbacoa popular de carne con productos de algarroba.

En el resto de España hemos estado en otras iniciativas. En mayo participamos en Peñíscola en la XIII Jornada Técnica EIG: fomento y mejora del cultivo de la algarroba, y próximamente estaremos en Elche y en Cartagena.

P. ¿Qué encontrarán los vecinos de Benitatxell que se acerquen a la cata de Tasta l’Estiu del 16 de julio?

R. Haremos un menú tanto de sabores salados como dulces. Se podrán probar nuestras salsas con carne y verduras, así como también las cremas dulces con coca maría o algún otro dulce. La gente podrá comprobar que la algarroba no es el sustituto del chocolate, que va más allá.

P. ¿Te planteas en algún momento que el centro de operaciones de La Penya esté en El Poble Nou de Benitatxell? ¿Te gustaría volver a tu tierra?

R. Sí. Nos gustaría liderar este proyecto desde la Marina Alta, y El Poble Nou y Alcalalí serían muy buenos lugares. Queremos que se cree empleo, dar ejemplo de que se puede emprender y que hay opciones más allá del sector servicios y la construcción. Si el mercado nos lo permite y la gente nos apoya queremos crear industria en la Marina y en el País Valencià. Hemos abierto el camino, y ahora es el momento para la gente de participar en él.

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