El domingo por la tarde, la Conselleria de Cultura y Deporte de la Generalitat Valenciana organizó una novillada con picadores en la Plaza de Toros de Ondara. Un evento que causó el rechazo de diversos colectivos locales y vecinos y vecinas que se unieron bajo el lema «Ondara sense crueltat animal».
Desde que se conociera la solicitud de Conselleria para utilizar el espacio, el descontento con el evento ha sido notable en la localidad, donde no se celebraba una corrida de toros desde 2008. El equipo de Gobierno de Ondara se vio obligado por imperativo legal a ceder el espacio, después de estudiar diversas opciones para impedir la cesión forzosa de la plaza. El informe jurídico que les llevó a tomar la decisión concluyó que, de negarse, podrían enfrentarse a diversas causas administrativas y penales, como ya había sucedido en otros Ayuntamientos que se habían negado con anterioridad.
En respuesta a la celebración de la novillada, numerosas personas se congregaron ayer frente a la plaza para mostrar su rechazo al mismo tiempo que se celebraba el evento. «Ondara no quiere mancharse de sangre» o «La tortura no es cultura» fueron algunos de los mensajes registrados en las pancartas de los manifestantes.






























