La DANA que azotó a la Comunitat Valenciana el pasado 29 de octubre ha dejado un huella imborrable en 75 localidades de la provincia de València que sufrieron las peores consecuencias posibles. Son 223 las víctimas mortales que ha ocasionado la catástrofe y miles de familias y personas afectadas por los destrozos.
Desde las primeras horas del suceso, oleadas de solidaridad se transformaron en voluntarios a pie de calle, en donaciones de alimentos y objetos necesarios para las personas afectas y recaudaciones que todavía siguen llegando desde cada rincón del país. El apoyo de las personas ha sido una de las caras más amables dentro del desastre, pero hay otra, más amarga, que todavía busca responsables. La gestión política de la DANA, desde la previsión y el aviso a la ciudadanía, hasta la organización de la recuperación posterior, está en tela de juicio.
Nada está siendo fácil, la realidad de las localidades valencianas supera cualquier ficción. Como testimonio de ello, cada día se recogen incontables historias. Vivencias y perspectivas que surgen desde cada persona implicada. Algunas forman parte de los operativos desplegados sobre el terreno para gestionar las consecuencias más indeseables, como la de Santi Noguera, graduado en Ciencias Ambientales y vecino de Xaló, que desde hace dos años trabaja en la Unidad Técnica de Análisis de Incendios Forestales (UTA), integrada en el dispositivo de prevención y extinción de Incendios Forestales de Aragón (INFOAR).
Su unidad se desplegó sobre el terreno de la DANA, destinándose en Catarroja, a los pocos días de la catástrofe. «Nuestra función consiste en ofrecer apoyo y asesoría en temas como cartografía, meteorología, previsiones, coordinación de recursos, entre otros», explica el xaloner. Aunque su especialidad se centra en los incendios forestales, las personas que conforman el dispositivo aragonés han sido piezas clave para gestionar todos los trabajos en la localidad de destino.
Actuando como enlace en el Puesto de Mando Avanzado (PMA), han podido aportar su experiencia en la coordinación de emergencias proporcionando asesoría como expertos. En esta entrevista, el ambientólogo Santi Noguera cuenta cómo ha sido vivir la catástrofe desde dentro, cómo es coordinar el peor escenario de la DANA y si hay forma de estar preparados para escenarios tan difíciles como este.
PREGUNTA. Háblanos de la implicación de tu unidad en Catarroja tras el paso de la DANA.
RESPUESTA. La implicación de nuestra unidad comenzó unos días después de lo sucedido, más o menos desde el 4 de noviembre. La participación de la unidad fue gradual. Al principio, solo se movilizaron los equipos necesarios para evaluar la magnitud de la emergencia y ver qué recursos eran necesarios. A medida que fueron llegando compañeros, se fue ampliando el operativo, incorporando personal de logística, técnicos como nosotros para cartografía y control de recursos y coordinación para otros equipos que ya había sobre el terreno. Había gran cantidad de recursos, entre equipos de emergencia y voluntarios, por lo que se requería la organización en primera instancia, sobre todo. Cuantas más personas iban llegando, más necesidad de coordinación había.
Yo me incorporé a la operación unos días después, entre el 6 y el 9 de noviembre, tras el reconocimiento del territorio. Nuestra tarea principal era organizar la información, elaborar mapas y coordinar recursos. Este tipo de despliegue gradual es bastante habitual, permite que la intervención sea escalonada según la complejidad de la emergencia.
P. ¿Había más equipos de coordinación como el vuestro?
R. Sí, en este caso, se organizó un dispositivo bastante amplio. Cada emergencia suele estructurarse con un puesto de mando avanzado (PMA) que coordina toda la operación. Desde ese PMA principal se subdividen las tareas en diferentes sectores: logística, intervención, apoyo sanitario, etc. Nosotros, por ejemplo, trabajábamos bajo esa estructura principal pero con un enfoque específico en nuestra área asignada, que era la zona de Catarroja. Toda la zona afectada se sectorizó bajo un comando único, el PMA principal.
P. ¿El PMA era con recursos de la Generalitat Valenciana?
R. Sí, y para facilitar la coordinación entre todos los recursos a nivel estatal que había, se ponían enlaces que hacían de conexión entre subcomandos. Aunque nosotros, por ejemplo, llevamos todo tipo de recursos y podíamos ser autosuficientes.
P. ¿Y qué recursos aportabais vosotros desde Aragón?
R. Se movilizaron dos tipos de recursos principales. Por un lado, las brigadas forestales apoyadas por autobombas, que hacían todo tipo de tareas, como retirada de escombros, vehículos, barro, agua, etc. Por otro lado, un equipo técnico como el nuestro, que se encargaba de tareas de apoyo logístico, cartografía y coordinación de los recursos sobre el terreno. Esta combinación permitió responder de manera efectiva a las necesidades del momento.
P. ¿Qué tareas has desempeñado particularmente?
R. La parte principal de mi trabajo tiene que ver con la planificación y la coordinación. Normalmente, estoy asignado a un camión donde disponemos de una pantalla con las previsiones meteorológicas, simulaciones y herramientas que facilitan el trabajo. Esto nos permite plasmar ideas y avances sobre planos.
Mi trabajo tiene una parte estática, como preparar planos o gestionar los recursos necesarios para afrontar las situaciones. Sin embargo, también hay momentos en los que debíamos actuar como coordinadores y, a menudo, era necesario salir al terreno para ver cómo se estaba desarrollando la situación y afrontar las complicaciones in situ.
P. ¿Cómo se ha implementado toda esta gestión de tu equipo en esta emergencia en concreto? ¿Cómo ha ayudado vuestra experiencia en incendios?
R. Esta emergencia era diferente. Los incendios forestales son emergencias muy dinámicas, donde el tiempo de respuesta es crucial. Pero, en este caso con la DANA en València, la mayor parte del daño ya estaba hecho, y la emergencia era más controlada, digamos. Esto nos permitía trabajar sobre escenarios cerrados, identificando recursos, problemas y zonas críticas. Este tipo de trabajo implica decisiones del día a día.
Por otro lado, el haber trabajado en emergencias en el territorio valenciano me ayudó mucho particularmente. Tenía conocimiento de la cartografía, de los recursos disponibles y de cómo organizar un plan de emergencia. Sin embargo, ha habido mucha improvisación, algo que es inevitable en situaciones como esta.
P. La situación también os obligaba a actualizar constantemente los datos, sobre todo en las diferentes zonas.
R. Correcto. Lo que yo imaginaba antes de llegar al lugar y lo que me encontré en el territorio no tenían nada que ver. Cuando llegué a Catarroja, uno de los municipios más afectados, era un escenario de posguerra totalmente. Nunca había visto una escena como aquella, ni en los peores incendios que he vivido. Te pone un poco los pies en el suelo y piensas: ¿Qué puedo hacer yo aquí? Una figura como la mía en la emergencia puede aportar hasta cierto punto, pero estar ayudando en todo lo que se pueda con mis conocimientos y en el lugar donde pueda desarrollarlos, siempre será mejor que no hacer nada.
P. Todo el mundo coincide en que la magnitud de lo ocurrido en directo es muy diferente de verlo por televisión o las redes sociales. ¿Tú cómo lo has vivido?
R. Totalmente de acuerdo. Sobre el terreno, la realidad te supera. Por ello, dentro de la organización que implementamos, una figura nueva que no se contemplaba antes ha sido la atención psicológica. Había psicólogos que daban apoyo tanto al operativo como a la gente del pueblo y voluntarios que lo necesitaban.
P. Desde tu punto de vista, ¿qué ha sido lo más difícil de participar en esta emergencia?
R. Lo más difícil no ha sido tanto el trabajo allí, que aunque es duro, también es gratificante. Lo más duro es lo que viene después. Volver a la normalidad es complicado, y aún más ver cómo el tema desaparece de la agenda mediática. Pasados unos días nadie habla de ello. Esto es frustrante, porque sé que en la zona afectada todavía queda mucho por hacer, mientras que en el resto del territorio se va olvidando. Podemos extrapolarlo al volcán que afectó a Canarias, la guerra en Ucrania o Palestina.
Cuando una emergencia termina para nosotros, no termina para los afectados. Necesitamos un compromiso continuo y una visión más a largo plazo para ayudar a estas personas a recuperarse, que necesitan volver a tener una vida digna y esta recuperación durará años.
P. ¿Qué opinas acerca de la gestión a nivel autonómico que se ha dado a la emergencia?
R. No voy a dar mi opinión personal, pero si puedo lanzar algunas preguntas. Creo que en cualquier emergencia se debe plantear: ¿Tenemos suficientes recursos, mecanismos? Una vez ya en la emergencia, ¿puedes dar abasto? Son preguntas lanzadas al aire. Si la respuesta es negativa, seguramente haya que integrar otros mecanismos para afrontarlo. La conclusión es que, si crees que esa emergencia te supera, pide ayuda, ni más ni menos. Si crees que puedes hacer frente y después no es así, pide ayuda.
P. En las últimas semanas, las administraciones municipales, cercanas o no, se han puesto a revisar sus planes de emergencia…
R. Normalmente, no actuamos hasta que no ocurre algo previamente, y es cuando llegan las prisas y las lágrimas. Los Ayuntamientos piensan que simplemente redactando sus planes en documentos ya está todo. Haría falta un poco de más autocrítica en este sentido.
P. ¿De qué manera se podría estar preparado para esto? ¿Cuál sería el complemento a estos planes de emergencia?
R. Creo que lo importante después de haberse dado la emergencia es hacer un balance. Sentarse y plantearse si estamos preparados para este tipo de sucesos de tan gran magnitud. Ahora ha sido una DANA, pero mañana puede ser un incendio o un seísmo.
Considero que sería cuestión de empezar a plantear estas emergencias ya no solo a nivel municipal, sino también regional. Esta DANA que se movió de sureste a noroeste, comenzó a recoger agua desde cotas bajas a más altas y acabó acumulándose. Es un problema que ha afectado prácticamente a toda la provincia de València. Así que, aunque pueda comenzar como un problema local, a menudo escala a niveles más grandes. Tenemos que aprender a tomar medidas y dar respuesta a escalas más grandes.
El operativo de Aragón ha estado trabajando en Catarroja. Catarroja es solo un pueblo de todos los afectados. Es decir, un solo municipio ha necesitado el trabajo y apoyo de los medios de una comunidad autónoma. ¿Se está preparado para una emergencia de tal magnitud? Evidentemente, no, y creo que no lo estaremos.
P. Antes has mencionado que la magnitud de la catástrofe ha llevado a la improvisación o a adaptarse a la situación conforme se iban teniendo más datos.
R. Muchas veces llegamos tarde porque no somos capaces de predecir. Nosotros trabajamos con incendios y hay algunos que se nos escapan del alcance de nuestras herramientas. Los incendios de ahora no son como los de antes. Las olas de calor, por ejemplo, cada vez duran más según estudios climáticos. Esto no significa que un incendio sea directamente culpa del cambio climático, pero sí que el territorio es más vulnerable.
P. El colapso del alcantarillado por la cantidad de barro y suciedad que se lanzaba ha sido un foco de problemas. ¿Se podría haber hecho de otra forma la retirada de todo ese material?
R. Es difícil responder a eso, porque una vez sucedido, las unidades llegaron con la intención de que las personas pudiesen volver a su “normalidad” lo más pronto posible. Cómo se ha retirado el barro en esta ocasión incumple muchísimas medidas, hablando desde mi postura como ambientólogo. Se ha tirado al río directamente, los vehículos se han triturado en zonas sin estar preparadas… Pero la emergencia ya te decía que esos aspectos se iban a incumplir, porque, vamos a poner todo esto entre comillas, seguir la normativa haría perder el tiempo. La realidad puso a todos en su lugar. Ahora mismo toca mirar por el bien de las personas.
En emergencias de esta magnitud, también tenemos que pensar a largo plazo. Muchos sistemas de infraestructura como el alcantarillado no están preparados para fenómenos tan intensos. Si no lo arreglamos con previsión, cuando volvamos a tener una situación así, el problema será igual o peor. Necesitamos construir soluciones sostenibles para un futuro que sabemos que será complicado. Pero claro, una vez tienes el problema encima, solo puedes actuar con los medios que tienes. Ahora bien, lo que queda claro es que la prevención es clave.
P. ¿Se podría haber hecho mejor?
R. Realmente no puedo decirmcómo se debe hacer mejor o cómo no. Se ha actuado en función de lo que nos hemos encontrado. Seguramente se podrían hacer muchas cosas mejor, claro.
Lo que sí hay que tener en cuenta es que puede volver a pasar y que debemos mejorar todo esto. Si podemos mejorar el sistema del alcantarillado, mejorémoslo. Si podemos anticiparnos a la mitigación de este tipo de problemas desde otros ámbitos, hagámoslo. Tenemos un antecedente muy claro, intentemos que no se repita.
Y otra cosa tremendamente importante, sobre todo para las personas que se han visto afectadas, es que no debemos dejar que caigan en el olvido. Eso sería algo aún más grave.









Unidad enviada por el Gobierno de Aragón, muchas gracias Aragón.Por otro lado la Generalitat Valenciana no tiene una Unidad igual? Que piensa de los incendios que se están declarando en los descampados donde se están amontonando la basura y los coches, como el de ayer noche en Catarroja? Y en las consecuencias medioambientales de estos vertederos.
No voy a expresar lo que pienso de todo esto, pero si quiero dar las gracias a Santi y a las personas que como él, han estado ahí. Me refiero a los profesionales, como a los voluntarios. Muchas gracias por tu labor, y también por arrojar algo de luz con tus palabras. GRACIAS SANTI