La situación del abastecimiento de agua potable en la Vall de Laguar continúa generando un creciente malestar entre los vecinos. El problema, que ya provocó protestas durante 2025 y a comienzos de 2026, ha vuelto a situarse en el centro del debate tras difundirse el vídeo enviado por un residente del municipio este mismo 5 de marzo, en el que se observa agua de color marrón saliendo directamente del grifo de una cocina.
El vecino acompañó las imágenes con un mensaje en el que denuncia el deterioro de la situación y expresa el cansancio acumulado entre la población. «No se puede vivir ya más así, esto es una pesadilla desde hace un año largo», afirma.
Según explica, el problema se arrastra desde hace más de un año, periodo en el que se ejecutó una actuación destinada precisamente a resolver las dificultades del suministro.
Críticas por el coste de la planta de filtrado
Uno de los puntos que más críticas está generando entre la población es la inversión realizada para intentar solucionar el problema. La instalación de una planta de filtrado del agua, contratada y financiada por la Diputación de Alicante, supuso una inversión que superó los 600.000 euros.
El vecino que difundió el vídeo sostiene que el gasto incluso habría superado ampliamente la previsión inicial. «Se gastaron más de 500 mil euros, casi doblando el presupuesto de lo inicialmente presupuestado», afirma en su mensaje.
Pese a la inversión, los residentes aseguran que el resultado no ha sido el esperado. Según denuncian, la calidad del agua no solo no ha mejorado, sino que en algunos momentos consideran que está «peor que nunca», lo que ha incrementado la desconfianza hacia la gestión del proyecto.
Una situación que se agrava cada vez que llueve
El origen del problema está relacionado con los episodios de lluvia, que provocan que la captación de agua arrastre tierra y sedimentos hacia la red de abastecimiento, generando episodios de fuerte turbidez.
Esta situación resulta especialmente llamativa para muchos vecinos porque la Vall de Laguar ha sido históricamente un importante reservorio hídrico de la Marina Alta, llegando a abastecer a otros municipios de la comarca.
Las quejas vecinales de principios de año ya describieron el escenario como impropio de una sociedad desarrollada, ya que, según denuncian, hay momentos en los que el agua del grifo no resulta apta para cocinar, bañarse o realizar tareas básicas de higiene con normalidad.
La persistencia del problema ya obligó al Ayuntamiento de la Vall de Laguar a contratar un camión cisterna en enero para abastecer de agua potable a los vecinos en distintos puntos del término municipal para garantizar el acceso al suministro.
Vecinos hablan de auditorías y exigen explicaciones
En su mensaje, el residente que difundió el vídeo también asegura que existen investigaciones en marcha para aclarar lo sucedido con la planta de filtrado. «Hay por lo menos una auditoría en marcha desde el Ayuntamiento para pedir explicaciones. Y posiblemente otra paralela… esto huele muy mal», señala.
El vecino también dirige críticas hacia la Diputación de Alicante por la gestión del proyecto y por la situación actual del suministro. «Diputación de Alicante está maniobrando muy mal para con nosotrxs lxs ciudadanos, pues aquí no hay quien pueda cocinar o bañarse o asearse mínimamente a gusto», añade.
La Diputación atribuye el problema a la complejidad técnica del sistema
Ante las críticas, la Diputación de Alicante defendió en enero que lleva tiempo trabajando junto al Ayuntamiento para encontrar una solución al problema del abastecimiento.
La vicepresidenta primera y diputada de Ciclo Hídrico, Ana Serna, aseguró entonces que las dificultades se deben a «la extraordinaria complejidad técnica de la captación y del tratamiento del recurso disponible».
Según detalló, la captación del pou Lucifer presenta un comportamiento hidrogeológico singular, con picos de turbidez extremadamente elevados tras episodios de lluvia, que pueden multiplicarse en muy poco tiempo y superar ampliamente los valores habituales en captaciones convencionales.
Estudios técnicos para adaptar la planta de tratamiento
La Diputación señaló entonces que durante los últimos meses se realizaron análisis técnicos, seguimiento del comportamiento de la captación y evaluación de distintas alternativas de mejora con el objetivo de identificar correctamente el origen del problema.
Entre las posibles soluciones que se estaban estudiando se encuentra modificar la instalación para aumentar los tiempos de floculación y decantación de la materia en suspensión antes del filtrado, lo que permitiría que la planta pueda operar con mayor margen de seguridad en episodios de alta turbidez.
Desde la institución provincial sostuvieron que la prudencia aplicada en este proceso responde a la necesidad de evitar decisiones precipitadas en un sistema especialmente complejo, ya que una solución mal dimensionada podría incluso agravar la situación.





