OPINIÓN | Luisina Daives, psicóloga de Amadem
Estos días el Ayuntamiento de Dénia contó con AMADEM, para celebrar, sensibilizar y generar movimientos de amor en torno a la diversidad. Hemos festejado el romper estigmas, mitos, discriminaciones y agresiones explicitas e implícitas hacia la diversidad. Se marco un paralelismo, crenado: “orgullo de locura, locura de orgullo”, entendiendo que el “orgullo loco” y el “orgullo LGTBIQ+” son movimientos como respuestas a años de abusos, agresiones, mensajes hostiles hacia las personas que por un lado pueden tener un diagnóstico en salud mental, y por otro aquellas que eligen o se identifican de manera diferente aloque su cuerpo indica.
El Orgullo LGTBIQ+ nos recuerda que aquello que durante años fue perseguido, silenciado o considerado una anomalía puede transformarse en dignidad, en comunidad y en fuerza colectiva. El Orgullo Loco recorre un camino similar: reivindica que las personas con experiencias de sufrimiento psíquico no son un error que deba ocultarse ni un diagnóstico que las encorsete.
Fue hermoso y muy emotivo, el ver cientos de personas defendiendo igualdad, respeto, educación e integración en una sociedad que se jacta de avanzar en estos temas pero que consideramos que nos queda mucho trabajo aún. Las cifras de suicidios, trastornos de ansiedad o depresiones son elevadas, en personas del colectivo y esto nos lleva a preguntarnos ¿Qué esta pasando? ¿Cómo sociedad que debemos de cambiar? La reivindicación del orgullo es la pluralidad de formas de ser, de sentir, de pensar y de vivir.
Es hablar de una lucha transversal. Porque todas las personas que alguna vez hemos sido señaladas, apartadas o consideradas «otras» compartimos un mismo anhelo: vivir con dignidad, sin miedo y sin estigma.






