El Ayuntamiento de la Vall de Laguar ha lanzado una advertencia contundente a sus vecinos y ha elaborado un plan de sanciones económicas de hasta 500 euros para combatir el incivismo en el municipio.
El consistorio asegura haber advertido desde hace tiempo sobre la falta de civismo de algunas personas en el municipio. Esta problemática, según explica, se debe a diversos comportamientos, como el estacionamiento indebido de vehículos, con coches que continúan aparcados habitualmente en zonas expresamente prohibidas, como la plaza de Benimaurell, a pesar de la señalización permanente.
Perros sueltos y excrementos en zonas sensibles
Además del mal estacionamiento, el Ayuntamiento señala otra práctica incívica: la presencia de perros sueltos, una conducta prohibida por la normativa vigente que puede generar peligro. El problema se agrava cuando los dueños no recogen los excrementos de sus mascotas en la vía pública. Esta situación, destaca el consistorio, afecta especialmente al parking de Campell y a la calle de la escuela.
El Ayuntamiento considera «vergonzoso que haya personas con tan poco civismo que no sean capaces de pensar en los menores que pueden pisarlos, caer, soportar los malos olores o convivir con esta situación». El consistorio recuerda que «un parking no es un pipicán, y una calle donde hay una escuela y transitan diariamente niños y niñas merece ser respetado con la máxima responsabilidad y conciencia».
Sanciones de hasta 500 euros para los infractores
Ante la persistencia de estas conductas, el Ayuntamiento de la Vall de Laguar ha elaborado un plan que contempla sanciones económicas de hasta 500 euros para cualquier persona que mantenga este tipo de comportamientos incívicos. En consecuencia, «a partir de ahora se empezará a denunciar aquellas conductas que vulneren las normas de convivencia».
El consistorio subraya que «somos un pueblo pequeño y es necesario que nos respetemos entre nosotros, pero, sobre todo, que respetemos nuestro entorno y cuidemos nuestro pueblo». Por ello, se hace un llamamiento a todas las personas que pasean a sus perros para que lleven siempre una bolsa y recojan los excrementos, cumpliendo con esta obligación.
Aunque los trabajadores municipales se encargan diariamente de la limpieza de las calles, el Ayuntamiento insiste en que «no pueden estar pasando continuamente detrás de las personas que no asumen la responsabilidad de recoger los excrementos de su perro».







