La pesca de arrastre atraviesa su momento más crítico tras cuatro años de restricciones de la Unión Europea (UE). Los sucesivos recortes en los días permitidos para faenar, implementados desde 2020, han dejado al sector al borde del colapso. Las cofradías de pescadores de la Marina Alta (Dénia, Xàbia, Calp y Moraira) ven peligrar su continuidad ante la última propuesta comunitaria, que reduciría las jornadas de pesca de 140 días actuales a tan solo 27 en 2024, lo que según los implicados, es una sentencia de muerte para la actividad.
Desde que la UE implementó en 2020 la política de reducción de jornadas pesqueras en el Mediterráneo con el objetivo declarado de garantizar la sostenibilidad, el sector ha experimentado un declive constante. Las flotas de arrastre, que antes contaban con 240 días para trabajar, han visto reducida esta cifra progresivamente hasta los 140 días en 2023.
La propuesta de la UE ha sido impulsada por el comisario saliente de Pesca y cuenta con el respaldo mayoritario de los estados miembros, salvo España, Francia, Italia, Croacia y Grecia, que junto con Portugal defienden al sector pesquero mediterráneo. A pesar de estos esfuerzos, las perspectivas de lograr una moratoria son escasas.
El sector pesquero también critica los argumentos de sostenibilidad esgrimidos por Bruselas. Según las cofradías alicantinas, «las embarcaciones están pescando más en los últimos tiempos», lo que cuestiona la necesidad de recortes tan severos. Además, denuncian una competencia desigual, señalando que «el pescado que se importa no cumple las mismas normas» que las impuestas a los barcos locales.
La pesca de arrastre es clave para la economía de la Marina Alta y para la gastronomía local, trayendo productos tan emblemáticos como la gamba roja de Dénia o la gamba blanca de Calp. «No son medidas destinadas al sector, es querer ir en contra de él», ha declarado Paco Català, Patrón Mayor de la Cofradía de Pescadores de Calp.
Català apunta a que con las medidas implementadas con anterioridad «ya tenías que gastarte dinero del bolsillo para trabajar, porque las ayudas son insuficientes». Ahora, de llevarse adelante los últimos recortes planteados, «nos negamos a trabajar así, es una burla hacia nosotros», afirma.
Según ha destacado la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, estas medidas no solo afectan al sector pesquero, sino también a restaurantes, distribuidores, vendedores locales, además de las comunidades costeras que las sufrirán. Por este motivo, las cofradías de pescadores alicantinas se unirán a las protestas convocadas frente a la sede permanente de la Comisión Europea en Madrid el próximo lunes 9 y martes 10 de diciembre, según ha afirmado Català.







