Las conspiraciones sobre los incendios: ¿La zona mediterránea está a salvo? «Todavía no ha terminado el verano»
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Las conspiraciones sobre los incendios: ¿La zona mediterránea está a salvo? «Todavía no ha terminado el verano»

Itsaso Aurrekoetxea Jover

Periodista
24 de agosto de 2025 - 09:06

El verano de 2025 pasará a la historia como uno de los más devastadores en cuanto a incendios forestales en España. Las llamas han calcinado miles de hectáreas, dejando tras de sí un paisaje desolador, especialmente en Galicia, Castilla y León y Extremadura.

Con esta oleada de fuegos, han surgido también teorías conspirativas y negacionistas del cambio climático, tratando de darles otro trasfondo alejado de las explicaciones científicas. Las redes sociales, sobre todo, hierven con mensajes que buscan otras explicaciones.

Algunos usuarios dan a entender que los incendios se concentran en zonas con yacimientos de tierras raras, insinuando que el fuego sería una estrategia para facilitar la explotación minera. Otros señalan que el objetivo sería instalar parques eólicos o solares, o incluso recalificar terrenos para urbanizar.

Sin embargo, la ley de Montes es clara al respecto. Su artículo 50 establece que el uso forestal de un terreno incendiado no puede cambiar durante al menos 30 años. Además, prohíbe cualquier actividad incompatible con la regeneración de la cubierta vegetal en ese mismo periodo.

Solo se contemplan excepciones muy limitadas, como que el cambio de uso estuviera ya previsto antes del incendio en planes urbanísticos aprobados o en trámite, o que existan «razones imperiosas de interés público de primer orden». Y aun en esos casos, la normativa exige medidas compensatorias y veta estas excepciones en montes catalogados de utilidad pública. Sin embargo, los expertos señalan que no hay constancia de incendios provocados para recalificar terrenos.

Una de las preguntas recurrentes que surgen tras los perfiles negacionistas del cambio climático es por qué la oleada de incendios se ha producido en el oeste y no en el este del país, cuando la última ola de calor ha afectado a todo el territorio por igual. Lo cierto es que han sido diversos los factores que han propiciado las condiciones idóneas para los llamados grandes incendios forestales en esas zonas.

Por un lado, y en efecto, la ola de calor extremo, que ha conducido a batir récords con anomalías térmicas de hasta 15 o 20 grados por encima de lo habitual. A esta situación se suma el abandono rural. El progresivo despoblamiento del campo ha dejado miles de hectáreas sin cuidado, repletas de maleza y biomasa sin gestionar.

Otro factor determinante ha sido el viento. Este verano, las masas de aire seco y cálido procedentes del sur han recorrido la península con fuerza, recalculando su energía a medida que avanzaban. Eso ha provocado más virulencia en los fuegos y que se quemara todo de una manera mucho más rápida.

Un claro ejemplo de ello es el gran incendio forestal iniciado en la Vall d’Ebo en agosto de 2022 a causa de un rayo. Más de 12.500 hectáreas calcinadas y 100 km de perímetro de superficie forestal arrasada.

Santi Noguera, graduado en Ciencias Ambientales y vecino de Xaló, trabaja en la Unidad Técnica de Análisis de Incendios Forestales (UTA), integrada en el dispositivo de prevención y extinción de Incendios Forestales de Aragón (INFOAR). Desde su experiencia, lanza un aviso: «El hecho de que este verano haya sido más tranquilo en el arco mediterráneo no quiere decir que no pueda pasar aquí lo mismo que en el oeste. De hecho, nuestro territorio es todavía más vulnerable».

Un cóctel de factores: ignición, clima y respuesta

Noguera insiste en que un incendio no se explica por un único motivo, sino por la suma de circunstancias: la causa de ignición (natural o humana), la disponibilidad de vegetación, la meteorología, la topografía y, finalmente, la rapidez de la respuesta. «Todas esas circunstancias entran en una ecuación muy grande. Y no es solo cómo empieza el fuego, sino dónde y en qué momento», señala.

Según extraen de la experiencia de este año Noguera y sus compañeros, la Comunitat Valenciana ha vivido un julio excepcionalmente húmedo, por lo que es probable que haya visto amortiguada la propagación de los incendios gracias a que la vegetación todavía retenía humedad.

Pero esa ventaja es temporal, advierte: «Cada día que pasa sin nuevas precipitaciones vamos perdiendo ese colchón. El riesgo volverá, porque la sequía estructural y la presión humana en el Mediterráneo son enormes. Todavía no ha terminado el verano, ni el año».

El comportamiento de las llamas se entiende mejor, explica Noguera, si se observan tres factores. Por un lado, la vegetación, tanto la viva (que retiene humedad) como la muerta (altamente inflamable). Por otro lado, la meteorología, en particular, los vientos secos de poniente, que convierten un fuego en un frente imparable. Y, por último, la orografía. Una ladera inclinada puede acelerar el avance del fuego igual que una cerilla encendida al inclinarse arde más deprisa.

El abandono rural y el urbanismo en entornos naturales

Más allá del clima, los incendios son también una consecuencia social y territorial. Noguera subraya el papel del abandono rural y la pérdida de usos tradicionales como la ganadería extensiva, la agricultura de secano o la extracción de leña, que mantenían el monte más limpio y menos inflamable.

A ello se suma lo que considera un modelo urbanístico irracional, con urbanizaciones levantadas en pleno entorno forestal sin apenas medidas preventivas. Muchas veces los medios tienen que priorizar salvar viviendas antes que frenar el fuego. «Además, el tipo de persona que vive en este modelo urbanístico suele ser completamente urbanita, que no entiende la naturaleza ni los factores que la envuelven».

Cambio climático y negacionismo: el ruido del «carro vacío»

El experto rechaza las teorías que minimizan o niegan el papel del cambio climático en los incendios. Cita como ejemplo los datos de este verano: julio fue el más lluvioso en décadas en algunos puntos del litoral, mientras que las tres primeras semanas de agosto fueron las más cálidas jamás registradas en la Comunitat Valenciana.

«Esos extremos son la prueba del cambio climático. Que llueva es un hecho meteorológico, no una condición climática. La meteorología busca el comportamiento de la atmósfera en un punto concreto del territorio en un tiempo determinado y la climatología es a una escala mucho más amplia. La acumulación de registros meteorológicos hacen el clima. Si esta tendencia de registros cada vez va más en aumento, significa que el clima está cambiando», señala.

Para Noguera, el negacionismo responde más a ideologías o conspiraciones que a ciencia: «Un carro vacío hace más ruido que uno cargado. El 97% de la comunidad científica señala al ser humano como responsable del calentamiento».

La nueva normalidad del fuego

El mensaje de Noguera es claro: los incendios no son un fenómeno aislado del oeste peninsular. Son parte de una tendencia que afecta a todo el país, con especial riesgo en la franja mediterránea por su clima, su vegetación, su orografía y su presión humana.

«Lo que vimos en la Vall d’Ebo o en la Granadella es lo que nos viene si seguimos así. El fuego gestionará lo que nosotros no gestionamos. Y esta será nuestra nueva normalidad».

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  1. Berengario dice:

    Y dale perico al torno con el calentamiento global como causante de los incendios. Hay, hasta el momento 37 pirómanos detenidos y más de 100 sospechosos investigados. Interior reconoce que el 96 % de los incendios han sido provocados.
    Luego sale el presidente corrupto y mentiroso que padecemos, se desplaza desde Canarias con el Falcon y además moviliza dos helicópteros Superpuma para «visitar» la zona afectada (no deja huella de carbono ni nada el HDLGP) y dice que va a tomar medidas contra el calentamiento global, porque es el causante de esto, lo que traducido a román paladino significará más impuestos, algunos comisionados, observatorios, y demás chiringuitos para el cambio climático, donde enchufar a más amiguetes para seguir robando.
    Lo de invertir en prevención ya si eso lo dejamos para otra vez.

  2. ximo alcubies dice:

    Hay 37 cambios climáticos investigados por indicios de colaboración activa con incendios. A un cambio climático ya ha declarado culpabilidad, a otra quemó 3 cambios climáticos con lumbre, a otro cambio climático le pillaron con 3 garrafas de gasolina….. Y a todo esto, se multa por limpiar las pilas en el suelo, no se deja crecer la cabaña caprina que se precisa 1 millón de cabezas y los ecologetas subvencionados por defender el monte lo abandonan y cuando arde por un rayo , dejadez, desidia , política autonómicas y no a nivel nacionales que llevan a la carestia, ineficacia y descoordinación pero eso sí mucho papeleo cargos y administración, el monte desaparece durante 40 años y los animales se achicharran. Los ecologetas a hacer informes, intoxicar y a no limpiar. Así vamos.

  3. José Manuel dice:

    Es tan grande la ignorancia y el daño que la prensa manipulada y los políticos han ido mermando la sociedad, que con estas contestaciones totalmente basadas en argumentos propios del desconocimiento y la manipulación, que llegan a cuestionar cuestiones científicas como las argumentadas por Noguera, persona que ha dedicado parte de su vida a la investigación forestal.
    Así nos va, la DANA por lo visto también fue culpa del Falcón. Se piden refuerzos al gobierno central para las autobombas cuando en Galicia las tienen paradas por falta de personal para manejarlas, ya que los recortes acabaron con los contratos.
    Que las causas sean de origen humano, no quiere decir que sean provocados. Los ejemplos son aislados y no se corresponden con la realidad. Noguera es claro en su informe. Un bosque que durante siglos ha sido alterado por el hombre no se puede abandonar. La vegetación no es la misma (se quema casi siempre lo repoblado con especies no autóctonas y de crecimiento rápido. El fuego también es un elemento natural, que depura lo que el hombre no hace.
    Abandono del mundo rural, Despoblamiento, Urbanización desmedida en zonas naturales que por la marina se ven hasta casi las mismas cumbres, abandono rural y la pérdida de usos tradicionales como la ganadería extensiva, la agricultura de secano o la extracción de leña, que mantenían el monte más limpio y menos inflamable. Y el cambio climático, por supuesto, una evidencia que ya no tiene marcha atrás.
    Todos sabemos como gestionan ciertos gobiernos las catástrofes. (Dana, Incendios, Metro de Valencia, los atentados el 11 M, Yac 42, etc,etc etc. Mentiras y mas mentiras. Y aquí la sociedad engañada con conspiraciones inventadas para mantenernos en la ignorancia

  4. Boro dice:

    Basta darse un paseo por cualquier camino del Mongó (Los Corrales por ejemplo) para darse cuenta de la desidia y descoordinación de nuestros queridos políticos progresistas que, abanderando la defensa del medio ambiente, han decidido dejar todos los restos de podas, de rastrojos, árboles caídos y herbazales en el monte, incluso cortando caminos con piras incendiarias en época de alertas extremas de incendios.
    Una gestión deplorable que puede generar una tragedia escondida en argumentos poco creíbles y acusaciones hacia otras instituciones.
    Seamos serios señores y en vez de tanta inversión de dinero público en “fiestecitas a medida”, gastronomía, y otras necedades, dedíquense de verdad a defender nuestro patrimonio y futuro.

  5. Jopelin dice:

    Recuerdo para tanto progre,comenzando por nuestro Ayuntamiento de Dénia:
    Según datos del propio Ministerio para la Transición Ecológica, entre 2013 y 2022, el 87% de los fuegos tuvo origen humano —más de la mitad intencionados y casi un tercio por negligencias—, mientras que apenas un 5% se debió a causas naturales como rayos. «El calor seca, pero no enciende», recuerdan desde el sector, que acusa al Gobierno de esconder la raíz del problema bajo la etiqueta de «emergencia climática».