Pego se encuentra ya ultimando los preparativos para recibir una nueva bandada de polluelos de águila pescadora, que llegará a la Marjal entre los meses de febrero y marzo de 2025. Este será el quinto año consecutivo en que se desarrolla el proyecto de reintroducción de esta emblemática ave en el paraje natural de la Marjal, según se informó en la reunión de seguimiento celebrada el pasado jueves 12 de diciembre en la Casa de Cultura de Pego.
En dicho encuentro participaron representantes de las entidades involucradas: la Roy Dennis Wildlife Foundation, la Fundación Migres, la Fundación Iberdrola y el Ayuntamiento de Pego, representado por la concejal de Transición Ecológica, Laura Castellà.
Durante la reunión se planificaron las tareas previas a la llegada de los polluelos, entre ellas, la instalación de más posaderos y nidos, la mejora de las instalaciones de la Muntanyeta Verda, donde se realiza el seguimiento y cuidado de las aves, el cambio de una antena wifi situada demasiado cerca de la zona de vuelo y descanso de las águilas, y la reparación de algunos caminos.
Los polluelos, como en años anteriores, procederán de Escocia y se instalarán en la Marjal hasta que estén preparados para volar y emigrar a otras regiones. El pasado año, una docena de polluelos emprendió su vuelo migratorio con la llegada del frío, y ahora se espera su regreso. Castellà explicó que estos ejemplares no fueron equipados con dispositivos GPS para evitar molestias, lo que ha dificultado un seguimiento tan preciso como en ediciones anteriores. No obstante, la confianza radica en que las aves recuerden su hogar y regresen sanas y salvas.
En cuanto a la selección de los nuevos polluelos, el proceso sigue siendo exhaustivo. Se prioriza un tamaño adecuado, ni demasiado pequeño, para evitar sufrimientos durante el transporte, ni demasiado grande, para impedir que intenten volar antes de adaptarse a su nuevo entorno, además de garantizar que estén en perfecto estado de salud.
Al igual que en años previos, se empleará el método del hacking, considerado el más eficiente para la reinserción de esta especie. Este sistema consiste en criar a los polluelos en estado de semilibertad, alojándolos en nidos que simulan los naturales y proporcionándoles alimento de manera artificial, con el objetivo de minimizar el contacto humano. Tras varias semanas, las aves comenzarán a volar y, poco después, iniciarán su migración hacia climas más favorables.
«Seguimos creyendo y apostando por este proyecto de la mano de expertos que nos dan confianza para vaticinar que vamos por buen camino y que en un futuro no muy lejano podremos contemplar esta ave de forma habitual en los cielos de nuestro territorio», concluyó Castellà.






