Desde cada rincón llega la ayuda a las localidades afectadas por la DANA, el terrible fenómeno que provocó el desbordamiento de ríos y barrancos en la provincia de València hace más de una semana. Las infinitas muestras de solidaridad desde entonces han sido casi tan abrumadoras como la catástrofe.
Toda ayuda es bien recibida por los visiblemente agradecidos vecinos y vecinas afectadas. Una de las partes fundamentales en la organización y gestión de las consecuencias han sido los numerosos agentes valencianos que se han puesto a disposición de los municipios afectados para ayudar en cualquier situación que requieran los pueblos damnificados.
Desde la Marina Alta, los policías locales de los municipios han formado parte de esa ayuda tan necesaria. Dentro de las posibilidades de cada localidad, los agentes de la comarca se han ido relevando unos a otros para llegar a donde se les requería. Es en El Verger donde hemos hablado con algunos de ellos, quienes toman sus días de descanso para personarse en las zonas de la catástrofe.
Ciriaco Rodríguez, jefe de la Policía Local del Verger, y Miguel Ferrer Ballester (Pixana), agente vergerí, fueron dos de los desplazados a Paiporta el 31 de octubre. «Desde el primer momento los policías locales de la Marina Alta que estábamos de descanso nos ofrecimos a ir y ayudar en lo que fuese necesario», asegura Miguel.
Los municipios más grandes, como Dénia, Xàbia o Calp, que cuentan con un cuerpo de agentes más numeroso, han podido enviar efectivos por sus propios medios, mientras que las localidades más pequeñas crearon instantáneamente una red amplía de agentes municipales, nos relata el jefe de la Policía del Verger. Estos han sido coordinados en todo momento por la intendente jefa de la Policía Local de Teulada Moraira, Ana María García Buigues.
Ella ha sido el nexo de unión entre la Policía Local de la Marina Alta y el Puesto de Mando Avanzado, en este caso, de Paiporta, donde se les ha destinado hasta el momento. En su caso, seis agentes del Verger acudieron junto a los de Benissa y Teulada Moraira el segundo días después de las inundaciones.
«Las vías estaban colapsadas, los coches se amontonaban en ambos lados de las carreteras y para llegar al Puesto de Mando Avanzado (PMA) de Paiporta nos tuvo que guiar un hombre con su moto», cuenta Miguel. Una vez en el PMA, fue otro agente de Paiporta, Alonso, el que les coordinó para elaborar las tareas más inmediatas.
Eran encargos pequeños, «pero necesarios para poder avanzar». Aunque cada uno fue destinado a diferentes trabajos, Miguel recuerda que las indicaciones que él recibió fueron las de acondicionar el auditorio de Paiporta con la finalidad de habilitarlo como punto de distribución de alimentos y bebida. Este fue el primer punto de abastecimiento para la población dispuesto en las primeras horas. «No contaban con el material necesario para comenzar a habilitar espacios como ese, ya que Paiporta estuvo totalmente arrasada».
En las 12 horas de labor que llegaron a desarrollar en la zona, participaron en el reparto de agua y alimentos a las zonas más incomunicadas, así como a las personas más mayores que no podían acceder por sus propios medios. «También atendimos algunas emergencias sanitarias, como un hombre que llegó donde estábamos con una falta grave de insulina», recuerda el agente del Verger.
Los primeros días tras los desbordamientos resultaba imposible llegar a los más de 70 municipios que se han visto afectados total o parcialmente. «La dimensión de la catástrofe ha sido muy grande porque la concentración de personas y bienes materiales es visiblemente muy alta», narra el agente Pixana.
Según la experiencia del agente Miguel, lo primero que pudieron hacer fue habilitar espacios de abastecimiento de bienes de primera necesidad. «Cuando ya se contó con ese recurso, el siguiente paso fue abrir las vías de acceso principal. Por este motivo, las calles secundarias han sido menos prioritarias en cuanto al trabajo de despejarlas. Eso sí, después de asegurar que todas las personas, atrapadas en sus casas o no, se encontrasen en buen estado».
En este sentido, el agente entiende perfectamente que muchas personas se sintieron, o se sienten, desatendidas, ya que «nuestras labores se centran en los protocolos establecidos, que no se pueden saltar. Hay prioridades que se deben atender y que son desconocidas en primera instancia por la ciudadanía».
El policía vergerí no puede evitar recordar la riada de 2007 que afectó a la Marina Alta y, concretamente, a la localidad del Verger, uno de los municipios por donde pasa el río Girona. «Aquí las consecuencias fueron igual de devastadoras, pero el terreno afectado en superficie no tenía nada que ver con lo ocurrido ahora en las comarcas de València. Aquí pudimos hacer un circuito cerrado de vehículos pesados y camiones para ir retirando los destrozos de las calles afectadas. El desastre en València tiene una magnitud que ha necesitado mucha gestión previa para poder llegar a ese punto».
Desde entonces, la coordinación de Teulada Moraira ha ido enviando 8 agentes de la Policía Local de diferentes pueblos de la Marina Alta cada día. Los diversos puestos van avisando de la disponibilidad de sus agentes en cada jornada para desplazarse hasta la zona afectada.
Ayer, la consellera de Justicia e Interior, Salomé Pradas, constituyó una comisión permanente de coordinación de cuerpos de Policía Local y de otros servicios de seguridad local para coordinar la participación de estos en la resolución de la emergencia. Si todo va como estaba previsto, la Policía Local del Verger enviará un nuevo grupo de agentes el próximo domingo.











