La Xarxa Comarcal d’Igualtat resalta en el Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Mujeres, Niños y Niñas (23 de septiembre) el estudio «Consum de prostitució i masculinitats a la Marina Alta». Este trabajo, publicado en octubre de 2022, revela, entre otros aspectos, cómo se han transformado los escenarios de la prostitución en la comarca.
El material se ve reforzado por diversas infografías, como el mapa «Escenarios de la prostitución en la Marina Alta», que muestra que el fenómeno se ha desplazado desde la visible carretera N-332 y los clubs de alterne, hacia espacios más invisibles, como pisos particulares, chalets y anuncios en internet.
El mapa incluido en el informe sitúa los principales focos a lo largo del tramo de la N-332 entre El Verger y Oliva, donde durante años se concentró la oferta en carretera y clubs como La Trocha o El Quijote. Sin embargo, la precariedad y vulnerabilidad de la prostitución ejercida en carretera, unida a las ordenanzas municipales y la Ley de Seguridad Ciudadana, han reducido su presencia en el espacio público.
Hoy, la tendencia apunta hacia pisos y chalets en urbanizaciones dispersas o municipios grandes como Dénia, Xàbia o Calp. Según recoge el estudio, los clientes prefieren estos lugares «por discreción, comodidad y amplitud de horarios».
El trabajo también advierte del peso creciente de internet y los foros masculinos donde se comparte información sobre mujeres y servicios. En palabras de los investigadores, «el consumo de prostitución cada vez está más mediado por el ámbito virtual», con anuncios y valoraciones en línea que refuerzan redes de complicidad masculina.
El estudio recuerda que entre un 25% y un 32% de los hombres españoles han consumido prostitución alguna vez y un 6% lo hizo el último año. Lejos de ser un fenómeno marginal, el consumo se entrelaza con prácticas colectivas de sociabilidad masculina vinculadas a la fiesta, la vida laboral y el deporte. Así, despedidas de soltero, celebraciones de empresa o salidas de caza y fútbol han funcionado como rituales de validación de la masculinidad patriarcal.






