El Ayuntamiento de Benissa, a través de la mercantil pública Benissa Impuls, concejalía que dirige José Vicente Ferrer Ginestar, en colaboración con la concejalía de Medio Ambiente, con Celia Àusias Tent al frente, ha puesto en marcha un plan urgente de tala de pinos que dio comienzo el pasado mes de mayo en la zona verde municipal del Cantalar, desde la cala Llobella hacia la cala Advocat. La iniciativa responde a la proliferación del Tomicus, un insecto perforador que, motivado por el estrés hídrico derivado de la prolongada sequía, está causando el debilitamiento y secado de numerosos ejemplares de pino en la comarca.
Según ha explicado el alcalde, Arturo Poquet, la situación ha obligado al consistorio a actuar de forma inmediata, dado que la plaga «está afectando a muchas zonas no solo municipales sino también particulares». La decisión, aunque no contemplada en los presupuestos iniciales, ha sido calificada como «necesaria» y «prioritaria».
En esta primera fase, que se desarrollará antes del verano de 2025, se actuará en dos zonas clave: el tramo entre Cala Llobella y Cala Advocat y la zona de Fanadix. Las labores incluyen el corte y extracción manual de pinos muertos, la conservación del matollar noble autóctono (llentiscle, aladierno, acebuche) y la eliminación controlada de ejemplares secos que supongan un peligro. También se dejarán en pie algunos grandes pinos secos no peligrosos, que cumplen una función ecológica esencial.
Tala selectiva y medidas de prevención
El plan contempla la eliminación de pinos ya secos o gravemente afectados, con el objetivo de «evitar que el Tomicus pueda afectar a los pinos que actualmente están en buen estado y están sanos». Asimismo, se persigue «evitar posibles riesgos de incendios en la época estival» y atender a una «cuestión de seguridad» para los usuarios del entorno, especialmente del Paseo Ecológico, donde «las ramas secas pueden suponer un peligro», ha detallado Poquet.
A partir del segundo semestre de 2025, está prevista una segunda fase que incluirá la plantación de especies autóctonas de alto valor ecológico como el acebuche, el algarrobo y el madroño. Además, se realizarán podas selectivas, eliminación de especies pirofíticas como Ulex o Cistus, y aclarado de pinedas para mejorar la biodiversidad estructural y reducir el riesgo de incendios.
Colaboración técnica y visión a futuro
El proyecto cuenta con el asesoramiento del biólogo botánico y técnico especialista Jaume Soler, que ya participó en el diseño del galardonado Paseo Ecológico de Benissa. Su experiencia se considera clave para garantizar una actuación eficaz y respetuosa con el ecosistema local.
Más allá de la urgencia, esta iniciativa propone abrir una reflexión estratégica: «Qué tipo de arbolado en un futuro requiere este territorio», según palabras de Soler. El experto subraya que «a lo largo de nuestro territorio valenciano son muchos los árboles que están con algún tipo de mal hoy en día», por lo que es necesario que «todas las administraciones reflexionen y enfoquen qué tipo de arbolado es el más adecuado».
Según ha detallado el biólogo botánico, entre el año 2006 y el 2011 se actuó en el Paseo ecológico. En 2021 se actuó en la misma zona verde actual y se retiraron unos 185 árboles. En esta ocasión, con la primera tanda de actuaciones, se han retirado unos 80 pinos.
La intervención sigue los principios de una gestión forestal moderna basada en el tratamiento por hábitats, adaptada a las dinámicas ecológicas de la zona mediterránea. Según los técnicos, «este modelo permite reducir costes, aumentar la resiliencia de los ecosistemas y planificar a largo plazo». Entre las medidas previstas destacan la poda de pinos hasta los dos metros para evitar la continuidad vertical del combustible, el mantenimiento de árboles con valor ecológico y el control del crecimiento desordenado de especies invasoras.
«El futuro es intentar analizar cómo se debe actuar en cada sitio, no hay una receta mágica para todos igual. Depende del tipo de suelo, de la cantidad de superficie», entre otros «y determinar qué sotobosque dejar, qué tipo de bosque sería el ideal para cada sitio y actuar en función de cada zona», ha indicado Soler.
Como medida complementaria, se gestionarán los residuos forestales con criterios de eficiencia y sostenibilidad. El material vegetal será retirado mediante camiones bivalvos o triturado in situ cuando sea posible. Esta planificación escalonada permitirá reducir el impacto ecológico y optimizar los recursos públicos en futuras actuaciones.
Las explicaciones del experto se centran en la concienciación sobre la necesidad de gestión «para que no gane terreno aquello en rodea al ser humano, como las plantas invasoras o el exceso de madera, porque siempre se debe tener en cuenta que ya prácticamente son todo medios antropizados».
Llamamiento institucional y próximos pasos
Desde Benissa se hace un llamamiento a las diferentes administraciones para que ayuden a los municipios a poder contrarrestar esta plaga que está afectando el territorio. «Esta es una de las primeras acciones que haremos en las zonas verdes municipales, pero habrá más porque la plaga está afectando a muchas áreas, municipales y particulares», ha especificado Poquet.
La actuación en El Cantalar será «la primera de muchas», en palabras del propio alcalde, y sentará las bases para una gestión forestal más sostenible. De este modo, el consistorio subraya la necesidad de reforzar la concienciación ciudadana, ya que el problema afecta también a terrenos privados, y reclama más inversión en investigación y prevención frente a los efectos del cambio climático.











