Este mes de marzo, Benissa dedica su conmemoración por el 8M, Día Internacional de la Mujer, a las modistas locales que han tejido la historia del municipio. Por este motivo, el pasado viernes, 6 de marzo, la localidad inauguró las exposiciones «Les modistes» (calle Puríssima) y «Fils de memòria, mans que cusen, històries que perduren» (Cases del Batle), que estarán disponibles hasta el próximo 6 de abril.
La organización de las muestras, a cargo de la concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de Benissa, liderada por Pepa Bertomeu, congregó a modistas, familiares y más vecinos y vecinas del municipio en la Seu Universitària para iniciar los actos del 8M con un homenaje a generaciones de mujeres que, a través de su oficio, han formado parte esencial de la vida social, económica y cultural del pueblo, las modistas.
El acto de inauguración contó con las intervenciones de Pepa Bertomeu y de Lolita Moragues, representante de las modistas en activo de Benissa, quienes ofrecieron discursos que reivindicaron el valor de un trabajo tradicionalmente invisibilizado y profundamente ligado a la historia local.
Un reconocimiento a la memoria colectiva del pueblo
Durante su intervención, Pepa Bertomeu destacó que la inauguración de estas exposiciones supone abrir una ventana a la memoria del pueblo de Benissa, una memoria construida con el trabajo silencioso de muchas mujeres a lo largo de generaciones.
La concejala subrayó que las muestras son también un acto de reconocimiento y agradecimiento a la constancia, la paciencia y la creatividad de las modistas, mujeres que durante décadas confeccionaron prendas para generaciones enteras y contribuyeron a sostener la vida cotidiana del municipio.
Asimismo, Bertomeu recordó que el 8 de marzo invita a reflexionar sobre los retos pendientes en materia de igualdad. En ese sentido, destacó que reconocer el trabajo históricamente invisibilizado de las mujeres es también una forma de avanzar hacia una sociedad más justa.
La edil explicó además que la exposición recoge a muchas de las modistas del municipio, aunque no todas han podido ser localizadas. «Son todas las que están, pero somos conscientes de que no están todas las que son», señaló, expresando la voluntad de ampliar este reconocimiento en una futura segunda edición del proyecto.
Un proyecto colectivo impulsado desde la memoria local
Durante su intervención, la concejala también quiso agradecer la implicación de las personas que han hecho posible la iniciativa. Entre ellas destacó el trabajo de Isabel y Mireia, de la unidad de Igualdad, así como la colaboración de Pepa Martí. Igualmente, agradeció a las modistas y familiares que han aportado fotografías y prendas para las exposiciones, subrayando la importancia de la participación del propio pueblo en la recuperación de su memoria.
La concejala dedicó una mención especial a Conchita Vaqueta, a quien definió como el alma mater del proyecto y una de las memorias vivas de Benissa, por su implicación en la recopilación de información y en el reconocimiento de las modistas del municipio.
Benissa, una tierra de modistas
En representación de las modistas del municipio, Lolita Moragues recordó que Benissa ha sido históricamente una tierra de modistas, donde aprender a coser y bordar formaba parte de la formación de muchas jóvenes.
Según explicó, cuando las chicas no tenían que trabajar en el campo acudían a aprender el oficio, ya fuera en sus propias casas o en los talleres de modistas profesionales. En muchos hogares, señaló, el dedal y la aguja eran elementos habituales en la vida cotidiana.
Moragues recordó a algunas de las maestras que transmitieron este oficio durante décadas, como Maria Ferrer, Dolores la Sal, Maria Rodríguez, Magdalena la Consumera, Matilde Ivars «La Charrec» y Vicentica Capella, de quien todavía quedan alumnas en activo.
Todas ellas, explicó, formaron parte de una cadena de transmisión de conocimientos que permitió que el oficio de modista se mantuviera vivo generación tras generación.
Un oficio que también sostenía familias
Moragues destacó que muchas de estas profesionales gozaban de un gran reconocimiento en Benissa y en los pueblos cercanos, donde acudían personas para encargar prendas a medida. Ese prestigio, afirmó, se basaba en la calidad del trabajo artesanal, la confianza y la reputación de las modistas.
Las mujeres confeccionaban una gran variedad de prendas: piezas del ajuar doméstico como camisones, mantelerías o sábanas, además de ropa interior y prendas para hombres. También desempeñaban un papel fundamental en la elaboración de los trajes tradicionales utilizados en las Fiestas Patronales, como los trajes de benissera, clavariesa o dama.
Sin embargo, Moragues recordó que su labor iba mucho más allá de la costura. Muchas de estas mujeres trabajaban fuera de casa mientras seguían asumiendo tareas invisibles como cuidar, limpiar, criar o atender a la familia, un esfuerzo constante que durante mucho tiempo no fue reconocido socialmente.
Ingenio y creatividad en el trabajo artesanal
Otro de los aspectos destacados fue la creatividad con la que muchas modistas afrontaban las limitaciones de su tiempo. Al no poder desplazarse a la capital para adquirir materiales o referencias, debían «imaginar, inventar y resolver» con los recursos disponibles en el propio pueblo.
Moragues recordó ejemplos como el de Maria la Carabinera, quien elaboró un busto de escayola para poder confeccionar casquetes y tocados de boda para novias y madrinas. También mencionó a Vicentica la Tarrota, que realizaba tocados de comunión de forma completamente artesanal, recortando pequeñas flores de tela que posteriormente endurecía con cera para poder montar las piezas en un proceso minucioso.
Un homenaje para todas las modistas del pueblo
Lola Moragues quiso dejar claro que este reconocimiento no se limita a las modistas presentes en la exposición, sino que está dedicado a todas las mujeres que ejercieron este oficio en Benissa. Entre ellas mencionó nombres como Maria la Parra, Maruja Patrocinio, Maria Peça, Pepa la de Bartolo o Pascualeta Catola, además de muchas otras que forman parte de la memoria colectiva del municipio.
Moragues agradeció la colaboración de todas las mujeres que han participado en la organización de la exposición, destacando la labor en la recuperación de la memoria de las modistas y de las mujeres del pueblo.
La intervención concluyó reivindicando el valor de ese trabajo silencioso que durante generaciones ha vestido a la población de Benissa. «Hoy celebramos esas manos, esa constancia y ese arte silencioso que ha vestido generaciones enteras», afirmó, recordando además un verso del himno local sobre la mujer benissera: «és la rica llauradora que els seus encaixos teixia».
Memoria, reconocimiento e igualdad
Las exposiciones dedicadas a las modistas de Benissa se presentan así como un proyecto de recuperación de la memoria colectiva y de reconocimiento al trabajo de las mujeres. A través de fotografías, testimonios y prendas confeccionadas por estas profesionales, la muestra permite conocer mejor un oficio que durante décadas formó parte esencial de la vida del municipio.
En el contexto del 8M, la iniciativa busca visibilizar el legado de las mujeres que, con aguja e hilo, contribuyeron al desarrollo social y familiar de Benissa, dejando una huella que hoy se reivindica como parte fundamental de la identidad del pueblo.









































































































