OPINIÓN | Luisina Daives, psicóloga de Amadem
Tener un perro en casa ofrece una amplia gama de beneficios tanto físicos como emocionales. La compañía de un perro puede reducir el estrés, la ansiedad y la depresión, mientras que fomenta la actividad física y las interacciones sociales. Además, los perros pueden ayudan a mejorar la autoestima y el sentido de responsabilidad, especialmente en la infancia. Acariciar a un perro libera oxitocina, una hormona que promueve la relajación y reduce el estrés.
Los perros son excelentes compañeros, especialmente para personas que viven solas, y ayudan a combatir sentimientos de soledad y aislamiento, por lo que también nos ayudaran a conocer gente nueva. Cuidar de un perro enseña a todas las personas, sobre la responsabilidad, el cuidado y el compromiso. Pensemos que los perros necesitan hacer ejercicio diario para mantenerse sanos y felices, esto va a significar tener una rutina, sacarlo, pasearlo, y responder a las necesidades que presente.
Al cuidar de ellos, cada persona también se beneficiará de sus paseos y juegos al aire libre. Son unos fieles compañeros que nunca nos abandonan ni nos juzgan. Nos dan compañía y protección en todo momento. Los perros también nos ayudan a mantener un ritmo de vida regular, ya que tenemos que adaptarnos a sus horarios de comida, paseo y descanso. Esto nos da una sensación de estabilidad y de pertenencia.
En fin, son muchas y muy importantes los beneficios de tener un perro en casa, pero sin dejar de ser conscientes que todo esto será a cambio de esfuerzos, renuncias y muchas obligaciones por parte de los seres humanos, que, además, muchas veces no nos gustaran o nos crearán incomodidad. De eso se trata casi todo en la vida: de ser conscientes que todo tiene una parte menos bonita, pero que al final habrá que tener en cuenta lo que pesa más.






