Una solicitud de la Vicepresidencia Primera y Conselleria de Cultura y Deporte de la Generalitat Valenciana, dirigida por Vicente Barrera Simó, obligará a Ondara a ceder su plaza de toros para acoger una corrida con picadores el próximo 7 de septiembre. Pese a albergar este edificio municipal histórico, la localidad lleva desde 2008 sin celebrar un evento de estas características, y los esfuerzos puestos en el espacio llevan años centrándose en ofrecer otro tipo de ocio.
El motivo por el que Ondara deberá celebrar de nuevo una corrida de toros radica en la promoción y organización de la Conselleria de Barrera de una serie de estos eventos por todo el territorio valenciano. «En el caso de Ondara quieren hacerla de tipo benéfico, entendemos que para alguna asociación taurina», ha afirmado la regidora de Cultura de Compromís Ondara, Àngels Grimalt, a este medio de comunicación.
Pero, ¿la Conselleria puede obligarles? Según explica la regidora, la ley que ampara esta petición dice que cualquier persona puede pedir para alquilar y llevar a cabo cualquier tipo de evento en los edificios de titularidad municipal. La Administración no puede negar el alquiler de esos espacios, «a no ser que se esté incurriendo en algún delito. Como en la legislación española las corridas de toros no son un delito, de hecho, en algunos lugares hasta se considera cultura a conservar, no nos podemos negar de ninguna de las formas. Sería como hacer un uso fraudulento, sería prevaricación del espacio, por cederlo a algunas causas y a otras no».
¿Qué pasa si el Ayuntamiento se niega?
El gobierno de Ondara se ha mostrado contrario a la iniciativa desde el primer momento. «Para nosotros este espectáculo consiste en un asesinato por diversión de determinadas personas que todavía ven ahí ocio que no debería estar permitido, pero la ley lo sigue permitiendo», ha declarado Grimalt.
Tal como anunciaron el pasado lunes, el Ayuntamiento de Ondara ha buscado mecanismos para esclarecer si se pueden negar a albergar este evento en su plaza de toros. A través de un abogado, se han estudiado las opciones existentes para impedirlo. El informe jurídico resultante ha aportado al equipo de gobierno diversas causas administrativas y penales en otros Ayuntamientos que se habían negado con anterioridad.
La regidora de Cultura ha asegurado: «En el recopilatorio de causas que tenemos, por un lado, se obliga a los Ayuntamientos a ceder el espacio y, por otro, se aplicaron consecuencias penales para los regidores, regidoras, alcaldes y alcaldesas que se negaron. Estamos hablando de penas de hasta 4 años de prisión y 15 de inhabilitación, no solo en el ejercicio político, sino también de cualquier cargo de tipo funcionario».
Estos casos han ido en aumento, «porque con Vox en la Conselleria se ha incrementado la demanda de corridas de toros». Todo apunta a que si Ondara se niega, habrá una nueva denuncia directa de la Conselleria. El Ayuntamiento solo podría denegar el espacio si no se cumplieran determinados requisitos, como administrativos o de seguridad, «pero nuestra plaza lo cumple todo. En caso de que hiciésemos algo para que no los cumpla, se consideraría prevaricación y, por tanto, el delito sería de más pena que si directamente nos negamos», ha explicado Grimalt.
La decisión de elevar a pleno mañana si conceder el permiso a Conselleria o no se debe a la necesidad del equipo de Gobierno de hacerlo públicamente, de cara a la ciudadanía, «y poder explicarle todo lo que está pasando. El Ayuntamiento ha intentado hacer todo lo posible para evitarlo, pero tenemos las manos atadas». El turno de ruegos y preguntas al final de la sesión permitirá a los vecinos y vecinas comentar y pedir las explicaciones pertinentes a los concejales.
Sin embargo, terminará por ser favorable la cesión del espacio, pese a que el gobierno sea contrario a la decisión. Grimalt ha anunciado que desde Compromís Ondara ya se está poniendo en marcha una asociación animalista en defensa de los toros y en contra de estas corridas. «La próxima semana haremos la primera acción, para que, al menos, el pueblo pueda demostrar cívicamente su rechazo», y ha añadido: «Porque lo que está ocurriendo en muchas plazas es que, como la mayor parte de la ciudadanía ya no apoya este tipo de actividades, lo que hacen es traer autobuses con gente de fuera. Y queremos demostrar que Ondara está en contra y no queremos que el maltrato y asesinato animal se dé dentro de nuestros espacios».
Ondara hace muchos años que se plantó contra este tipo de espectáculos. Desde la entrada de los gobiernos progresistas al Ayuntamiento «se han ido dando pasos y acciones contra el maltrato animal». Durante las fiestas de Sant Jaume, los toros en la plaza son un emblema, a modo de bous al carrer, aunque poco a poco se han ido borrando algunas prácticas como el toro cerril o encajonado, el toro embolado y, como asegura Grimalt, «las corridas de toros hace muchos años que no se celebran en Ondara», exactamente 16 años.








Muy buena propuesta