Se ha convertido de forma notoria en una necesidad, que por inacción, se ha transformado en urgencia. A pesar de todo el ruido que interesadamente se ha generado, el segundo IES de Calp es un proyecto que verá la luz en los próximos años. Pero lejos de excusar la situación insostenible actual, conviene hacer memoria de cómo y de qué manera se ha llegado hasta esto.
Para contar la historia del segundo IES hay que empezar identificando varias fases que ayudarán a entender el retraso, y sobre todo, los motivos y los protagonistas.
2010 – 2012 La Época de la Negación
Ni el diputado a Corts/Alcalde de Calp mencionó jamás la necesidad de un segundo instituto, la divisa era estar callado y obedecer las consigas, estas no implicaban mejorar las infraestructuras de educación calpinas.
Ya en el curso 2010/2011, con César como Alcalde, se palpaba una incipiente necesidad de proyectar un segundo centro de secundaria, con la situación social de Calp aumentaba la afluencia desde primaria, el IES ya superaba los 900 alumnos.
Desde el PSOE, en 2012, ya recibíamos en nuestra sede local a Miquel Soler, Secretario de Educación de la Ejecutiva Nacional del PSPV para intentar abordar el tema y anticiparnos a esa creciente demanda de un segundo centro. Así, llegamos, en 2013, a instar a María José Català, por aquel entonces Consejera de Educación, Cultura y Deporte de la Generalidad Valenciana, para hablar de las necesidades educativas de Calp. Las conversaciones fueron poco fructíferas, llegando a declarar la consellera públicamente que no veía «ningún problema» en el IES Ifach de Calp, que ya tenía 940 alumnos, pese a que fue construido para 500. En privado, afirmaba que su «compañero», Diputado en les Corts Valencianes y alcalde de Calp – «nunca le había comentado nada».
Ese mismo año ya empezaron a circular los primeros rumores sobre la posible construcción de un centro privado en Calp, aquello puso en alerta la comunidad educativa y movilizó la Plataforma per l’ensenyament públic de la Marina Alta.
2013 – 2015 Intereses Ocultos y Corrupción
César Sánchez montó una red clientelar alrededor de la construcción del CIS, prometiendo empleos, favores y riqueza, al final todo eran órdenes de arriba a cambio de mordidas para el partido.
Mientras que en 2014 se acentuaban las movilizaciones contra el CIS (Centro de Iniciativa Social), se descubrían detalles sobre el proyecto. Los terrenos públicos iban a ser cedidos a una empresa privada para 75 años, para poder explotarlos económicamente. El centro privado no resolvía las carencias, solo venía a competir por el negocio de la educación privada en Calp, en condiciones demasiado ventajosas. Aquello despertó el recelo de otros centros privados del entorno que, viendo peligrar sus intereses, se unieron a la oposición. Ese mismo año, Ximo Puig, en una visita a Calp como candidato a gobernar la GVA, estableció el firme compromiso de construir un segundo centro público si llegaba a la presidencia.
En 2015, mientras que el PSOE local acudía a Pilar Sarrión, Diputada a les Corts Valencianes y Coordinadora y portavoz de la Comisión de Educación y Cultura, para intentar dar soluciones alternativas al CIS, en el PP saltaba el escándalo de la «Trama Púnica«. Conversaciones interceptadas a David Marjaliza destapaban un plan para financiar irregularmente la campaña del PP valenciano a cambio de contratos públicos en Elche y Calpe.
En junio de ese mismo año, cambiaba el gobierno en Valencia, a la vez que César Sánchez accedía a presidir la Diputación de Alicante. Desde allí orquestaría su campaña de acoso y derribo hacia el recién creado Gobierno del Botànic. Finalmente, la derrota electoral y la sospecha de fraude hicieron inviable el proyecto del CIS en Calp.
2016 – 2018 Confrontamiento hacia Conselleria
Aprovechando la Diputación de Alicante, César Sánchez montó una plataforma de oposición al Botànic que poco o nada ayudó a implementar las tan necesarias políticas sociales, incluyendo el segundo IES.
En 2016 el ayuntamiento de Calp, incapaz de negar la evidencia, ofrecía a Conselleria los terrenos otrora destinados al CIS (9.000 m2), sabiendo que para la construcción del segundo Instituto Público eran necesarios 15.000 m2. El desconocimiento, intencionado o no, de que los terrenos eran insuficientes para un Instituto fue el disparo de salida para el enfrentamiento abierto, encabezado por César desde la Diputación Provincial de Alicante.
De forma paralela, iban descubriéndose los pufos del gobierno popular en la Generalitat. Especialmente el caso CIEGSA, que dilapidó más de 1000 millones en sobrecostes, dejando mermado el presupuesto para acometer obra pública de infraestructura educativa y más de 200 proyectos sin ejecutar.
Para atender la demanda educativa, y de paso, salvar el agujero dejado por los populares en la Generalitat, en 2017, el gobierno del botánico creó el plan Edificant. Este daba líneas de crédito y delegación a los ayuntamientos para realizar, entre otras cosas, la construcción de colegios e Institutos. Desde el primer momento el PSOE local propuso la adhesión del ayuntamiento a dicho plan, encontrándose siempre con recelo, escusas y/o negativas. Así y todo, el municipio de Calp sería uno de los últimos en subirse al tren del Edificant.
Fue en 2018, cuando la guerra entre Diputación de Alicante/César Sánchez y la Consellería ya era insufrible. La difusión de bulos y crispación desde el Ayuntamiento de Calp se había hecho tan insufrible que para compensar la oleada de desinformación, el PSOE local invitó de nuevo a Miquel Soler, Secretario de Educación de la Generalitat Valenciana, para explicar los pormenores del plan Edificant en una jornada abierta en el Saló Blau de la Casa de Cultura. La asistencia fue escasa, ni siquiera acudió la concejal de Educación, Pilar Cabrera, más ocupada en desacreditar el proyecto en medios que en emprender soluciones conjuntas.
Ya entrados en 2019, año electoral, el President Ximo Puig, volvió a ratificar el compromiso firme de construir el segundo Instituto en Calp, a la vez que señalaba que la actitud del PP local no era demasiado colaborativa. Poco antes de los comicios, la alcaldesa en funciones (porque César Sánchez, pese a ser alcalde, y estar más centrado en su carrera, apenas aparecía por Calp), Ana Sala, pese a haber admitido anteriormente la imposibilidad, encontró una solución para hallar los terrenos necesarios para el proyecto.
2019 – 2022 Primeros pasos pese al ruido mediático
La necesidad del Instituto era inversamente proporcional a la voluntad del PP de colaborar con aquellos que atacaban abiertamente ante cualquier ocasión, se hizo poco y con mucha desgana, pero se hizo.
Con la partida de César a Madrid y el nuevo mandato local (2019-2023), los trámites seguirán sus cauces con más o menos fortuna. La crispación inicial se convierte en simple ruido mediático. Los populares locales y el partido que los apoyaba en el poder, se resignaban a seguir los trámites, aunque ventilando cada pocos meses sus desavenencias impostadas o críticas groseras hacia el Consell. No olvidemos que en 2021, Ana Sala, decidió destituir a la concejal de Educación, en aquel entonces, de C’s. Los rifirrafes y la falta de voluntad política desembocaron en que no fuera hasta el año 2022 en el que consiguiéramos finalmente las competencias para licitar el proyecto que actualmente está en marcha.
A modo de Conclusiones
El segundo IES está, administrativamente, bien atado, ni las buenas palabras lo acelerarán, ni lo impedirán las malas, ya es tarde para eso. Por otro lado, constatamos que ha habido, y hay, una demostrable y evidente preocupación por parte del PSOE local para abordar las cuestiones educativas antes de que estas se conviertan en urgentes. Entre 2011 y 2019 hay un contacto permanente y constante con diversos responsables políticos. La negación del PP, los intereses particulares que se derivan de los casos de corrupción, y especialmente, el CIS ordenado a César Sánchez, más su posterior guerra particular contra el Consell, son la causa de que se pierdan aproximadamente 8 años de gestión que ahora no habríamos de lamentar.
Con su marcha a Madrid comenzaron los avances, pero nunca ayudó el recelo proyectado por parte de sus sucesores, desde el mismo inicio, hacia el Plan Edificant. El hecho de que Calp fuera uno de los últimos municipios en apuntarse a este plan, debería explicar claramente porque otros municipios ya han inaugurado infraestructuras educativas. ¿Por qué el PP nunca afirmó con la misma certeza con la que lo hacemos nosotros la construcción del IES? Si hubieran mostrado la mitad de esfuerzo que han invertido en las «escaleras mecánicas», ahora ya tendríamos la primera piedra puesta, pero no ha sido así. Quizás, la anunciada vuelta del adalid del cambio le brindará la posibilidad de explicar todo este retraso a los calpinos.






