El pleno extraordinario celebrado este jueves en el Ayuntamiento de Ondara aprobó, con los votos a favor del Partido Popular (5) y Compromís (3) y en contra del PSPV (5), iniciar el procedimiento para modificar la ordenanza fiscal del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI). La propuesta plantea una reducción del tipo impositivo del 0,74% al 0,62% para los inmuebles urbanos y del 0,85% al 0,73% para los rústicos.
Aunque el pleno no podía aprobar directamente la modificación, tal como advertía el informe jurídico previo, sí acordó comenzar el expediente correspondiente. El debate fue intenso y puso de manifiesto las diferencias de modelo fiscal entre los grupos municipales.
El alcalde de Ondara, José Ramiro, defendió la postura del PSPV argumentando que el IBI es un impuesto progresivo en el que «quien más tiene, más paga», y que la rebaja propuesta beneficiaría principalmente a las rentas más altas. Según los socialistas, la medida supondría una pérdida de más de 430.000 euros en ingresos municipales, con consecuencias directas en servicios públicos, ayudas sociales, cultura, deporte y educación.
Ramiro afirmó: «Si no se ingresa, no se puede gastar. No voy a endeudar al pueblo para pagar luz, teléfono o publicidad. Desde 2015 hemos gestionado como si fuera una casa: gastamos lo que tenemos, invertimos con prudencia y prestamos servicios a la ciudadanía». El PSPV remarcó que su modelo prioriza las ayudas a las familias que más lo necesitan, como las subvenciones municipales al IBI, la tasa de residuos o las escuelas deportivas.
Por su parte, el portavoz del PP, Àlex Hernàndez, defendió la propuesta como una respuesta a la demanda ciudadana de una fiscalidad más justa. Recordó que en 2022 ya se aprobó una rebaja, pero en 2023 se incrementaron las tasas, lo que generó malestar. Según Hernàndez, el pleno tiene competencia para iniciar la modificación de la ordenanza, y criticó que el gobierno municipal intentara frenar la votación con un informe jurídico externo no vinculante, sin presentar el informe del secretario-interventor.
«Hemos actuado con responsabilidad. Esta rebaja no pone en riesgo los servicios, sino que alivia la carga fiscal de las familias, autónomos y comercios. El gobierno ha intentado bloquear la mayoría del pleno con maniobras poco transparentes», declaró Hernàndez. El PP anunció que continuará trabajando para hacer efectiva la modificación y agradeció el apoyo de Compromís, subrayando que «cuando se prioriza el interés del pueblo, las ideologías no son una barrera».
El portavoz de Compromís, Lluís Fornés, justificó su voto favorable criticando el discurso «alarmista» del PSPV. Aseguró que los servicios municipales no se verán afectados por la rebaja y recordó que en el pacto firmado en 2015 entre PSPV y Compromís se acordó bajar el IBI durante diez años.
«No compartimos la pedagogía del miedo. Si una familia puede ahorrar 50 euros en el IBI, puede compensar parte del incremento de las escuelas deportivas. Hay que ayudar a las personas con políticas sociales reales», señaló Fornés. El portavoz lamentó que, pese a disponer de 176.000 euros, no se haya invertido en vivienda, y reclamó actuaciones para rehabilitar casas abandonadas en el casco antiguo. Además, se mostró abierto a negociar los términos de la rebaja: «Si no puede ser una reducción de 12 puntos, que sea de 10. Estamos abiertos a hablar con Intervención para garantizar la viabilidad».
El Ayuntamiento de Ondara continuará ahora con el procedimiento administrativo para evaluar la viabilidad de la modificación de la ordenanza fiscal del IBI.






