Los 10 lugares más terroríficos de la Marina Alta Los 10 lugares más terroríficos de la Marina Alta
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Los 10 lugares más terroríficos de la Marina Alta

31 de octubre de 2022 - 08:30

Lugares abandonados, parajes terroríficos o rincones llenos de misterio y curiosidades. La Marina Alta entraña localizaciones con leyendas y relatos enigmáticos y tenebrosos dignos de rememorar durante el día más espeluznante del año. Este es un recorrido por esos diez lugares más terroríficos y sobrecogedores de la comarca alicantina.

El Clot del Lirio - Pedreguer

Imagínate que coges el coche un día semidormido en dirección al bancal a faenar cuando de pronto la tierra bajo tus pies desaparece. No fue concretamente bajo los pies, pero casi fue lo que sucedió a un vecino de Pedreguer durante una mañana de agosto de 1982. Se detuvo con su coche frente a unos naranjos del campo de otro vecino conocido como El Lirio al notar una gran sacudida. Al momento, los naranjos frente a él desaparecieron y una nube de polvo envolvió el lugar. Cuando ésta se disipó pudo ver que, lo que antes era terreno lleno de árboles, ahora era un enorme agujero que parecía no tener fin.

Se dice que esa espectacular brecha, cuyo final nadie ha logrado encontrar, va a parar al mismísimo núcleo del planeta. Incluso hay gente que apunta a que es la puerta de entrada del infierno. Ahora bien, esto no puede ser más falso. Lo cierto es que sí se conoce su profundidad y, pese a que es bien hondo, no llega a los 100 metros. De hecho, ha llegado a llenarse de agua hasta arriba en algún episodio de fuertes precipitaciones.

Sin embargo, es innegable que el misterio rodea ese lugar que cambió el terreno de forma abrupta en un abrir y cerrar de ojos. Algunos expertos dicen que la gran abertura se produjo debido a los gases del agua subterránea que erosionaron la roca, pero quién sabe…

El túnel del barranco - Beniarbeig

Bajo Beniarbeig se oculta una vía destinada solo a los más atrevidos. En ambos extremos del municipio podemos encontrar dos enormes bocas que dan la bienvenida a un trayecto de aproximadamente 1 kilómetro bajo la superficie, donde la oscuridad reina engullendo cualquier atisbo de luz.

Cualquier persona que se haya sumergido en el It de Stephen King puede apreciar muchas similitudes entre estos túneles de Beniarbeig y los de Derry. Una de las entradas dando al riu Girona en una amplia zona un tanto encharcada y con una frondosa maleza que recuerda a los Barrens de King.

Hace unas décadas, cuando el túnel era todavía más corto, muchos jóvenes se retaban a cruzarlo. Tras la ampliación hay que ser muy valiente, o inconsciente, para adentrarse en las oscuras entrañas de Beniarbeig, algo que no aconsejamos en absoluto. Quién sabe si también se esconde algún payaso en su interior.

Llombai - Vall de Gallinera

Llombai forma parte de la ruta de los ocho pueblos de la Vall de Gallinera. Literalmente se trata de una calle, una hilera de casas que conforman lo que fue un municipio, pequeño, pero con vida. Ahora, el paisaje que deja resulta desolador. Todavía se pueden observar los vestigios de lo que fue. Algunas casas presentan objetos de las familias que vivían, no hace tampoco tanto. Y, es que, Llombai quedó deshabitado a finales de los años 70.

A pesar de su condición de despoblado, Llombai resuena en la memoria de los vecinos de la Vall por ser el pueblo donde vivía un peculiar hombre. Muchos lo llamaban el «alemán de Llombai». Pese al mote, ahora se sabe que este hombre era yugoslavo, se llamaba Stefan-Gregor Raiter y llegó al municipio durante los años 40. Y allí permaneció, más solo que otra cosa, hasta su muerte en 1977.

El misterio que cierne sobre esta figura, porque nunca se pudo demostrar claramente, es que era un nazi huido y ayudado en la España de los 40 para refugiarse y jamás ser encontrado. Según cuentan los vecinos de la Vall de Gallinera, era un hombre solitario, excéntrico en algunos sentidos, que rozaba la mendicidad andando descalzo y sin nada propio que llevarse a la boca.

Se dice que el cartero se encargaba de llevarle una barra de pan todos los días, que también robaba frutas y hortalizas de huertos cercanos a donde vivía o que recibía algo de comida de los habitantes contiguos a Llombai. Ahora, tanto Stefan-Gregor como Llombai, quedan en la memoria de quienes los quieran recordar, esperando revivir algún día los mejores tiempos del lugar.

Túnel del Mascarat - Calp

El túnel del Mascarat es muy conocido tanto por conductores como por amantes de los deportes extremos o senderistas. Se sitúa entre Calp y Altea y es el encargado de dar acceso entre las dos comarcas. Sobre él se ciernen dos leyendas, según indica el diario El Español.

Por un lado, se narra que, tras la expulsión de los moriscos en 1609, apareció en esta zona un hombre de extraña apariencia que vagaba solitario sin hablar con nadie. Los habitantes de las poblaciones cercanas le llamaron el «Mascarat» sin saber ciertamente quien era. Se dice que este hombre estuvo meses vagabundeando por la zona, pero, de repente, un día desapareció. Los vecinos se enteraron de que las autoridades habían ahorcado a un cabecilla moro que se escondía junto a sus guerreros en las sierras de Aitana y Bernia. Por este motivo, mucha gente pensó que podría tratarse del famoso enmascarado del lugar.

La otra leyenda cuenta que el «Mascarat» era un joven enfermo de lepra, el cual se ocultaba por la zona viendo pasar sus días y esperando que le llegara la muerte. Lo turbio del asunto es que el pobre chico llevaba puesta una máscara para que nadie pudiera verle el rostro. La lepra lo había desfigurado y la repudia de la gente le llevó a tomar esa decisión. La historia dice que, pasado un tiempo, el joven desapareció y solamente quedó su máscara. El objeto se encontró cerca del túnel que lo ocultó de sus miedos.

El Cementerio de los Ingleses - Dénia

La capital de la Marina Alta cuenta con una rica y larga historia. Su condición de puerto de gran relevancia para fines bélicos o empresariales ha propiciado que la costa dianense fuera surcada por un sinfín de importantes naves a lo largo de siglos. Algunas de ellas encontrando su fin en esta engañosa costa.

Entre la maleza de la Marineta Cassiana, oculto a escasos metros de uno de los paseos con más afluencia de transeúntes del municipio, se encuentra el conocido como Cementerio de los Ingleses, el cual es sin duda uno de los diez lugares más terroríficos de Dénia. Se trata de un conjunto de lápidas antiguas y en pésimo estado de conservación que están entre un salvaje bosquecito que se ha formado en lo que antes era un cementerio.

En él se cuenta que descansaban los marineros que perdieron la vida en el naufragio de la Fragata La Guadalupe a finales del S.XVIII. Una leyenda nutrida por ese oscuro pasado de naufragios al que nos referíamos. Pero nada más lejos de la realidad, ya que la construcción de este camposanto se remonta a 1856, cuando el vicecónsul inglés en Dénia decide construir un cementerio para enterrar a sus compatriotas no católicos. Ese mismo año se enterró a la primera persona y hasta 1913, año en el que se realizó el último enterramiento, se enterraron en total a 14 personas. A día de hoy no quedan cuerpos, ya que fueron repatriados. Allí solo quedaron las tumbas abiertas entre la espesura de un lugar de Dénia que parece sacado de una mismísima película de terror.

Cova Fosca - Vall d'Ebo

La Vall d'Ebo esconde una gran cantidad de cuevas, todas ellas con una gran historia y perfectas para los amantes de la espeleología. En este caso, hablamos de la Cova Fosca, conocida de sobra por sus estrechos y oscuros pasadizos no aptos para claustrofóbicos. Los vecinos de la zona la conocen como «el corral», ya que, antiguamente, la parte más externa de la cavidad se hacía servir para es fin.

Los 70 y 80 centímetros máximos de anchura que tienen los accesos al interior de la cueva hacía que muchos no se atrevieran a pasar a la parte profunda. De este modo, se creó la leyenda de que la cueva escondía grandes ríos subterráneos y pozos de incalculable profundidad.

En 1980 se descubrió que en el fondo de la Cova Fosca hay pinturas de arte rupestre del Paleolítico y cables eléctricos abandonados. En la actualidad, la cueva está cerrada al público, sin embargo, en otros tiempos fue un lugar de peregrinaje para muchos curiosos. Su nombre, sin lugar a duda, produce el misterio y la incertidumbre que, desde luego, sus primeros visitantes debieron experimentar.

Antiguo psiquiátrico - El Verger

Se trata del edificio abandonado de un antiguo psiquiátrico o, como lo llaman comúnmente los habitantes más jóvenes de El Verger, el «manicomio». Se encuentra en la entrada del pueblo, aunque debes fijar la atención para encontrarlo, ya que pasa desapercibido si no sabes de su existencia. Según cuentan, en las inmediaciones había una balsa de riego de considerables dimensiones. Por este motivo, muchos de los vecinos que llegaron a conocerla, simplemente se refieren a él como «la bassa».

En el psiquiátrico había personas de todas las edades. Sin embargo, se cuenta que el sanatorio inició su vida para acoger a niños y niñas con algún tipo de deficiencia y que no era del todo ortodoxo con sus pacientes. Debido a su peculiar alberca, las historias narran que para tener controlados a los enfermos los dejaban todo el día atados dentro de la balsa, la cual estaba vacía. De esta forma, aquellos que pasaban sus días en el psiquiátrico no tenían forma de escapar sin recibir ayuda del exterior.

Sin embargo, otra de las narraciones que puedes escuchar entre la gente del pueblo es que una vez una paciente alarmó demasiado al municipio. La mujer se fugó, ese día no debieron arrojarla a la balsa, de modo que corrió para escapar de su cautiverio. Finalmente la encontraron vagando por las afueras del pueblo, exhausta y desnuda. Quizá alguien siga viéndola a través de las ventanas del edificio esperando a tener otra oportunidad para huir.

Otra de las curiosidades que rodea al antiguo psiquiátrico es su peculiar construcción. La fachada delantera se caracteriza por estar llena de ventanas. En cambio, la trasera cuenta con escasos ocho o nueve orificios. El antiguo psiquiátrico de El Verger algún día albergó la vida que la familia de La Senyoreta de la Bassa, la antigua propietaria, le dio. Sin embargo, años después, y hasta finales de los 70, más o menos, las historias sobre los pacientes maltratados llegan a enturbiar el bello paisaje que rodea el edificio a las faldas de la Serra de Segària.

Ermita Sant Sebastià - Pego

A un kilómetro de Pego, entre extensiones de naranjos, se encuentra lo que antes era una alquería islámica conocida en la zona como Benumeya. Una vez convertida la población morisca se construyó en el lugar, probablemente sobre lo que era la mezquita de la aldea, una ermita que aún, a día de hoy, permanece en el lugar. Con muchos cambios, eso sí, pues sufrió grandes renovaciones hasta quedar finalmente completamente abandonada.

Hoy en día, su barroca arquitectura en la que se nota, y mucho, el paso de los años le da un aire bien terrorífico. El lugar está, como decíamos, totalmente abandonado pese a que se puede acercar cualquier persona hasta donde descansan estas ruinas. De hecho, forma parte de varias rutas para visitar las ermitas de la zona.

Ahora bien, acercarse a la ermita de Sant Sebastià de noche tiene que ser una experiencia capaz de robar el sueño a cualquiera. Su imponente arquitectura, envejecida y en mitad de la oscuridad, le dan un innegable aire a novela gótica que podría hacer revivir miles de historias de casas encantadas guardadas en la memoria.

La bassa dels arcs - Xaló

Esta singular localización se encuentra entre los bancals de Xaló. La construcción se caracteriza por los arcos que se erigen dentro de la excavación, de ellos recibe su nombre. Sin embargo, también se la puede conocer como Bassa del Sapena, por lo que se deduce que así se llamaba el constructor que la realizó. Se trata de una balsa construida entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, cuyo objetivo era recoger el agua que sobraba del sistema de regadío del municipio.

Al recoger el agua, esta se almacenaba para evitar el desperdicio y así volver a utilizarla cuando fuera necesario en los bancals próximos. Lo llamativo de ella son sus arcos. Se levantaron como estructura para sujetar cañas u otros elementos vegetales para cubrir el agua y protegerla mejor con la sombra que generaban. La Bassa está construida en mampostería a base de bloques irregulares unidos con argamasa de cal y, a su vez, impermeabilizada con un mortero más fino.

Se cuenta que la gente de la época llegó a pescar o, incluso, aprendió a nadar en ella. La Bassa dels arcs es, sin duda, un lugar con encanto, con un valor arquitectónico muy potente para la zona y un orgullo para los vecinos de Xaló. Quizá no sea un lugar tan tenebroso como esperas, eso sí, si la visitas por la noche, lleva linterna, no vaya a ser que despiertes con un porrazo en la cabeza y dentro de ella.

Fontilles - Vall de Laguar

Fontilles es un núcleo poblacional que forma parte de la Vall de Laguar. Es conocido, principalmente, por el Sanatorio San Francisco de Borja que allí se encontraba. Este centro abrió sus puertas en 1909 para dar asilo, protección y sanación a los enfermos de lepra. De echo, actualmente existe la Fundación Fontilles que sigue dando apoyo y servicio a personas dependientes o a enfermos crónicos, entre otros. En la actualidad, en la población se encuentran el Hospital Ferris y el Centro Geriátrico Borja.

Más que un lugar terrorífico, se trata de todo lo contrario. Es algo difícil de explicar, pero, al adentrarte entre sus calles, una sensación de paz y tranquilidad recorre tu cuerpo. Se respira serenidad y naturaleza, aunque, actualmente, no se permite entrar en la población a visitar sus lugares sin ser más que un mero visitante de paso.

Fontilles es un enclave sosegado en pleno valle al que la enfermedad por la que se le dio a conocer lo marcará para siempre. Es por ello que, los episodios de repudia e incomprensión a los que estaban sometidos los pacientes que allí acudían son objeto de historias curiosas, tristes y conmovedoras. Puede que estas, a día de hoy, resulten espeluznantes, pero por el rechazo hacia ese tipo de trato que provocan.

Y tú, ¿conoces alguno de estos lugares o algún otro digno de mención?

4 Comentarios
  1. Erika dice:

    Muy interesante todo. No conozco más que uno, la balsa de los arcos, en Jalón (la bassa dels arcs, Xaló) y me pareció muy bonita; es una lástima que no se siga utilizando, aunque quizá ya no sea necesaria. En cuanto a la leprosería de Fontilles, mi madre donaba todos los años una cierta cantidad de dinero como ayuda. No he estado a´llí, pero creo que hacían una labor estupenda.

  2. Cris dice:

    El más terrorífico de todos es el edificio de Hacienda que hay en Denia. Entras sano y sales sin gota de sangre. Está lleno de vampiros y sanguijuelas…

  3. teresaballester@gmail.com dice:

    Fantaria la casa, del bandoler Josep de la Tona al Seguili, actualment en ruïnes però conserva la taula exterior de pedra, segons conten tenia túnels que la comunicaven per a ell fugir. De tota manera, molt interessant


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