Un cadáver que aparece misteriosamente en el Poble Nou de Benitatxell hace que entren en acción la policía de Xàbia y la científica de Dénia. El pueblo se afana en esconder secretos del pasado que deberá desvelar a la fuerza para hacer avanzar el trágico caso del presente.
Esta es la base de El pozo de los silencios (2021), el primer libro de la saga de Los crímenes de la Marina Alta, de la autora de Llíria (València) Amparo Murgui Maties, editado por Samaruc. El recorrido de Murgui continúa con La cueva de las brujas (2022), la segunda novela, en la que otro asesinato vuelve a sacudir a las localidades de la comarca mientras se preparan para vivir la festividad de Todos los Santos. Los investigadores «deberán enfrentarse a un crimen donde pasado y presente se funden entre rituales, sacrificios y un silencio que intentarán romper», apunta la sinopsis.
La escritora es diplomada en Magisterio por lengua extranjera y licenciada en Psicopedagogía por la Universitat de València, y le asignaron su plaza fija en el CEIP Santa María Magdalena de Benitatxell. Residió en Xàbia durante sus cuatro años de estancia en el colegio y «me enamoré de la comarca. Al llegar pensé que me había tocado la lotería, es un paraíso», asegura.
Apasionada desde temprano por la novela negra y policíaca, «mis referentes son Agatha Christie y Camila Lackberg», entre otros, encontró en la Marina Alta la inspiración perfecta para lanzarse a la escritura de novelas. Se empapó de las tradiciones y cultura, de sus habitantes y localizaciones más íntimas, para trasladar a sus libros las descripciones más fieles a los sentimientos que le surgen cada vez que vuelve a la comarca. Es de este modo como logra que sean una parte igual de importante que los personajes.
La bella comarca de la Marina Alta toma todo el protagonismo en esta serie de novelas negras, que pronto tendrá una tercera entrega. No solo Benitatxell, Xàbia y Dénia aparecen, también otras como Moraira, Ondara, El Verger o Benissa. «Aunque no solo me centro en los paisajes y localizaciones. Intento explicar costumbres típicas de la zona, tradiciones o hechos que quiero poner en valor, para que se conozcan y respeten, como qué son les pesqueres, els desculats y els descarats o el porqué del nombre de la Cova de les Bruixes», explica la autora.
Murgui ha llevado sus novelas a varias ediciones de la Fira del Llibre de València y también a la última feria literaria en Madrid, donde «solo por contener el nombre de la Marina Alta en el título de la saga, los libros se vendieron solos», confiesa.
A continuación, hablamos con Amparo Murgui Maties para que nos desvele cómo comenzó todo, su gran admiración por la comarca, el respeto que le profesa entre sus líneas y qué deparará la tercera entrega de Los crímenes de la Marina Alta.
PREGUNTA. ¿Cómo comenzó tu camino como escritora publicada?
RESPUESTA. Empecé a escribir la primera novela viviendo en Xàbia, pero después me animé a seguir porque gané un concurso de relatos en Bunyol por el Día del Libro. También me publicaron una historia corta en un libro y eso me dio la confianza. Envié el manuscrito de El pozo de los silencios a Samaruc y me llamaron para editarlo.
P. ¿Cómo surge la idea de ambientar la saga en la Marina Alta?
R. Fue el primer año de estar viviendo en Xàbia y trabajando en Benitatxell. La inspiración vino estando en Altea un fin de semana. Al regresar a Xàbia, me puse a escribir. Y claro, ¿qué mejor que ambientar la historia donde estaba viviendo? Vivía por la zona del Montañar, y solo tenía que bajar a la playa para inspirarme, ir al Cap Prim o al Arenal. Recorría los restaurantes, los parajes, localizaciones que quería mostrar. La novela nació allí, y está empapada de ese paisaje.
P. En tu nota biográfica comentas que los escenarios actúan casi como un personaje más. ¿Cómo trabajas la ambientación?
R. La trabajo desde el corazón. Las descripciones no son solo objetivas, sino que están basadas en las emociones del personaje, pero que también son las mías. Por ejemplo, hay un momento en El pozo de los silencios en el que una agente de policía baja desde los Pous de l’Abiar hacia Xàbia. Ese recorrido es el que hacía yo siempre y el personaje describe el recorrido y el Montgó desde esa perspectiva.
Tengo muchos lectores que han ido a visitar la zona y han seguido las localizaciones y después me han mandado fotos de dónde se ubica cada cosa en el libro.
P. ¿Qué puede encontrar el lector en cada una de las novelas? ¿Están conectadas entre sí?
R. Sí, están conectadas porque los personajes principales, los miembros de la comisaría, son los mismos. Ellos avanzan a nivel personal. Pero a nivel de los casos, cada uno es diferente.
El pozo de los silencios es más de intriga, de acción. Aparece un cadáver en los Pous de l’Abiar de Benitatxell, y el caso destapa secretos antiguos del pueblo que se han intentado ocultar durante años. Mezcla la vida de residentes locales con la de extranjeros, sobre todo ingleses y holandeses, que tienen un poder adquisitivo alto.
La cueva de las brujas es más intimista, ambientada en Todos los Santos, y está muy ligada a las tradiciones del pueblo. Aunque a estas tradiciones se unen las tradiciones inglesas, de los extranjeros que también viven allí. Aparece un cadáver en la Cova de les Bruixes de Benitatxell, y 30 años antes ya hubo un crimen similar no resuelto. Se mezclan supersticiones, leyendas de brujas y los hechos del pasado que vuelven a tomar fuerza en el presente.
En ambas hay esa dualidad: el presente y el pasado se entrelazan para desentrañar los misterios.
P. También has te has tenido que formar en criminología para escribir tus novelas. ¿Cómo ha sido ese proceso?
R. Tenía mucha lectura sobre el género, pero cuando te pones a escribir, te das cuenta de todo lo que no sabes. Hice un curso de literatura en la Universitat de València, para perfeccionar ciertas cosas, y otro online de criminología. Ahí aprendí sobre balística, procedimientos forenses, etc. Además, me he asesorado con policías, jueces y médicos para dar veracidad a los detalles.
P. Escribir novela negra parece apasionante pero también muy laborioso. ¿Cuánto tiempo te llevó escribir cada una?
R. El pozo de los silencios lo empecé en 2011, pero me llevó casi nueve años, porque la empezaba, la dejaba, volvía a empezar desde el principio. Fue gracias a un profesor del curso de literatura que nos dio un consejo clave: “Cuando empieces a escribir, nunca vuelvas atrás. Sigue adelante, el tiempo de las correcciones vendrá al final”. Me lo tomé al pie de la letra y logré terminarla.
La cueva de las brujas, es una historia del confinamiento. Empecé y adelanté mucho durante la pandemia y la terminé en un año y poco.
P. Ahora está muy de moda hacer adaptaciones audiovisuales, sobre todo de novela negra, que triunfa mucho… ¿Crees que tus historias funcionarían bien en este formato?
R. Bueno, pues eso es algo que me han dicho en presentaciones, sobre todo cuando fui a presentar la segunda novela. Muchísima gente me lo comentó, incluso un compañero se la pasó a una persona que conocía, que era productora, porque decía que era muy adaptable.
Yo siempre digo que ese no es mi objetivo, porque yo escribo porque me apasiona. Todas las horas que invierto en escribir las dedico a hacer algo que me gusta, y el objetivo no es ni mucho menos que se adapte a la pantalla.
Pero vamos, si algún día llegara ese momento, por supuesto que estaría abierta y lo disfrutaría muchísimo, ¿no? Ver cobrar vida a los personajes que yo he escrito… Pero sí que es verdad que es un comentario que me ha hecho mucha gente: que es muy adaptable, que la historia, la trama, los personajes y las localizaciones están muy pensados para llevarse a pantalla.
P. Y hablando de lectores, ¿hay alguna anécdota que te haya marcado especialmente?
R. Sí. Una muy especial es que uno de los lectores me abrió la mente a la trama de la tercera novela. Fue una conversación en la Fira de València. Vino un chico y, al ver los libros ambientados en la Marina Alta, me preguntó si trataban el tema de los nazis en Dénia. Yo no conocía esa historia, así que me la explicó. Me comentó que incluso había una película, El sustituto, que hablaba de eso, de los apartamentos Bremer, se me abrió un nuevo mundo. Y como mis novelas mezclan pasado y presente, y además soy una apasionada de la Segunda Guerra Mundial, ahí se me abrió una posibilidad infinita.
Por otra parte, mi amiga Lurdes, en una de mis visitas a Xàbia, me llevó a la cala del Francés y me contó toda la historia del pintor Lambert, de cómo se accedía por la mansión que hay allí… No tienen nada que ver las historias, pero esos dos mundos se me juntaron en la cabeza y me dieron la trama.
Así que, gracias a poder hablar con los lectores, he sacado la historia del tercer libro. Y si esta entrevista llega a quien me lo contó, se lo agradezco mucho.
P. Comentas un poco de la tercera parte… Aparte de lo que me has dicho, ¿qué puedes avanzar? ¿Tienes ya una sinopsis o un pequeño resumen?
R. Soy muy escritora de brújula. No soy de las que tienen todo claro desde el principio, no hago esquemas ni mapas. La historia va cobrando forma conforme la escribo. Puedo avanzar las primeras 80 páginas que tengo escritas, donde ya se conectan esos dos mundos de los que hablaba.
La historia arranca con unos excursionistas que intentan acceder a la cala del Francés por una mansión y encuentran un cadáver. Es un cadáver de una persona de 90 años, muy mayor, y empiezan a tirar del hilo y descubren que hay una conexión con los nazis en Dénia. Y ahí empieza toda la trama.
P. ¿Qué le dirías a los vecinos y vecinas de la Marina Alta que todavía no te han leído? ¿Cómo los invitarías a sumergirse en tus novelas?
R. Pues sobre todo, si les gusta la novela policíaca, qué mejor forma de leerla que ambientada en su propia tierra. Son historias que enganchan, que no puedes dejar de leer porque quieres saber qué pasa, pero además tienen ese plus de estar ambientadas en lugares que conocen: van a reconocer el Arenal, el Montgó, la Siesta, el puerto de Dénia… Es como caminar por su casa, pero dentro de una novela negra.











