El fenómeno literario que traspasa fronteras (y edades): la historia de «amor» tras 'El monstre Petorro'
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El fenómeno literario que traspasa fronteras (y edades): la historia de «amor» tras ‘El monstre Petorro’

Itsaso Aurrekoetxea Jover

Periodista
02 de mayo de 2026 - 08:00

Esta es una aventura en la que un torbellino de bonitas y emocionantes casualidades empuja a una historia, narrada en la intimidad del hogar, a convertirse en un fenómeno literario de gran alcance. La de Paco Cholbi, maestro y ya consagrado artista de Xàbia, que con El monstre Petorro ha traspasado las fronteras de lo local y lo comarcal para conquistar con su universo las sonrisas de miles de niños y niñas, y las de sus familias.

Un libro que ya va por la quinta edición en valencià, un audiolibro, una canción con su cuidado videoclip y un espectáculo, que capta la atención de cualquiera, componen desde 2024 el universo de El monstre Petorro sin parar de crecer. Hoy, 2 de mayo, Paco Cholbi y su familiar equipo preestrenan en Xàbia la segunda parte del fenómeno literario infantil, Què li ha passat al monstre Petorro. La continuación promete llegar de nuevo a lo más alto, con el lanzamiento oficial que llegará el próximo 13 de mayo.

Pero, ¿qué se esconde tras el fenómeno, ya de masas? El autor nos abre su historia más personal para entender la profundidad del cuento infantil desde el Conservatorio Profesional de Música de Xàbia, donde recibe a LaMarinaAlta.com. Un tanto autobiográfica, la historia del monstre Petorro asociados valores y vivencias que, transmitidos a los más pequeños, son un gran tesoro que conservar.

PREGUNTA. Para quien todavía no lo conozca, ¿quién es El Monstre Petorro?

RESPUESTA. El monstre Petorro es un monstruo pequeño que vive en un mundo de monstruos donde todos se preparan para asustar a los niños malcriados y que se portan mal. Ellos se forman una especie de «escuela de monstruos profesionales», donde estudian y aprenden a dar miedo, porque después tendrán que aparecer desde armarios, hacer ruidos, provocar terror… todo lo típico que se espera de un monstruo.

Pero este personaje es especial. Cuando le llega su momento de debutar, cuando por fin tiene que asustar a un niño, en lugar de soltar un grito terrorífico, lo que le sale es un pedo. Y claro, en vez de miedo provoca risa. Eso le pasa una y otra vez, y él empieza a pensar que no sirve, que no vale para ser un monstruo como los demás.

Al final, en lugar de ser un monstruo que da miedo, se convierte en un monstruo que hace reír, que lleva alegría a los niños, incluso a los que están más tristes.

P. ¿Cómo nace la idea y por qué decidiste escribir un cuento infantil con este personaje tan peculiar?

R. La historia de El monstre Petorro es una historia de amor, desde muchos ámbitos. Todo comenzó cuando me introduje en el mundo de la crianza con mis dos hijos y con la típica situación de tener que contarles cuentos por la noche. Una de esas noches me pidieron que me inventara una historia y cada día íbamos añadiendo más cuerpo a la historia hasta que cogió forma y todas las noches me la pedían. En ese momento, también daba clases de música en infantil y empecé también a contarles el cuento a los alumnos, hasta llegar al punto de que se lo sabía todo el colegio.

Tanto en casa como en el centro me repitieron mucho que escribiese el cuento, pero me costó porque tenía bastante síndrome del impostor: pensaba «yo no soy escritor, esto no es para mí». Pero entre el entorno, los compañeros, la gente que lo escuchaba… me fueron animando a escribirlo.

Al final, decidí dar el paso. Conté con el ilustrador Carles Arbat y empezamos a trabajar en el proyecto.

P. Ganar el Premi Ciutat d’Alzira en 2023 fue el primer gran hito. ¿Qué cambió realmente para ti a partir de ese reconocimiento?

R. Fue un impulso muy importante, aunque lo presentamos sin tener ni idea de cómo funcionaban estos premios ni el mundo editorial. Pero el desarrollo que hicimos de la historia y las ilustraciones fue tal, que ganó. A partir de ahí rodó todo. Tras ganar, se editó y salió publicado en 2024 en valenciano con la Editorial Bromera y en castellano con Algar Editorial.

Uno de los grandes pasos fue cuando tuve que empezar a conocer el mundo de las presentaciones de libros. Estuve en varias para ver cómo funcionaban, pero no me gustaba el formato. Fue entonces cuando decidí aportar una canción al libro, para las presentaciones.

Cuando ganamos el premio, cambió todo. No solo por la parte económica, que ayuda, claro, porque me permitió invertirlo en la propia historia, como el videoclip que vendría después o la escenografía del espectáculo.

P. El libro, la canción, el videoclip, el espectáculo… ¿Fue una estrategia desde el inicio?

R. Fue totalmente una evolución natural. No era en absoluto algo planificado desde el principio como una estrategia de marketing. Tras componer la canción, contacté con Dani Miquel, a quien ya conocía desde hacía mucho tiempo, cuando fui maestro de música en su pueblo, l’Alcudia. Cuando lo conocí, allá por 2005, Dani estaba empezando y apareció en mi vida justo cuando falleció mi padre. Aquí es donde ya se empieza a ver la conexión entre el proyecto y el «amor» que comentaba antes. Con mi padre es con quien jugaba de pequeño a inventar historias. Entonces, se fue él, pero apareció Dani Miquel en mi vida, quien me apoyaría años después en mi camino actual.

Le mostré la canción y me dijo que contara con él para lo que fuese, por ello me acompaña en el primer videoclip. El videoclip, además, fue clave porque ayudó a expandir el universo de El monstre Petorro. A partir de ahí, todo empezó a conectarse: el libro, la música, el vídeo, el espectáculo en directo… Se ha creado como un ecosistema, un universo interconectado donde cada formato alimenta al otro. El libro te lleva al espectáculo, el espectáculo al videoclip, el videoclip a la canción… y así sucesivamente. Lo curioso es que no estaba pensado así desde el inicio, pero ha acabado siendo una de las grandes fortalezas del proyecto.

Conté con la productora Crema, de Pau Berga, un gran director de cine y reconocido en el mundo de los videoclips de música en valencià. Y también tengo la gran suerte de contar con mi familia, mi mujer, Mar Chorro, y mis hijos, Gerard y Andreu, además de con mucha gente que me fui encontrando por el camino y ha sido un gran apoyo, por eso digo que El monstre Petorro nace del amor.

Mi compañero Santi Cruañes, por ejemplo, me ayuda en la producción de todo, y Héctor Peris en la percusión. Al espectáculo vamos todos, somos seis personas. Es un show familiar, hecho desde la familia para las familias.

P. ¿Cómo son estos encuentros con el público en los espectáculos?

R. Ahí está la magia, en la presencialidad, soy fan de ella, porque se está perdiendo. El directo tiene esa magia que no se puede explicar de otra forma: la energía, las miradas, la comunicación gestual, es algo que no ocurre en otros formatos. Pero, cómo es cada espectáculo, depende del contexto, si son fiestas del pueblo hay un ambiente, si es una biblioteca otro, un colegio, un auditorio.

Al principio, el público no sabe muy bien qué esperar, sobre todo si no conoce el proyecto. Pero poco a poco van entrando, conectando… y llega un momento en el que todo fluye. Está mal que yo lo diga, pero es un espectáculo diferente. Tiene también un punto arriesgado, muy nuestro, muy valenciano.

Tuve una profesora cuando estudié magisterio en Alicante muy buena que nos inculcó algo muy bonito. Nos hizo leer La oreja verde de la escuela de Mari Carmen Díez, y eso me marcó. Ahí entendí, lo primordial para ser maestro o padre. El libro cuenta que esa oreja verde es con la que se escucha a los niños y nunca madura, para poder seguir escuchando el mundo de los más pequeños. El ejercer de maestro me ha permitido cultivar esa oreja y lo desarrollo también en el espectáculo. Con la oreja verde se qué les gusta a los niños, pero con la otra puedo llegar también a los padres, con ciertos momentos que permiten conectar con ellos y resulta divertido y llamativo para todos.

Así conseguimos reunir allí a toda la familia, no solo a los niños, por eso decimos que el espectáculo es para jóvenes menores de 180 años. Cuando el público entra en esa energía, se crea algo muy potente. Es como una especie de traca, donde todo explota y se comparte.

P. ¿Qué valores trabajas con El monstre Petorro para transmitir a los lectores?

R. El monstre Petorro nace y habla del amor, el amor a la familia, a los amigos, a los maestros, a la escuela, pero, sobre todo, del amor más importante, el amor propio. Si tú no te das amor a ti mismo, no se lo puedes dar al resto. Somos un espejo, reflejamos lo que llevamos dentro.

El monstre Petorro es autobiográfico. Sobre 2021 venía de una depresión, estuve perdido, no había superado ciertos traumas de la vida. Estaba roto, muy mal. Comencé a practicar meditación y desperté y entonces llegó El monstre Petorro. Me elevé a otro nivel de conciencia.

El monstruo Petorro habla de eso. Está toda la vida preparándose para una cosa, asustar, y cuando llega el momento no le sale bien. En la vida real nos preparamos estudiando, para trabajar, después casarse, tener hijos, pero quizá consigues todo eso y no eres feliz. El monstruo estaba triste y frustrado, hasta que se convierte en el mejor monstruo y el más famoso del mundo.

Yo creo que todo el mundo ha sido en algún momento El monstre Petorro, en algún momento nos hundimos, padecemos, tenemos momentos malos. Hoy en día, parece que admitir el fracaso es ser un perdedor, pero no hay éxito si no has tenido fracaso. Del fracaso se aprende, es ensayo y error, y con el éxito, cuidado cuando termine. Es todo uno, como el yin y el yang.

Por ello, la enseñanza más grande de la historia es ser resiliente, frente a tus fracasos renacer más fuerte. En el espectáculo también hablamos de la ley de la impermanencia, aunque al final confesamos que hay algo que no se va, que siempre permanece, y es el amor.

P. Has conseguido algo poco habitual, que un personaje infantil se convierta en un referente cultural valenciano contemporáneo. ¿Sientes que el Monstre Petorro ya forma parte del imaginario popular?

R. No sabría afirmarlo, pero siento que en la Marina Alta puede que sí, porque nació aquí. La sensación es que está gustando y la gente se identifica con el proyecto. Uno de nuestros propósitos es pasarlo bien, el segundo es promover la lectura en valencià. Y hacerlo de una forma diferente, no solo desde bibliotecas o librerías, que también, sino llevándolo a fiestas de pueblos, a eventos, a espacios donde normalmente no se consumen libros.

Me llena mucho ver que hay familias que, quizá no compran libros habitualmente, pero vienen a un espectáculo y acaban llevándose uno. Eso es brutal, porque estás creando futuros lectores.

P. El salto a la Feria del Libro de Madrid marca un hito, traspasa las fronteras de la Comunitat Valenciana. ¿Qué sentiste al ver que la historia conectaba también con el público de fuera?

P. Ir a la Feria del Libro de Madrid, al pabellón infantil, fue un paso muy importante. Allí presentamos el espectáculo adaptado al castellano, pero sin dejar de lado nuestra marca valenciana. Cantamos La manta al coll y Arròs amb ceba, pero con una pequeña variante para lo ciudadanos de Madrid: les hicimos corear «Arroz con cosas no es paella», al ritmo de la música, fue muy divertido.

P. En todo este proceso, donde se mezclan familia, música, educación y escenario, ¿qué es lo que más disfrutas del proyecto? Y, ¿qué ha sido lo más difícil de gestionar a nivel personal y profesional?

R. Lo que más disfruto, sin duda, es el espectáculo en directo acompañado de mi familia y de mis amigos. Además, lo vivo también como padre. Mis hijos forman parte del espectáculo, cada vez más, e implica responsabilidad. No es solo exponerlos, sino acompañarlos, hablar mucho con ellos, cuidar cómo se sienten y educarles en esa responsabilidad. Intentamos hacerlo con conciencia, con equilibrio. No siempre es fácil, pero hay mucha comunicación y mucho cuidado en ese sentido.

Lo más difícil, sin duda, ha sido compaginarlo con la profesión de maestro. Ser docente ya es exigente de por sí, sobre todo mental y emocionalmente. Además de que el sistema educativo está en un momento complicado y en crisis, y eso añade carga. Entonces, combinar la docencia con el proyecto artístico es muy exigente, llega a ser agotador.

P. Ahora presentas Què li ha passat al Monstre Petorro?. ¿Qué nos puedes adelantar sobre esta nueva entrega? ¿cómo evoluciona el personaje y qué novedades encontrará el público?

R. En esta nueva historia, el monstre Petorro ya es famoso. Es el monstruo más conocido, todo el mundo espera que aparezca, que haga reír. Pero de repente ocurre algo, intenta tirarse un «petorro»… y no le sale nada.

Lo vuelve a intentar, incluso con más fuerza, pero solo sale mal olor, sin sonido. Y eso le genera frustración, vergüenza, hasta el punto de querer desaparecer. Todo el mundo lo busca, en la televisión, en la prensa… nadie entiende qué ha pasado.

Entonces el «doctor Tremolor» le diagnostica el «síndrome del monstruo quemado»: necesita parar y descansar. A partir de ahí, el Monstre Petorro se va con su familia a un balneario de monstruos, un lugar muy peculiar, lleno de detalles fantásticos, donde aprende a relajarse, a reconectar.

Allí hay personajes como Ramonet, que toca el trombón y que le recuerda a los pedos, o Nana, que canta nanas para dormir, o Pupa, que sus abrazos son muy reconfortantes. Es un proceso de reconectar y sanar para relajarse y volver a conseguir soltar un petorro.

El mensaje de esta segunda parte es muy claro: la importancia de parar, de cuidarse, de descansar. Algo que también es muy autobiográfico, porque yo mismo debo aplicarme todo ello.

P. Más allá de este nuevo lanzamiento, ¿hasta dónde quieres llevar el universo de El monstre Petorro? ¿Estamos ante una saga que seguirá creciendo en nuevos formatos o territorios?

R. La idea es seguir alimentando el universo de El monstre Petorro, pero sin obsesionarme. No tengo un plan cerrado ni una estrategia rígida. Prefiero fluir, ver hacia dónde va el proyecto y, sobre todo, disfrutarlo. Si no disfruto, no tiene sentido, porque tienes que estar conectadísimo.

Sí que me gustaría explorar más formatos, por ejemplo, un musical familiar, con más música en directo. También puede haber más libros, pero no lo sé. No quiero forzarlo. Dependerá de si realmente hay algo que contar y de si vale la pena compartirlo. Al final, lo importante es que lo que se haga tenga sentido, que conecte, que sea honesto.

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