Mafalda Cardenal: «Las veces que he tocado en la Marina Alta me han tratado maravillosamente bien»
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Mafalda Cardenal: «Las veces que he tocado en la Marina Alta me han tratado maravillosamente bien»

Alberto Robles

Periodista
09 de junio de 2026 - 10:35

Hay artistas que construyen una carrera a base de estrategia y otros que simplemente empiezan a escribir canciones porque no saben hacer otra cosa con lo que sienten. Mafalda Cardenal pertenece a la segunda categoría. Sus temas nacieron en una habitación, en notas de voz grabadas para desahogarse y en canciones que regalaba a sus amigas por cumpleaños. Hoy, sin embargo, esas mismas canciones la han llevado a cruzar el Atlántico, conquistar México y encabezar algunos de los festivales más importantes del panorama nacional.

La próxima parada será Dénia. El viernes 3 de julio actuará en el Festival La Marineta, una de las grandes novedades de las Fiestas de la Santíssima Sang, que reunirá en Torrecremada a nombres como Nil Moliner, Quinto, Nebulossa o Fangoria. Y para una artista nacida en Alicante, regresar a la Marina Alta tiene un significado especial.

Volver a casa

A la pregunta sobre qué tiene de especial tocar tan cerca de casa, Mafalda responde sin pensárselo demasiado. La conexión con la terreta sigue muy presente en su carrera. «Yo soy de Alicante, o sea que soy de la terreta también», recuerda. La cantante reconoce que siempre se ha sentido especialmente arropada cuando ha actuado en la Marina Alta y que volver a la comarca después de su reciente paso por Mar de Jávea le hace especial ilusión. «Las veces que he ido a tocar por esa zona me han tratado maravillosamente bien, o sea que con muchas ganas, mucha emoción por volver a casa».

Sobre el cartel de La Marineta, que combinará artistas y públicos muy distintos durante dos jornadas, considera que esa diversidad es precisamente una de sus grandes fortalezas. En una primera jornada convivirán propuestas como Nil Moliner, Quinto, Machenlo o la propia Mafalda, mientras que la segunda estará protagonizada por Fangoria, Nebulossa y Sergio Dénia.

«Está guay además que no todo sea reggaeton y urbano. Creo que tiene que haber un poco de todo». Para la cantante, este tipo de festivales ayudan a enriquecer la oferta musical valenciana y permiten que públicos diferentes encuentren propuestas con las que identificarse.

Una carrera que casi no empieza

Antes de los festivales, las giras y los millones de reproducciones, hubo una estudiante de Administración y Dirección de Empresas convencida de que acabaría trabajando en una oficina. Al preguntarle por aquella etapa, Mafalda corrige rápidamente una idea que suele aparecer en muchos artículos sobre ella: no dejó la carrera a medias. La terminó: «Empecé y terminé. Hay algunos artículos que dicen que dejé la carrera, pero eso es mentira».

Tras graduarse estaba preparada para incorporarse al mundo laboral, pero justo entonces apareció una duda que cambiaría por completo el rumbo de su vida. «Me iba a meter a trabajar y de repente tuve una crisis existencial. Dije: ¿de verdad quiero meterme a trabajar teniendo esta otra cosa que creo que puede ir bien?».

Lo más curioso es que la música ni siquiera formaba parte de sus planes profesionales. «Mi plan A, mi plan B y mi plan C era meterme en una oficina y trabajar porque no me planteaba que fuese una opción viable lo de la música. Yo no conozco a nadie que se dedique a eso».

Decidió darse un año de margen para intentarlo. Si no funcionaba, volvería al camino que había imaginado desde siempre. Afortunadamente, nunca tuvo que hacerlo.

La canción que cambió todo

Hay un antes y un después muy claro en la carrera de Mafalda Cardenal y lleva por nombre Tu fan. Cuando le preguntamos qué le diría hoy a la joven que escribió aquella canción, la respuesta es inmediata: confiar más en sí misma: «Le diría que crea en ella y que confíe en su instinto».

Porque el camino de Tu fan estuvo lejos de ser sencillo. Según explica, cuando quiso publicarla recibió numerosos consejos para que no lo hiciera. «Me dijo todo el mundo que no la sacase. Porque era una balada, porque eso no iba a entrar en la radio, porque eso no lo escucha la gente en España».

Y, en cierto modo, quienes dudaban tenían razón: la canción nunca sonó en las radios españolas. Pero terminó haciendo algo mucho más importante. Le abrió las puertas de Latinoamérica: «Mi quinto concierto de mi vida me fui a hacerlo a México».

Todavía habla de aquella experiencia con una mezcla de sorpresa y gratitud. Desde entonces ha actuado en ciudades como Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Puebla o Querétaro y ha llevado su música también a otros países de Latinoamérica.

«Ver cómo una canción puede atravesar fronteras, mares, lo que sea, es una locura».

Dieciocho canciones nacidas de notas de voz

Antes de llenar salas y festivales, Mafalda escribía canciones para regalar a sus amigas por cumpleaños. Una costumbre que todavía recuerda con cariño. Al preguntarle qué le diría hoy a la Mafalda de quince años, reconoce que prefiere no alterar demasiado el pasado.

«No le contaría muchas cosas porque yo creo que es mejor no saber lo que va a pasar».

Incluso bromea con las posibles consecuencias: «Imagínate si ahora le cuento algo a la Mafalda de 15 años y se cambia toda la trayectoria».

Esa honestidad atraviesa también Mis notas de voz, el disco que publicó el último año. Un álbum construido a partir de grabaciones realizadas en su teléfono móvil.

«Tengo el móvil lleno de notas de voz, casi no me queda espacio». Las 18 canciones que forman el disco comparten ese mismo origen. Son fragmentos de emociones, pensamientos y momentos concretos convertidos en canciones. «Al final es como un pseudo diario de cosas que me han ido pasando».

Cuándo se le pregunta si solo había 18 notas, Mafalda aclara que las notas de voz eran muchas más: «No, hombre. Hay muchísimas, lo que pasa es que no puedo hacer un disco tan largo».

El amor también inspira

Buena parte de Mis notas de voz gira alrededor de las relaciones personales. Sin embargo, Mafalda rechaza la idea de que el sufrimiento sea un requisito indispensable para escribir canciones. Cuando le preguntamos si teme quedarse sin inspiración el día que todo vaya demasiado bien, la respuesta desmonta uno de los grandes tópicos asociados a los compositores: «Yo antes pensaba que era mucho más fácil escribir canciones de desamor».

Pero las cosas han cambiado. Ahora atraviesa uno de los momentos más felices de su vida. «Ahora que me he enamorado de verdad y que estoy en un momento súper feliz, no me sale escribir canciones de desamor y solo escribo canciones de amor». No sé sabía si era coincidencia, pero daba título a su último sencillo «Canción de amor»

La reflexión encaja perfectamente con canciones como Si tiene que ser será, donde el desamor aparece desde la aceptación y la capacidad de desearle lo mejor a la otra persona.

La canción más infravalorada del disco

Cuando le pedimos que elija una canción de Mis notas de voz que no haya recibido toda la atención que merece, Mafalda no duda demasiado. La respuesta es Normal, y lo argumenta en que «la letra me parece muy chula».

Según explica, la canción habla de algo tan común como idealizar a una persona durante una relación para descubrir después, con cierta distancia, que era alguien completamente normal.

«Te encuentras a una persona y medio te obsesionas. Dices: es el mejor, es el más guapo… y luego cuando lo ves con perspectiva te das cuenta de que era una persona normal».

La belleza de sonar humano

En una industria donde muchas producciones buscan sonar cada vez más grandes, procesadas y artificiales, Mafalda ha apostado por el camino contrario. Su prioridad sigue siendo que la música suene real.

«A mí me gustan las cosas de verdad. No me gustan las cosas que suenan sintéticas».

La cantante reivindica el papel de los músicos y considera que ninguna máquina puede sustituir la sensibilidad de una interpretación humana.

«Creo que existiendo músicos increíbles no hace falta sustituirlos por máquinas ni por sonidos que no existen».

Por eso apuesta por arreglos orgánicos y por grabaciones interpretadas por personas reales. «Me gusta que suene orgánico y que suene a tocado de verdad».

Los sueños que todavía quedan

Cuando la conversación gira hacia las colaboraciones soñadas, aparece rápidamente un nombre propio: Alejandro Sanz: «Alejandro Sanz me encanta. Ojalá».

También menciona artistas como Role Model, Morat u Olivia Rodrigo entre los nombres que más escucha actualmente.

Sin embargo, su gran objetivo ya no tiene tanto que ver con cifras, reproducciones o escenarios. Al recordarle que hace apenas unos años era una estudiante que escribía canciones en su habitación y que hoy llena salas y festivales, reconoce que todavía le cuesta asimilarlo.

«Era un sueño que eran demasiados sueños. Yo nunca pensé que esto fuese algo tangible».

Y cuando le preguntamos qué meta le gustaría alcanzar en el futuro, su respuesta sorprende por su sencillez: «Sobre todo seguir siendo feliz con lo que hago».

Para Mafalda, el verdadero reto consiste en conservar intacta la ilusión con la que empezó y «que mi hobby siga siendo mi trabajo, pero que mi trabajo siga siendo mi hobby».

Antes de despedirse, lanza una invitación directa al público de la Marina Alta para disfrutar del Festival La Marineta: «Que vengan. Estoy segura de que va a ser un día súper especial. Siempre está bien un ratito de fiesta en Dénia y seguro que nos lo vamos a pasar genial»»
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