Benissa vivió anoche una de las jornadas más destacadas de sus Fiestas de Moros y Cristianos con la celebración del esperado Desfile de Gala. Este acto central cobró este año un significado especial al conmemorarse el 50 aniversario de una celebración declarada de Interés Turístico Provincial, que se ha consolidado como uno de los grandes referentes festivos de la Marina Alta.
El presidente de la Diputación de Alicante, Toni Pérez, estuvo presente en el evento junto al alcalde de Benissa y también diputado provincial, Arturo Poquet, así como otros representantes institucionales. Durante su intervención, Pérez subrayó la trascendencia de estas fiestas para la localidad: «Estas celebraciones tienen un papel esencial en la identidad cultural, el desarrollo económico y la cohesión social del municipio», afirmó. Además, destacó que constituyen «un importante reclamo turístico» que proyecta Benissa más allá de sus fronteras.
Como novedad por este aniversario tan significativo, el Desfile de Gala cambió de ubicación y se trasladó por primera vez a l’Avinguda País Valencià, una vía más amplia y accesible. Esta modificación permitió mejorar la visibilidad del desfile, así como facilitar el acceso y la comodidad de los cientos de vecinos y visitantes que se congregaron para disfrutar del espectáculo.
Inma Font, presidenta de la Associació de Moros i Cristians de Benissa, se mostró muy satisfecha con el cambio de ubicación del desfile. «Espero que se siga repitiendo muchos años, porque creo que es un gran acierto», indicó, asegurando que se podía ver el desfile desde cualquier ángulo, siendo un recorrido que hizo lucir mucho más a las filaes.
En el bando cristiano, por orden, la filà Pirates, Templaris, Corsàries y Conqueridores arroparon a la Capitanía cristiana 2025, la filà Llauradors.
Tras ellos, el bando moro con las filaes Berebers, Zayrenyes, Califes, Sharquies y Beduines hicieron lo propio con la Capitanía mora 2025, la filà Taifes Eslaus.
La cita volvió a deslumbrar por su colorido, música y espectacularidad. Las filaes de moros y cristianos recorrieron el nuevo itinerario con sus característicos trajes, coreografías cuidadosamente ensayadas y el acompañamiento de bandas de música, reforzando así el valor patrimonial y emocional de las fiestas.





























































































