La Vall de Gallinera establece una tasa fija y otra variable de la basura para ser más justos con el que menos contamina
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La Vall de Gallinera establece una tasa fija y otra variable de la basura para ser más justos con el que menos contamina

Itsaso Aurrekoetxea Jover

Periodista
22 de noviembre de 2024 - 12:32

La entrada en vigor de la nueva Ley de Residuos y Contaminación de los Suelos, conocida como el «basurazo», según apunta el Ayuntamiento de la Vall de Gallinera, que incrementará las tasas de recogida de residuos en todo el Estado, ha generado un intenso debate en los ayuntamientos. En este contexto, el Ayuntamiento de la Vall de Gallinera ha estado analizando desde mediados de 2023 diversas alternativas para minimizar este aumento y aplicar el principio de que «quien contamina paga».

El equipo de gobierno ha señalado que «resulta un poco extraño ver los pseudo-dramas que se están creando en algunos lugares, cuando realmente todos sabíamos desde 2022 lo que iba a pasar en 2024, y lo que había que hacer era preparar el camino».

Para decidir e implantar el suyo, el Ayuntamiento ha estudiado modelos de «tasa justa» implantados en localidades como Esporles y Puigpunyent en Baleares, Argentona y Canet de Mar en Cataluña, y otros más cercanos como Orba, Pedreguer y l’Atzúbia. Como resultado, se ha diseñado un sistema de gestión y pago que se centra en dos ejes principales:

  • Reducción de la fracción de resto, la más costosa y contaminante, con el objetivo de disminuir los gastos asociados a su transporte y tratamiento.
  • Establecimiento de una tasa variable, en la que quienes generan más residuos contaminantes (fracción resto) paguen más, mientras que aquellos con una buena gestión de residuos mantendrán una tasa similar a la de 2024.

El sistema también excluye de la fracción resto los residuos sanitarios como pañales, compresas y tampones. Estos podrán depositarse frente a las viviendas sin estar sujetos al gravamen variable, ya que, según el Ayuntamiento, «nadie genera estos residuos de manera voluntaria, y no sería justo».

Recogida puerta a puerta y compostaje local

Para reducir la fracción de resto, se implantará un sistema de recogida puerta a puerta de las fracciones orgánica y resto, complementado con el compostaje de la fracción orgánica en el propio municipio. Esta medida, que busca disminuir los costes para los vecinos, también creará empleo local, ya que el servicio será gestionado directamente por el Ayuntamiento.

El Ayuntamiento obtuvo en 2023 una subvención de los fondos Next Generation por un importe de 97.472,86 €, que permitirá reducir notablemente los costes de implementación de la recogida y el compostaje.

El nuevo sistema mejorará además la autonomía personal de los vecinos mayores o con dificultades de movilidad. Durante una reciente visita a los núcleos urbanos para definir los detalles del servicio, una vecina comentó: «Con la edad, cada vez me cuesta más abrir los contenedores. Qué duro es no poder ser autónoma». Según el Ayuntamiento, el modelo puerta a puerta «favorece que muchas personas puedan ser autosuficientes y no depender de nadie para tirar la basura».

La tasa fija y la variable

En cuanto a la tasa, para las viviendas de los núcleos urbanos se establecerá una parte fija de 98,87 euros anuales, lo que supone un incremento de solo 18 euros respecto a 2024. Además, habrá una tasa variable de 10 céntimos por cada kilogramo de fracción resto. Esta se pagará automáticamente mediante la compra de bolsas estandarizadas para la recogida puerta a puerta.

Según el alcalde, «las familias que hagan una buena separación tendrán un sobrecoste muy bajo, mientras que el mayor coste recaerá en quienes generen más residuos contaminantes, siguiendo el espíritu de la Ley». Con estas medidas, el Ayuntamiento prevé reducir en al menos 70 toneladas la producción de fracción resto en el municipio.

El modelo de Puigpunyent

El diseño del modelo ha contado con la colaboración del municipio balear de Puigpunyent, que lleva años gestionando sus residuos bajo principios de reducción, gestión directa y tasa justa. En mayo, durante un intercambio escolar, miembros del equipo de gobierno de la Vall visitaron las instalaciones de recogida de Puigpunyent, y en octubre se reunieron con su alcalde y la responsable del servicio para resolver dudas y perfeccionar el modelo.

Además, se visitó la zona de compostaje de Benialí, que permitirá gestionar directamente la fracción orgánica, reduciendo costes económicos y ambientales. Este compost se transformará en fertilizante de alta calidad para jardines, huertas y uso vecinal.

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