Julen García, la voz emergente de La Xara y Pedreguer que se abre paso en el mundo de la música
Buscador

Julen García, la voz emergente de La Xara y Pedreguer que se abre paso en el mundo de la música

Itsaso Aurrekoetxea Jover

Periodista
05 de julio de 2026 - 08:00

Julen García tiene 27 años y creció en La Xara, trasladándose después a vivir a Pedreguer, por eso él prefiere decir que es «de los dos sitios». No se presenta como alguien que haya seguido desde pequeño el camino clásico de la música. De hecho, reconoce que nunca estudió canto, solfeo ni teoría musical durante la infancia. Pero hay talentos que aparecen sin manual previo. En su caso, lo que siempre ha tenido es oído, intuición y una relación muy emocional con las canciones.

La historia musical de Julen no empezó en una escuela ni en una academia, sino dentro de un coche. Con poco más de veinte años una amiga de Gata de Gorgos, también cantante, descubrió su voz y eso le animó a intentarlo. Empezó a probarse con versiones y a explorar un repertorio marcado por grandes voces del pop, el soul, el jazz vocal y la balada. Entre sus referentes cita a Adele, Pablo Alborán, Christina Aguilera, John Legend, Sam Smith, Michael Bublé, Frank Sinatra, Aretha Franklin, Céline Dion o Jennifer Hudson.

Después llegaron los primeros pasos compartidos. Formó un grupo junto a aquella amiga y otro compañero, una experiencia que duró alrededor de un año antes de que cada uno siguiera su propio camino. Desde entonces, Julen ha ido avanzando en solitario, sin grandes atajos, pero con una constancia que ya le ha llevado a actuar en eventos, restaurantes y hoteles. Desde hace más de un año canta profesionalmente en distintos espacios de la comarca y alrededores.

El trabajo invisible de un artista emergente

La imagen más visible de un cantante suele ser la del escenario, pero en el caso de Julen hay muchas horas detrás que no se ven. Hay trabajos que sostienen el día a día, sábados que empiezan sirviendo almuerzos y terminan con un micrófono en la mano, domingos de tienda y ratos para ensayar.

Él, sin embargo, no habla de dificultades con dramatismo. Prefiere mirar los obstáculos como parte del camino. «Las dificultades se las pone uno mismo», reflexiona, convencido de que las cosas que pasan en la vida no siempre deben entenderse como barreras, sino como situaciones que hay que atravesar.

Julen asegura que ha sentido el apoyo de su familia, de sus amistades y de muchas personas cercanas. Para alguien que empezó prácticamente desde cero, descubrir que hay gente que escucha, anima y disfruta lo que hace es un impulso enorme. «Pasar de no tener nada a contar con gente que te apoya es un respaldo enorme», resume.

Cantem!, À Punt y una dosis de confianza

Recientemente, Julen ha participado en Cantem!, el programa musical de À Punt. La oportunidad surgió a través de Instagram, cuando una persona de la redacción contactó con él para proponerle participar en el concurso.

Julen reconoce que la experiencia le ha aportado algo importante, «seguridad». Cantar en un plató, ante un jurado profesional y sabiendo que cualquier error puede verse después en televisión, impone. Por eso valora tanto haber recibido palabras positivas de personas vinculadas al mundo de la música en el programa.

«Que te lo diga tu madre o tus amigos está bien, pero que te lo digan profesionales es distinto», explica. Entre los momentos que guarda con más cariño destaca algunas valoraciones del jurado y también las actuaciones de sus compañeras. Para él, Cantem! ha sido una experiencia intensa, bonita y útil para reafirmarse en el camino que quiere seguir.

Los castings como escuela

Antes de Cantem!, Julen ya había probado suerte en otros grandes escaparates musicales. Ha pasado por los castings de Operación Triunfo, donde alcanzó la fase dos tras varios intentos. Lejos de vivir los rechazos como derrotas, los interpreta como parte de un proceso en el que entran muchos factores: estilos, perfiles, momentos y decisiones que no siempre dependen únicamente de la voz.

De aquella experiencia en OT conserva una emoción especial, el momento en el que recibió la pegatina que le permitía avanzar. También se siente orgulloso de haberse atrevido a cantar una canción de Pablo Alborán, un repertorio que considera íntimo, sentimental y técnicamente complejo, además de L-O-V-E, de Nat King Cole, más cercana a su estilo.

También se ha presentado a La Voz, donde hace dos años llegó prácticamente hasta la última fase antes de las audiciones a ciegas. Y ahora sigue inmerso en el proceso de castings de Got Talent, después de que el año pasado no pudiera continuar por una lesión en el pie que le mantuvo varios meses escayolado. Los concursos, para Julen, no son solo una puerta a la televisión, son una escuela de experiencia, contactos y confianza.

Con los pies en la tierra y la mirada en el futuro

Todas esas experiencias le han servido para ganar tablas, conocer gente y confirmar una idea que cada vez siente con más fuerza: quiere dedicarse a la música. No lo dice desde la fantasía desmedida, sino desde una mezcla de ilusión y realismo. «Quiero dedicarme a esto, voy a luchar por ello y ya está», resume.

Su próximo objetivo es poder vivir al cien por cien de cantar, de una forma u otra. Julen sueña con escribir sus propias canciones. «Me gustaría plasmar mis ideas, mi forma de pensar, mis opiniones, mis desamores y mis vivencias en canciones, dándoles mi propio estilo», se sincera, afinando el sueño de convertir la música en su vida.

Canal de Whatsapp Anúnciate al mejor precio Envía tu noticia
Deja un comentario