Fontilles hace 120 años: el último sanatorio de Europa
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Fontilles hace 120 años: el último sanatorio de Europa

Itsaso Aurrekoetxea Jover

Periodista
02 de junio de 2024 - 08:57

El Fontilles de la actualidad poco se le parece al sanatorio que comenzaba a ver la luz entre montañas del interior de la Marina Alta a principios del siglo XX. Enclavado entre la Vall de Laguar, Orba y Murla, el recinto abrió sus puertas en 1909 tras varios años de diseño y construcción. El sanatorio se convirtió en un sueño hecho realidad para los fundadores de Fontilles, que vieron en el lugar la ubicación perfecta para tratar y proporcionar una vida digna a las personas con lepra.

Las etapas de Fontilles

La lepra era uno de los grandes problemas de salud pública a principios del siglo XX. No solo por la enfermedad en sí, sino por los prejuicios y el aislamiento que padecía la población que la sufría. El desconocimiento agravado por el miedo que infundía llevaba a los enfermos sufrir un fuerte estigma.

Fueron el Padre Carlos Ferrís, jesuita, y el abogado procedente de Tormos Joaquín Ballester Lloret quienes imaginaron un lugar idílico para estos enfermos. La idea de una colonia-sanatorio daría solución a esas personas, dándoles un hogar en el que pudieran vivir con total tranquilidad y con los cuidados necesarios para paliar la lepra en mejores condiciones.

En 1902 comenzaron a marchar la idea y siete años después abrió sus puertas.

1909: la apertura

El proceso de reunir los apoyos necesarios, encontrar el lugar idóneo alejado de la sociedad más cruel, comenzar las obras, finalizarlas y lograr todas las autorizaciones para abrir el Sanatorio finalizó en 1909. El 17 de enero de ese año llegaron los ocho primeros enfermos.

Dio comienzo el conocido Sanatorio de San Francisco de Borja, acogiendo a enfermos de lepra procedentes de toda España. El Fontilles original empezó con solamente tres edificios: el pabellón Virgen de los Desamparados, la Hospedería y el pabellón La Puríssima. Al finalizar 1909, el recinto ya hospedaba a 29 personas.

Los primeros años

Con el paso de los años, la colonia-sanatorio fue precisando de más espacios y edificios. Se construyó un granero, otro edificio para la carpintería y herrería con un gallinero. En 1910 finalizó la construcción del primer pabellón San Rafael, en 1911 el primer Santa Isabel y en 1913 se terminó una iglesia. Más tarde, en 1915, se inauguró otro gran espacio destinado a baños y duchas terapéuticas. Además de un sanatorio, Fontilles se estaba convirtiendo en un pequeño pueblo con más de 300 enfermos y servicios propios para abastecer a su población.

Fue en 1917 cuando una subvención del Gobierno reconocía el mismo derecho económico para Fontilles del que gozaban las otras leproserías españolas oficiales. En 1922 se puso en marcha un laboratorio para estudiar el origen de la enfermedad y los tratamientos apropiados para su curación.

La gran muralla

El estigma de la lepra seguía vigente. El miedo a que las personas enfermas pudieran escapar y el rechazo que provocaba todo el recinto por darles un hogar llevó a iniciar la construcción de una gran muralla en 1923. Aunque no se llegó a finalizar, la pared que recorre las partes más altas del valle donde se enclava Fontilles mide 3 metros de altura y tres kilómetros de longitud.

Con el tiempo, esta visión más temerosa fue desapareciendo. El recinto fue una gran fuente de empleo para los vecinos más cercanos al sanatorio. En 1927, se le confiere el título de Instituto-Escuela Nacional de Leprología.

Década de 1960

A partir de 1960 la situación de la lepra ya experimenta una mejora palpable. Los tratamientos diversos ayudan a los pacientes en su enfermedad y el Sanatorio se convierte en un lugar de paso. En 1966 se inició el llamado régimen ambulatorio, mediante el cual los enfermos viven en sus casas y acuden allí para la revisión.

Fontilles en la actualidad

La historia más reciente de Fontilles podría comenzar a partir de 1982, cuando la lepra ya es una enfermedad que puede curarse. Pese a ello, el espíritu de solidaridad y amparo a los más necesitados no desapareció nunca del lugar, convirtiéndose así en el último sanatorio de Europa y uno de los lugares con más calma y tranquilidad de la zona. Un aura especial adorna cada uno de sus rincones y quienes lo visitan lo hacen con especial cautela y respeto.

De esta forma, el Centro Geriátrico Borja abre en 1998 para atender a personas mayores en el antiguo pabellón de mujeres. En 2010 se crea también el Hospital Ferrís, dotado de equipamiento y profesionales necesarios. A Fontilles también comienzan a acudir personas que necesitan estancias temporales y rehabilitación por diversas patologías. Es un lugar al que acudir para recuperarse.

Atravesada la pandemia de coronavirus que irrumpe en el panorama sanitario mundial en 2020, la Fundación Fontilles y su aclamado recinto en la Vall de Laguar firma un convenio de colaboración con la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas de la Generalitat Valenciana para atender a personas con daño cerebral. Así se convierte el Hospital Ferrís en el actual Centro Ferrís de Diversidad Funcional, con 51 plazas disponibles.

Los edificios del sanatorio en imágenes

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