El talento en la Marina Alta sigue floreciendo y tomando impulso. En esta ocasión, nos adentramos en la trayectoria de Rafael Fernández, un joven actor de 28 años nacido y criado en Calp, que está demostrando que, con esfuerzo y dedicación, las barreras geográficas pueden superarse.
A pesar de que la industria audiovisual suele concentrarse en las grandes capitales, Fernández ha sabido forjar un camino sólido que hoy le permite participar en proyectos de gran envergadura y posicionarse como una figura emergente en la comarca.
Raíces andaluzas y corazón calpino
Aunque es calpino de nacimiento, Rafael lleva en su sangre el sur. «Toda mi familia es de Andalucía, de un pueblecito de Sevilla», explica con orgullo. Esa herencia se refleja en sus marcados rasgos morenos, lo que a menudo lleva a la gente a preguntarle sobre sus orígenes.
«Me he criado y he nacido aquí, solo que tengo a mi familia en Sevilla. Cuando puedo voy con mis papás o voy yo a verlos y me da una alegría enorme», relata.
Una vocación nacida en la infancia
Su pasión por la interpretación no es un capricho reciente. Según recuerda gracias a una conversación reciente con su madre, la vocación despertó cuando apenas tenía cinco o seis años. «Recuerdo que en el cole nos hicieron una entrevista de qué queríamos ser de mayor y yo ya le estaba diciendo que quería ser actor», confiesa. Sin embargo, la vida le hizo dar «unos cuantos tumbos» antes de enfocarse definitivamente.
La decisión que cambió su vida
La verdadera chispa se encendió cuando, navegando por internet con 18 o 19 años, encontró un máster de interpretación de arte dramático en la Universidad de Alicante. El programa abarcaba interpretación ante la cámara, teatro y guion.
«Dije: puede ser una oportunidad muy buena de ver si realmente esto es lo que yo quiero. Fue la mejor decisión que he podido tomar en mi vida porque esos fueron mis primeros pasos», asegura. Allí confirmó que había nacido para la actuación y comenzó a tejer su red de contactos.
Formación continua en interpretación
Más adelante, retomó su formación profesional matriculándose en la escuela de interpretación Cinétika Media, ubicada en Mutxamel (con sede también en Alicante), donde continúa formándose en la actualidad.
Su debut profesional ante la cámara
Tras el máster, la carrera de Rafael quedó brevemente en standby mientras estudiaba otra carrera. Sin embargo, la oportunidad llamó a su puerta a través de Marco Gosalvez, un compañero y profesor del máster que pensó en él para un casting.
Así nació su participación en «Habitación 411», su primera experiencia profesional ante la cámara. El proyecto no solo fue enriquecedor a nivel personal, sino que le trajo su primer gran reconocimiento.
«Un día me llega un mensaje al móvil de la directora diciendo que me habían dado el premio. Yo estaba conduciendo, y me quedé como: ¡Dios, esto es en serio!», recuerda emocionado, destacando el profundo cariño que le guarda a ese primer equipo que acabó siendo galardonado.
Una carrera en ascenso
Desde aquel debut, Rafael Fernández no ha pisado el freno, a sus 28 años cuenta con un currículum envidiable. El año pasado marcó un punto de inflexión al participar en dos rodajes a nivel internacional.«Ves ya un poco cómo se mueve esta industria, el equipo profesional que tienen, muchísima gente trabajando y la verdad es que desde entonces no he parado», relata.
Un nuevo reto
Actualmente, está inmerso en la grabación de la secuela del cortometraje «La vieja», que provisionalmente se conoce como «La vieja 2», una obra con una estética que mezcla el Cyberpunk y Mad Max.
«El nivel de implicación es mucho mayor y ahora mismo estamos en un rodaje que la verdad es que el personaje me parece una pasada. Sí que veo esa evolución de toda la experiencia que he ido adquiriendo», reflexiona el actor.
Ser actor desde Calp
Ser actor residiendo en Calp tiene sus luces y sus sombras. Rafael reconoce que el foco de la industria suele estar en ciudades como Madrid, Barcelona o Sevilla, y que encontrar castings desde la Marina Alta es más complejo. «Es importante tener un buen representante y saber moverte», advierte.
Para sortear la distancia, las redes sociales se han convertido en su gran aliado. Rafa edita y sube sus propios vídeos y videobooks desde casa para mostrar su trabajo. «Da igual de dónde seas mientras les puedas encajar, les gustes… El tema de las redes me ha ayudado mucho», afirma.
Aunque hasta ahora ha podido compaginar los rodajes —generalmente en la zona de Alicante— durmiendo en casa, no descarta tener que mudarse a Madrid o Barcelona en el futuro por exigencias laborales. Eso sí, admite que le daría mucha pena dejar la tranquilidad de su tierra, a pesar de que valora el anonimato que ofrecen las grandes ciudades.
Jurando en Benissa en Corto 2026
Próximamente, Rafael Fernández sumará una nueva faceta a su currículum: será jurado en la segunda edición del festival Benissa en Corto 2026. El actor se deshace en halagos hacia la organización del certamen, mencionando expresamente a Pedro, Raúl y María. «Es imposible que salga mal algo porque llevan un trabajo detrás, una organización… Cuando te juntas con gente que comparte la misma energía, salen las cosas bien».
Como jurado, Rafael tiene claro qué va a buscar en las proyecciones. Aunque valora la ambientación, el vestuario y la actuación, se define como un «intensito de la vida» que prioriza la emoción. «El que a mí me haga cositas por dentro me llama muchísimo. Puede ser una historia que no sea nada impactante, pero quizás lo que están transmitiendo los personajes sí. El bonito del cine es contagiar y dar la capacidad de sentir».
Un mensaje para los jóvenes de la Marina Alta
«Confiad siempre en vosotros. Todo llega, pero tienes que trabajar. Hay que soñar siempre a lo grande, porque lo mejor de soñar es hacer los sueños realidad. Hay cosas que te caen del cielo y mucha gente lo llama suerte, pero tienes que estar preparado para tener suerte, porque si no, no aprovechas la oportunidad».











