De ingeniero industrial a creador de un oficio único en toda España: el percusionista de Pedreguer que apostó por emprender De ingeniero industrial a creador de un oficio único en toda España: el percusionista de Pedreguer que apostó por emprender
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De ingeniero industrial a creador de un oficio único en toda España: el percusionista de Pedreguer que apostó por emprender

07 de julio de 2024 - 09:10

La de Alexandre Morell Durà es una historia de emprendimiento. El vecino de Pedreguer, afincado en Ondara, apostó por su instinto de ofrecer un servicio genuino a los músicos que, como él, deben cuidar y reparar sus instrumentos al detalle. Y así fue como logró crear un oficio único en toda España.

El mundo de la percusión lleva siendo la pasión del pedreguero desde los siete años. «Mis padres vieron que tenía mucha afición por la música y me apuntaron a clases, con la condición de que escogiera desde el principio un instrumento». La escuela de música, la Rondalla y la Colla de Pedreguer han sido sus fieles compañeros de formación temprana. Comenzó a tocar a los 10 años y lleva en la banda del Centre Artístic Musical de Pedreguer desde los 14, además de tocar en la Xaranga Garanxa también en la actualidad.

Ya en la Universitat Politécnica de València, se graduó en Ingeniería Mecánica Industrial, especializándose en Ingeniería del Mantenimiento a través de un máster. Su actual empresa, Morell Percussion, nace de sus pasiones tanto laborales como musicales. «Por casualidades de la vida, surge de la necesidad propia, la de reparar mis instrumentos de percusión», nos confiesa Alex desde el acogedor taller bajo su casa, donde puede conciliar la vida familiar con la laboral cuando no está en la nave de Pedreguer.

Un negocio que inició como afición al principio, «llegó a un punto en que debía cogerme vacaciones en la empresa donde trabajaba», ríe. Fue al despedirle de su anterior trabajo cuando se puso manos a la obra «con la empresa que deseaba montar». El boca a boca y la confianza de los músicos cercanos depositada en él descubrió en el pasatiempo en un nicho de mercado que cubrir. «Existen empresas que hacen algunas reparaciones, pero puramente especializadas en instrumentos de percusión, no».

«El territorio valenciano tiene más bandas de música que pueblos»

Su trayectoria musical le ha abierto muchas puertas en el campo, este mundo conduce a conocer a muchos profesionales. A través de Marina Alta Emprende y de la escuela de formación para emprendedores perfiló el costoso trabajo de crear una empresa desde cero. Aunque como decimos, Morell Percussion, en sus nueve años de trayectoria, se ha convertido en mucho más. Un oficio puro y duro.

Es en verano cuando llega la época de máximo trabajo del año para el de Pedreguer, con el inicio de las fiestas en los pueblos y la clausura de los cursos de las escuelas y conservatorios.

«El territorio valenciano tiene más bandas de música que pueblos, la concentración de músicos es máxima», afirma sin equivocarse una pizca. La música de carrer es parte fundamental de la cultura valenciana y todos los profesionales que la hacen posible, además de los conservatorios, escuelas y orquestas, el público objetivo de Morell Percussion. También ha trabajado con clientela del País Vasco o del norte de Murcia.

«Si funciona para mí, funciona para todo el mundo»

«Soy completamente autodidacta. Aplico mis conocimientos como mecánico y como ingeniero industrial al mundo de la percusión, pero no hay escuelas formativas para reparar este tipo de piezas», explica el especialista. Alex ilustra su dedicación como algo sencillo (para él), porque «los instrumentos y piezas para la percusión son a menudo elementos de fabricación industrial, en serie». «A excepción de los instrumentos de láminas, fabricados en madera», puntualiza y bromea: «No es algo complejo, no trabajamos con los componentes de un transbordador espacial».

Las especialidades de Alex van desde las labores de mantenimiento y reparación «de todos los instrumentos de percusión que han colapsado por cuestiones de uso», a la fabricación de instrumentos «a la carta, que no suelen hacer los fabricantes de serie»; la construcción de soportes, mucho más ligeros y prácticos que los del mercado corriente, como los carros para timbales o bombos; la «reingeniería, el rediseño de piezas para mejorarlas»; o la customización de instrumentos para adecuarlos a la imagen deseada por el cliente.

Tal como él define, aquello que hace único su oficio es que «hay muchas empresas que ofrecen productos para músicos, pero no son especialistas en percusión». Él lo es y sabe lo que sus clientes quieren y necesitan, porque ya lo ha vivido. «Si funciona para mí, funciona para todo el mundo», acierta.

«Siempre surgen retos y nunca he dicho que no a un trabajo»

Ahí reside el aspecto más diferencial del servicio que ofrece en Morell Percussion. «En mi trabajo utilizo un 90% de estudios en ingeniería o mecánica y un 10% de estudios musicales. Ese 10% es lo que marca la diferencia». Por este motivo, recientemente, ha completado su formación superior con el Grado Profesional en especialidad de percusión en el Conservatorio de Dénia.

«Si tuvieras que quedarte con tu parte favorita del trabajo, ¿cuál sería?», le preguntamos. Alex encuentra en el mantenimiento de los instrumentos la tarea más divertida de su profesión. «Nunca sabes lo que te encontrarás. Siempre surgen retos y nunca he dicho que no a un trabajo. Invierto horas que se transforman en conocimiento».

«Es el precio por la libertad de trabajar en lo que realmente te gusta»

Otra cuestión le viene a la mente: «Cuando estaba estudiando ingeniería, mis amigos de la carrera y yo siempre nos veíamos trabajando para la gran industria automovilística de Alemania, como Porsche, Volkswagen, Audi o BMW». Eran grandes sueños, pero nunca imaginó poder dedicarse a su gran pasión por la percusión.

Y con todo su recorrido, también ha aprendido lo satisfactorio que puede llegar a ser el mundo del emprendimiento: «Pienso que todo el mundo debería emprender una vez en la vida, porque aprendes a apreciar más el trabajo de las otras personas. No es fácil, dedicas muchas horas y gran parte de tu vida, pero es el precio que debes pagar por la libertad de trabajar en lo que realmente te gusta».

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