El Cercle Empresarial de la Marina Alta (CEDMA) celebró anoche su XVII edición de los Premios CEDMA, un evento que reconoce la excelencia, el compromiso y la innovación del tejido económico comarcal. La ceremonia, que tuvo lugar a las 19:30 horas en el Hotel Marriott La Sella de Dénia, reunió a empresarios, representantes institucionales y agentes sociales para rendir homenaje a cuatro iniciativas ejemplares de la Marina Alta.
Los galardones fueron concedidos a Seguros Javier Seguí por su Trayectoria Empresarial, Melic en la categoría de Sostenibilidad y Ética Empresarial, Abahana Local Group como referente en Innovación Empresarial, y Almendras Artigues, que recibió el premio al Empresario del Año.
El acto estuvo presidido por Benito Mestre, presidente de CEDMA, quien pronunció un contundente y reflexivo discurso en defensa de la figura del empresario como motor de desarrollo social y económico. Mestre abrió su intervención citando a Winston Churchill: «Muchos miran al empresario como el lobo que hay que abatir, otros lo miran como la vaca que hay que ordeñar y muy pocos lo miran como el caballo que tira del carro», una frase que sirvió de hilo conductor para un alegato sobre la necesidad de un mayor reconocimiento institucional y social al empresariado.
Durante su intervención, Mestre denunció la ineficacia de la administración pública, ejemplificada en una irónica anécdota sobre un café que «tardaría entre año y medio y dos años en servirse». Con este paralelismo, criticó los tiempos excesivos de tramitación para licencias y proyectos urbanísticos: «Licencias de actividad, dos años. Licencias de obra mayor, otros dos. Una DIC, entre cinco y seis años. ¿Hablamos del PAI Oquins? Más de 20 años», lamentó.
El presidente de CEDMA denunció que muchas de las inversiones anunciadas por las distintas administraciones nunca se ejecutan: «A veces ni se alcanza el 50% de lo presupuestado. No importa el color político. El problema es estructural, de gestión, de prioridades mal entendidas», aseveró. Y añadió: «Mientras nosotros cumplimos religiosamente con nuestros pagos e impuestos, esperamos durante años la respuesta a una licencia o a una inversión que nunca llega». El presidente de CEDMA señaló el desajuste entre el incremento de la presión fiscal y la escasa mejora de los servicios públicos: «Cada vez se recauda más, pero no tenemos la sensación de que los servicios hayan mejorado», subrayó, exigiendo que la administración recupere su función de servicio a la ciudadanía y a las empresas.
Mestre insistió en que la etimología misma de la palabra «administración», relacionada con «servir» y «ejecutar un encargo bajo el mando de otro», debería recordar a las instituciones públicas que su función es dar servicio a la ciudadanía, no entorpecerla. «Parece que los roles se han invertido. Hoy es la sociedad la que está al servicio de la administración, y no al revés», lamentó.
El dirigente empresarial citó ejemplos concretos de parálisis administrativa en la comarca, como los años de espera para aprobar planes urbanísticos o las licencias de actividad que tardan hasta dos años en resolverse. «Así no hay inversión que aguante ni empleo que prospere», advirtió.
El líder empresarial también presentó iniciativas impulsadas desde CEDMA, como la propuesta de un autobús eléctrico como solución de movilidad comarcal: «No es el tren que soñamos, pero es una solución factible, sostenible, económica y replicable», destacó, haciendo un llamamiento a las administraciones para sumarse al proyecto.
También hizo referencia a cuestiones como la vivienda, defendiendo que el problema no reside en el alquiler turístico, sino en la falta de vivienda pública, la inseguridad jurídica para los propietarios y la caída del poder adquisitivo de la población: «Demonizar al empresario no es la solución. Las empresas tienen que ganar dinero para poder sostener el sistema. No hay sostenibilidad sin empresas», afirmó con rotundidad.
Finalmente, Mestre pidió que se empiecen a construir soluciones conjuntas entre el sector público y el privado: «No queremos enfrentarnos a la administración. Queremos que funcione, que sea ágil, que esté a la altura del esfuerzo que hacen cada día nuestras empresas». Reivindicó así el papel del empresario en la sociedad: «Estamos cansados del tópico del empresario desalmado. Las empresas tienen que ganar dinero, y ojalá todos ganemos mucho, porque así pagaremos más impuestos y habrá más recursos para mejorar la sociedad», concluyó.






























































































