Antes de que la Muralla Roja convirtiera La Manzanera en un icono internacional, Ricardo Bofill ya había empezado a explorar en Calp una idea que marcaría su arquitectura, la «ciudad vertical». Ese experimento tomó forma en Xanadú, un edificio que miraba a Mongolia, pero también al Mediterráneo.
Este edificio, incluso buscaba reproducir la silueta del Peñón de Ifach, tal como explica Montse Lebrero Villalba, guía turística de las visitas guiadas a la Manzanera y los edificios de Ricardo Bofill en Calp.
El primer paso de Bofill hacia la «ciudad vertical» en Calp
Cuando Ricardo Bofill llega a La Manzanera en los años 60, su arquitectura todavía está profundamente vinculada al entorno. Edificios como el Plexus o las primeras villas responden a una lógica local, con el uso de piedra, la adaptación a la luz mediterránea y soluciones pensadas para el clima.
Pero algo empieza a cambiar. Con Xanadú, construido entre 1969 y 1971, el arquitecto da un paso más allá. Como explica Lebrero, este edificio forma parte del momento en el que Bofill comienza a desarrollar su idea de «ciudad en vertical», una forma de habitar donde la arquitectura deja de ser solo vivienda para convertirse en un espacio de relación.
Junto a la Muralla Roja, Xanadú representa ese punto de inflexión. Un experimento en el que Bofill empieza a ensayar nuevas formas, nuevos volúmenes y una manera distinta de entender la vida en comunidad.
Un nombre que conecta Calp con el Imperio Mongol
Nada en Xanadú es casual. Ni siquiera su nombre. Mientras otros edificios del complejo se explican por su forma o su función, aquí Bofill introduce una referencia inesperada. «Xanadú era la capital de verano del imperio mongol de Kublai Khan», explica la guía.
Esa referencia no se queda en lo simbólico. El edificio adopta una cierta forma de pagoda, trasladando una inspiración oriental a un entorno completamente mediterráneo. Esa mezcla define el carácter del proyecto. Xanadú no busca mimetizarse, sino reinterpretar influencias y adaptarlas a su propio lenguaje arquitectónico.
El edificio que quiso parecerse al Peñón de Ifach
Hay un elemento que termina de anclar Xanadú en Calp. Más allá de su nombre, el edificio establece un diálogo directo con el paisaje. «Cuando lo ves, tiene también la forma del peñón», señala Lebrero, refiriéndose a una de las lecturas más reveladoras del proyecto.
La estructura se construye mediante volúmenes escalonados que se estrechan hacia la parte superior, generando una silueta que, desde determinados ángulos, recuerda al perfil del Peñón de Ifach. No se trata de una copia literal, sino de una interpretación. Bofill no replica el entorno, pero sí lo incorpora a su arquitectura. El resultado es un edificio que no solo mira al mar, sino que dialoga visualmente con el paisaje.
Un edificio pensado para provocar encuentros
Detrás de su forma y su estética, hay una idea clara y que Bofill intentó reproducir en numerosas construcciones: la comunidad. El arquitecto no diseña espacios aislados. Diseña recorridos. Pasillos, escaleras y accesos que obligan a moverse, a cruzarse, a convivir. Como resume la guía, el objetivo era que «la gente, en los pasillos y en las escaleras, se pudiera encontrar».
Esta forma de diseñar responde a una preocupación constante en la obra del arquitecto, la de adaptar sus edificios no solo al entorno físico, sino también a la forma de vida de las personas. No se trata solo de construir, sino de generar relaciones.
Del anonimato al redescubrimiento
A diferencia de la Muralla Roja, Xanadú nunca ha sido el gran protagonista de La Manzanera. Durante años, el complejo vivió un cierto declive. A finales de los 80, muchos propietarios empezaron a percibir estos espacios como incómodos, especialmente por la abundancia de escaleras y recorridos complejos.
Sin embargo, con el cambio de siglo, la percepción empezó a cambiar. El interés por la arquitectura de Bofill resurgió y, con él, el de todo el conjunto. Hoy, aunque sigue siendo menos fotografiado, Xanadú ha dejado de ser un edificio secundario para convertirse en una pieza clave para entender el conjunto.
La pieza que anticipó la Muralla Roja
A día de hoy, Xanadú se entiende mejor cuando se observa en relación con el resto del complejo. Si el Plexus representa el inicio más vinculado a lo local y la Muralla Roja el icono que proyectó a Bofill a nivel internacional, Xanadú ocupa el punto intermedio. En él conviven conceptos como la experimentación, la inspiración internacional, la adaptación al paisaje local, la verticalidad, los volúmenes complejos y la idea de comunidad. Todo ello en un edificio que, sin buscar el protagonismo, terminó marcando el camino.














