La XV edición de Alere/Dolia 2026, celebrada el pasado 4 de septiembre en el Auditori Teulada Moraira, volvió a reunir a un numeroso público en torno a la gastronomía, el territorio y la memoria mediterránea. Bajo el lema «Mare Nostrum / Mare Moscatus», el mar, la sal, las salazones y la uva Moscatel de Alejandría vertebraron una jornada concebida para explicar cómo los productos también cuentan la historia de un territorio.
Esta edición buscó especialmente mostrar la influencia del Mediterráneo y su salinidad sobre la cultura gastronómica de la Marina Alta y sobre productos como el moscatel de Teulada. Una mirada que conecta mar y tierra y que responde al objetivo que Alere/Dolia mantiene desde hace 15 años: divulgar, preservar y transmitir el paisaje y las tradiciones a través de la gastronomía.
El mar, el moscatel y las salazones como identidad de la Marina Alta
El lema «Mare Nostrum / Mare Moscatus» resumió la filosofía de una edición que quiso mostrar que mar y tierra forman parte de una misma cultura. Las salazones representan una tradición ligada históricamente a la conservación de los productos marinos, mientras que la brisa mediterránea influye también en las particularidades de la uva moscatel de Teulada.
Alere/Dolia volvió así a utilizar el producto como punto de partida para hablar de productores, pescadores, bodegas, cocineros, investigadores y de todos aquellos conocimientos que forman parte de la memoria histórico-social de la Marina Alta.
Moscatel y salazones, un maridaje sorprendente
La jornada comenzó a las 18:00 horas con la cata «Contrastes. La versatilidad en el Moscatel», dirigida por la enóloga y sumiller Natàlia Piera y acompañada por las salazones de Evarist Miralles, Cocinero Dolia 2026.
El Moscatel de Alejandría mostró aromas florales, frutales y cítricos a través de diferentes elaboraciones, mientras Miralles aportó productos como bonito, hueva, sangatxo y capellà. Una combinación que permitió demostrar que dulce y salado pueden encontrar un equilibrio y que ambos forman parte de una misma cultura mediterránea.
Piera aprovechó además la cata para señalar la importancia de proteger el consumo de los vinos dulces y las mistelas, mientras Miralles reivindicó la sal como una técnica histórica de conservación cuyo conocimiento puede seguir trasladándose a la cocina contemporánea.
La coctelería mostró otra forma de disfrutar el moscatel
El bartender Iván Talens trasladó posteriormente el moscatel a la coctelería con un taller y degustación en la Sala Mirador. La propuesta buscó demostrar que el Moscatel de Teulada también puede encontrar nuevos espacios de consumo lejos de la tradicional copa de sobremesa.
Componentes amargos y cítricos, soda de jengibre, lima y un toque salino permitieron equilibrar el dulzor y reforzar su carácter mediterráneo. El público pudo degustar posteriormente el cóctel como copa de cortesía.
«La Mar Salà» unió gastronomía, investigación y memoria
A las 20:00 horas, el acto central reunió a Evarist Miralles, Toni Pérez Marcos y Josep Bernabeu Mestre en una conversación conducida por la periodista Marina Vallés. Las salazones fueron abordadas desde la cocina, la tradición, la investigación, la nutrición y la necesidad de preservar los productos del territorio.
Toni Pérez Marcos, sumiller, crítico gastronómico y productor de Alma Marina, explicó su trabajo con las salazones a media sal. Reducir la cantidad de sal y los tiempos de curación permite conservar mejor la textura, la grasa y el sabor original del pescado y facilitar que nuevas generaciones se acerquen a estos productos.
Josep Bernabeu Mestre, doctor en Medicina, catedrático de Historia de la Ciencia de la Universidad de Alicante y director de la Cátedra Carmencita de Estudios del Sabor Gastronómico, relacionó alimentación, educación y protección del territorio. Su reflexión «Somos lo que comemos y comemos lo que somos» sirvió para reivindicar productos autóctonos, de temporada y de proximidad, además del papel educativo de las familias y los comedores escolares.
Seis platos para demostrar que innovar también es conservar
Mientras avanzaba el diálogo, Evarist Miralles trasladó estas ideas a los fogones con el showcooking «La Mar Salà». Seis elaboraciones reinterpretaron técnicas, productos y sabores vinculados a la memoria gastronómica mediterránea:
- Gelatina de Moscatel con diferentes salazones y contrastes.
- Pulpo seco con un tiempo de secado menor y una textura más contemporánea.
- Tostada de pan, tomate y ajo con diferentes texturas de bonito.
- Higos con un «queso» de mermelada de higo y ventresca de atún.
- Pastisset de gamba roja con pilpil.
- Tatin de cebolla.
El recorrido mostró que actualizar la tradición no significa perderla, sino buscar nuevas maneras de mantener vivos sus sabores y conocimientos.
«Paisaje de la Memoria» homenajeó a los hombres y mujeres del mar
Uno de los momentos más emotivos llegó con «Paisaje de la Memoria», la mención dedicada a los hombres y mujeres vinculados durante generaciones al trabajo del mar. El acto recordó tanto a quienes han desarrollado su oficio en el Mediterráneo como a quienes, desde tierra, han transformado sus productos y transmitido recetas y conocimientos.
Diego Noguera, presidente de la Cofradía de Pescadores de Moraira, recibió un recuerdo en representación de la entidad de manos de Raúl Llobell, presidente de la Fundació de la Comunitat Valenciana Auditori Teulada Moraira y alcalde de Teulada Moraira. Una corona floral estuvo presente como elemento simbólico y de recuerdo dentro del homenaje a quienes han hecho del mar su forma de vida.
Quince años divulgando el territorio desde el Auditori
La XV edición volvió a poner en valor los 15 años de Alere/Dolia como proyecto de divulgación impulsado desde el Auditori Teulada Moraira. Desde la dirección destacan que, pese a ser un espacio dedicado principalmente a las artes escénicas, el Auditori mantiene desde hace años esta línea para explicar el paisaje y la identidad del territorio a través de sus productos y de la gastronomía.
En este sentido, la dirección señala que «una vez más, hemos cumplido el objetivo de seguir actuando como escenario y espacio divulgador». Por su parte, Raúl Llobell, presidente de la Fundació de la Comunitat Valenciana Auditori Teulada Moraira y alcalde de Teulada Moraira, recordó que «esta muestra ya forma parte de la identidad de nuestro municipio» y reivindicó la importancia de preservar las personas, los oficios, los conocimientos y las historias que hay detrás de cada producto.
Alta participación en el Territorio Gastronómico
La alta participación del público se mantuvo durante el Territorio Gastronómico, donde productores, bodegas, pescadores, artesanos y asociaciones trasladaron a la práctica la filosofía divulgativa de esta edición.
El espacio contó con una amplia representación del tejido gastronómico y asociativo:
- Bodega Cooperativa de Teulada, Bodega Montesanco y Celler Caseta Vinamar.
- La Barra de Tapeo tradicional de los festers SVF27.
- Degustación de salazones de Alma Marina.
- Exhibición y degustación de quesos de la Associació de Formatgers de la Comunitat Valenciana.
- Degustación de pescado gracias a la Cofradía de Pescadores de Moraira.
- Guisos con sabor marino y dulces tradicionales de las Amas de Casa de Teulada.
- Música en directo de Los Astrolabios.
También permaneció abierta «Arrels Mediterrànies. Del bosc submergit al camp», la intervención artística de Ximo Canet vinculada al diálogo entre mar, tierra y paisaje.
Con una elevada respuesta del público y quince años de trayectoria, Alere/Dolia reafirmó su papel como espacio de divulgación gastronómica y cultural. Una muestra que utiliza los sabores para conservar algo mucho más amplio: los paisajes, los oficios, los productos y la memoria que explican la identidad de la Marina Alta.


































