Una escuela para 250 niños y más oportunidades para jóvenes con discapacidad: los proyectos del III Premio Internacional a la Educación Vicent Berenguer
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Una escuela para 250 niños y más oportunidades para jóvenes con discapacidad: los proyectos del III Premio Internacional a la Educación Vicent Berenguer

Itsaso Aurrekoetxea Jover

Periodista
26 de octubre de 2026 - 18:27

El III Premio Internacional a la Educación Vicent Berenguer ha vuelto a convertir a Teulada Moraira en punto de encuentro de instituciones, empresas y entidades comprometidas con la educación y la cooperación internacional. La gala, celebrada el viernes 23 de octubre en el Auditori Teulada Moraira, reconoció a África Directo y Familia de Hetauda, que repartirán a partes iguales los 36.000 euros recaudados en esta tercera edición.

Cada organización recibirá 18.000 euros. África Directo los destinará a rehabilitar un antiguo pabellón de la misión de Fonte Boa, en la provincia mozambiqueña de Tete, para transformarlo en una escuela de educación preescolar. Familia de Hetauda empleará su parte en la ampliación del centro ocupacional Asha, en Nepal, dedicado a jóvenes con discapacidad intelectual.

La tercera edición llega además en un momento especialmente simbólico para la organización. La celebración se produjo pocos días después del primer aniversario del fallecimiento de Vicent Berenguer, cuya trayectoria como misionero y su defensa de la educación continúan siendo la referencia de un premio que, en solo tres convocatorias, ha destinado ya 86.000 euros a seis proyectos educativos de cinco países: Benín, Camerún, Sierra Leona, Mozambique y Nepal.

Horas antes de la gala, representantes del premio, miembros del jurado, su embajador y responsables institucionales comparecieron ante los medios para explicar el proceso de selección, el alcance de los proyectos ganadores y los nuevos objetivos de una iniciativa que aspira a seguir creciendo desde la Marina Alta. En el encuentro con la prensa se reunieron así, el presidente de la Associació Vicent Berenguer, Antonio Monfort Mulet; María Isabel Signes Soler, presidenta de la ONG Visió Sense Fronteres; Luis Santos Serrano, pediatra experto en cooperación internacional; el doctor José Ramón Gómez Echevarría, director médico de lepra en el sanatorio de Fontilles (Vall de Laguar); Juan Pablo Signes, fundador de Factoria d’Idees y embajador de la tercera edición del premio; y la concejala de Educación de Teulada Moraira, Rosana Caselles.

De 20.000 a 36.000 euros en tres ediciones

El crecimiento económico del galardón ha sido constante desde su nacimiento. La primera edición contó con 20.000 euros, la segunda alcanzó los 30.000 y la tercera ha elevado la cifra hasta los 36.000 euros. La suma de las tres convocatorias asciende así a 86.000 euros.

Durante la rueda de prensa, el presidente de la asociación organizadora, Antonio Monfort, destacó especialmente el respaldo conseguido entre el empresariado de la Marina Alta, las administraciones públicas y las personas que colaboran con el proyecto. Monfort defendió que el crecimiento de la dotación demuestra la confianza que el proyecto ha conseguido generar: «En esta tercera edición vamos con 36.000 euros, que han reforzado toda esa confianza que la sociedad empresarial tiene con nosotros».

La asociación funciona, según explicó, con un equipo reducido de alrededor de una docena de personas y depende fundamentalmente de la implicación empresarial e institucional para poder financiar los proyectos seleccionados. El organizador situó a Vicent Berenguer como la referencia que explica la existencia del galardón: «Fue y es el faro de todo este proyecto tan ambicioso de crear un premio internacional a la educación».

Trece proyectos de África, Asia y América Latina

El jurado tuvo que analizar en esta edición 13 proyectos procedentes de diferentes países de África, Asia y América Latina. Entre las propuestas examinadas figuraban iniciativas planteadas en Mozambique, Kenia, Camerún, República Dominicana, República Democrática del Congo, Nepal, Honduras, Perú y Argentina, además de proyectos vinculados a otras zonas donde trabajan las organizaciones participantes.

Las solicitudes reflejaban, además, una concepción amplia del derecho a la educación. No se trataba únicamente de construir aulas. Las entidades presentaron actuaciones para rehabilitar centros escolares, mejorar internados, crear cocinas y comedores, garantizar saneamiento y accesibilidad, conceder becas, formar al profesorado o atender a jóvenes con discapacidad.

Durante el encuentro con los medios, los representantes del premio defendieron: «Garantizar el derecho a la educación no es solo tener una escuela, sino poder alimentarse, aprender en condiciones dignas y recibir el apoyo que la persona necesita para poder acudir a ella».

18.000 euros para una escuela infantil que atenderá a unos 250 niños en Mozambique

El primero de los proyectos permitirá transformar un antiguo pabellón de la misión de Fonte Boa, en la provincia de Tete, en una escuela de educación preescolar. África Directo destinará los 18.000 euros obtenidos a la rehabilitación y acondicionamiento del inmueble, que contará con tres aulas, comedor, cocina, baños, patio y el equipamiento necesario.

La previsión es que pueda atender a unos 250 niños y niñas de entre tres y cinco años. La iniciativa responde a una realidad especialmente delicada en las primeras etapas de la infancia. Durante la rueda de prensa, el pediatra Luis Santos Serrano explicó que los primeros años constituyen una etapa decisiva para el desarrollo físico, neurológico y social de los menores.

Recordó la importancia de los «primeros 1.000 días», un periodo que comienza en la gestación y se prolonga durante aproximadamente los dos primeros años de vida, fundamental para el desarrollo cerebral, el habla, la marcha y el equilibrio.

Pero también alertó de lo que sucede posteriormente en numerosos contextos africanos. A partir de los dos años, muchos menores entran en una etapa especialmente vulnerable como consecuencia del destete, la alimentación insuficiente y la ausencia de una escolarización temprana generalizada. En muchos lugares, añadió, la educación formal no comienza hasta los seis o siete años, cuando los niños tienen capacidad para desplazarse hasta la escuela. En ese intervalo, organizaciones religiosas, comunitarias o sociales desempeñan con frecuencia un papel esencial.

El proyecto premiado pretende actuar precisamente en esa franja. Además de garantizar atención educativa, sanitaria, alimentaria y social a los menores, la puesta en marcha de la escuela permitirá que sus familias dispongan de más tiempo para trabajar en actividades agrícolas y generar ingresos.

Nepal: más formación y autonomía para jóvenes con discapacidad intelectual

Los otros 18.000 euros serán destinados por Familia de Hetauda a la ampliación del centro ocupacional Asha, en Nepal. El objetivo es aumentar la capacidad de un proyecto destinado a jóvenes con discapacidad intelectual y ofrecerles nuevas oportunidades de formación, estimulación, fisioterapia, aprendizaje de oficios, autonomía personal e inclusión sociolaboral.

El jurado puso especial atención en la situación de las personas con discapacidad en contextos donde los recursos públicos y asistenciales resultan mucho más limitados. Durante la comparecencia se incidió en que, si las personas con discapacidad siguen encontrando obstáculos en sociedades con amplios sistemas de protección social, estas dificultades se multiplican en países con menos recursos. El doctor José Ramón Gómez Echevarría sostuvo que respaldar proyectos como el de Nepal puede tener un impacto extraordinario.

Familia de Hetauda atiende actualmente a más de 157 niños y jóvenes

Durante la gala, Aina Barca, fundadora y presidenta de Familia de Hetauda, relató el origen de la entidad. Hace 14 años conoció de primera mano la discriminación y la falta de oportunidades educativas que sufrían numerosos niños con discapacidad intelectual en Nepal. Aquella experiencia desembocó en la creación de Familia de Hetauda en 2012.

Actualmente la organización dispone de tres escuelas y atiende a más de 157 niños y jóvenes, aunque continúa existiendo una importante demanda de atención. Barca sintetizó la filosofía del proyecto con una reflexión pronunciada durante la ceremonia: «La esperanza no es algo que se tiene, sino que se crea a través de la acción».

La ampliación del centro Asha permitirá aumentar las oportunidades para jóvenes que, sin esta clase de recursos, afrontan serias dificultades para acceder a formación y desarrollar una vida con mayor autonomía.

Las inundaciones y el recuerdo de Vicent Berenguer

María Isabel Signes Soler explicó que la selección del proyecto nepalí estuvo marcada también por el contexto reciente del país y por el recuerdo del trabajo que Vicent Berenguer desarrolló con personas con discapacidad. Durante las deliberaciones estuvieron presentes las imágenes de las graves inundaciones sufridas en Nepal y la situación de las personas con discapacidad intelectual.

También surgió la conexión emocional con el propio misionero y su cercanía con los usuarios del TAPIS de Gata. «Seguro que el padre estará muy contento de que apoyemos este proyecto», explicó. La organización reconoció que existieron otros proyectos con enormes necesidades.

Referencia filantrópica

Los organizadores sostienen que la evolución alcanzada en apenas tres convocatorias ha colocado la iniciativa en una posición relevante dentro del ámbito de los premios privados de carácter filantrópico. Antonio Monfort destacó que el volumen total destinado hasta ahora alcanza los 86.000 euros.

Sin equiparar el proyecto a los grandes galardones institucionales o empresariales de ámbito estatal, la organización considera que la iniciativa ha logrado situarse en una primera línea dentro de su categoría. «Filantrópicamente nos hemos situado en la primera línea», señaló Monfort, que vinculó ese crecimiento con la obligación de continuar trabajando y aumentar la repercusión del premio.

Juan Pablo Signes: «La educación es la herramienta más revolucionaria»

Uno de los principales retos para las próximas ediciones será aumentar la notoriedad pública del proyecto. El embajador de esta tercera convocatoria, Juan Pablo Signes, defendió la comunicación como herramienta fundamental para conseguir que nuevas empresas, instituciones y ciudadanos conozcan la iniciativa.

Signes considera que todavía existe un amplio margen de crecimiento. A su juicio, se trata de una iniciativa singular y con capacidad para alcanzar una repercusión mucho mayor. Durante la rueda de prensa reivindicó también el valor estructural de la educación: «La educación es la herramienta más revolucionaria que existe para transformar nuestra realidad y para transformar el mundo».

Ya durante la gala, Signes volvió a insistir en que derechos y oportunidades que hoy parecen habituales no deben darse por definitivamente conquistados. Defendió el pensamiento crítico y la educación como herramientas para protegerlos.

Además, planteó la creación de una beca de comunicación vinculada al Premio Vicent Berenguer, respaldada y tutorizada por Factoria d’Idees, con la intención de que un estudiante pueda colaborar en la difusión de la iniciativa.

Una obra de Josep Ginestar que simboliza la ayuda entre personas

La tercera edición ha servido también para presentar el trofeo oficial que acompañará al premio en las próximas convocatorias. La pieza es obra del artista plástico Josep Ginestar, que llevaba tiempo trabajando en su diseño y había mostrado su interés en colaborar con el proyecto.

La escultura representa dos manos unidas. Una de mayor tamaño envuelve o protege a otra más pequeña, como símbolo del acompañamiento, la colaboración y el apoyo a quienes se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad. La intención inicial era que una de esas manos estuviera basada en la propia mano de Vicent Berenguer.

Una gala marcada por la memoria de Vicent Berenguer

La ceremonia del viernes estuvo conducida por Mabel Ferrando y contó con las actuaciones musicales del tenor José Monfort, acompañado al piano por Sonia Vallés.

María Arrizabalaga, en representación de la Fundación África Directo, y Aina Barca, como fundadora y presidenta de Familia de Hetauda, recogieron los galardones y explicaron al público el alcance de los proyectos que podrán llevar adelante gracias a los 18.000 euros concedidos a cada entidad.

La memoria de Vicent Berenguer atravesó buena parte de una ceremonia celebrada apenas unos días después del primer aniversario de su muerte. Uno de los momentos más emotivos llegó al recordar las palabras que el misionero dejó grabadas poco antes de fallecer.

Antonio Monfort recordó que tuvo la oportunidad de grabar con él un último vídeo el día anterior a su muerte. En aquella intervención, Berenguer dejó un mensaje que la asociación considera ahora una guía para continuar el proyecto: «No os canséis nunca. Acordaros siempre de los que nos necesitan. No os canséis, continuad trabajando, ánimo».

La familia del misionero recibió asimismo un Árbol de la Esperanza, la Unión y la Solidaridad, una obra realizada por Juan Miguel Vives como homenaje a su trayectoria.

Más de medio siglo dedicado a los demás a través de la educación

El Premio Internacional a la Educación lleva el nombre de un hombre que dedicó más de medio siglo de su vida a trabajar junto a comunidades con grandes necesidades. Su trayectoria sigue siendo la razón de ser de una iniciativa que sus responsables no quieren convertir únicamente en un homenaje simbólico. «Está en nuestra mente la presencia siempre del padre Vicente Berenguer», señaló Monfort.

Su figura se ha convertido, según la organización, en el vínculo entre el trabajo realizado en países a miles de kilómetros y el compromiso solidario generado en la Marina Alta. El objetivo es que ese legado continúe materializándose cada año en escuelas, centros de formación y oportunidades educativas concretas.

El siguiente objetivo: llevar el premio a colegios e institutos

La tercera edición también ha abierto una nueva línea de trabajo: trasladar el mensaje del Premio Vicent Berenguer a colegios e institutos de la Comunitat Valenciana. Durante la rueda de prensa se planteó la necesidad de acercar a las nuevas generaciones la realidad que viven niños y jóvenes en otros países y ayudarles a valorar las oportunidades educativas y materiales disponibles en su entorno.

Rosa Caselles recordó su propia experiencia durante un viaje a Bolivia con el Fons Valencià per la Solidaritat y explicó el impacto que supone comprobar directamente las dificultades existentes en determinadas comunidades. De aquella reflexión nació una propuesta que la organización confirmó que ya forma parte de sus planes: presentar el proyecto y el legado de Vicent Berenguer en centros educativos.

La intención será poner en valor la educación disponible en la Comunitat Valenciana, explicar la trayectoria del misionero y mostrar los resultados concretos de las iniciativas financiadas por el premio.

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