OPINIÓN | Arturo Poquet, alcalde de Benissa
Ayer conocimos la sentencia de la Audiencia Provincial de Alicante que declara mi absolución con todos los pronunciamientos favorables, junto a la del ex alcalde de Benissa, Juan Bautista Roselló, respecto de la acusación por apropiación indebida relacionada con la maquinaria del anterior adjudicatario de la piscina municipal.
Recibo esta sentencia con tranquilidad y, sobre todo, con la satisfacción de que finalmente se haya hecho justicia once años después. Si bien el procedimiento se ha prolongado durante todo este tiempo como consecuencia de los diferentes recursos y actuaciones, pero en los que siempre he mantenido la confianza en la Justicia y en que la verdad acabaría imponiéndose.
Desde el primer momento hemos defendido nuestra actuación y hemos actuado pensando en los intereses del Ayuntamiento y, por encima de todo, en el interés público de Benissa. De hecho, durante estos años, las distintas resoluciones y actuaciones han ido respaldando la posición que siempre hemos mantenido.
En política se producen situaciones como esta, en las que cuando uno defiende los intereses públicos y toma decisiones pensando en lo que considera mejor para su municipio, también corre el riesgo de verse inmerso en procedimientos de este tipo. Pero siempre he tenido la conciencia y la tranquilidad de saber que este asunto no tenía recorrido penal y de que nuestra actuación estuvo guiada en todo momento por la defensa del interés municipal.
Lo que lamento es que durante estos años se haya intentado obtener rédito político, especialmente por parte de un grupo político municipal que no merece ser nombrado, de un procedimiento judicial que debería haberse mantenido al margen de la confrontación partidista, especialmente cuando todas las corporaciones municipales han estado al corriente de la situación.
Una cosa es la legítima discrepancia política y otra muy distinta utilizar un asunto de estas características para intentar desgastar personalmente a quienes ejercemos responsabilidades públicas.
También quiero agradecer públicamente a Ximo Perles que, a pesar de nuestras diferencias políticas, haya tenido la valentía y la honestidad de defender aquello que consideraba justo. Creo que ese es el tipo de política que necesitamos: aquella en la que las diferencias ideológicas no impiden reconocer la verdad cuando corresponde.
Después de once años, hoy toca mirar hacia adelante, recuperar la tranquilidad y seguir trabajando por Benissa. Esa ha sido siempre mi prioridad y lo seguirá siendo.
Cierro esta etapa con la conciencia tranquila y con la satisfacción de que, finalmente, la Justicia ha hablado.






