Históricamente, la Marina Alta ha sido tierra de uva. La pasa y su comercio forman parte de las raíces de la comarca desde antes del siglo XX. Las extensiones de viñas en la comarca fueron una parte fundamental de la realidad socioeconómica de la época. Como testigos, sobreviven los riuraus y las rutas diseñadas para conocerlos.
Con la expansión de la filoxera en la primera década de 1900, la plaga que arrasaría con el cultivo de entonces, muchos jornaleros tuvieron que emigrar hacia otros continentes. Sin embargo, la Marina Alta no abandonó por completo los viñedos. Es más, en la actualidad siguen siendo símbolo de identidad de muchos municipios y el sustento de familias y generaciones.
La importancia del viñedo en la actualidad
Según los últimos datos disponibles (2024), facilitados por el Observatori Marina Alta y la Xarxa Agrícola de la Marina Alta, a través del Portal Agrari de la Generalitat Valenciana, la comarca contiene un total de 2.112 hectáreas de viñedos. Ya sean para vinificación o para uva de mesa, Teulada Moraira, Benissa o la Vall de Pop son los grandes representantes del cultivo en la comarca.
La Xarxa Agrícola nos descubre este mes de marzo otra singularidad sobre la vid, para aquellos observadores del cultivo y para los más curiosos de la comarca. En su boletín de principios de mes, el organismo comparte este refrán: «Si pel març el raïm plora, hi haurà bona verema a l’hora».
El fenómeno del «plor» o por qué llora la vid
Tratando de poner en valor la uva de la comarca, esta curiosidad de la viña está directamente relacionada con un fenómeno que se produce justamente este mes de marzo. Según explica la Xarxa Agrícola, el refrán se refiere al «plor» (llanto) de la vid, «uno de los fenómenos más bonitos y esperados en nuestros campos de la Marina Alta».
En su explicación, la entidad comarcal explica que tras el invierno y la poda que se realiza en los meses anteriores, con las temperaturas más suaves que comienzan a asomar en marzo, «la tierra empieza a tomar temperatura y las raíces se despiertan».
Este «llanto», continúa, es «técnicamente la savia que vuelve a circular y sale por las heridas de poda, indicando que las raíces se han despertado». Tal como indica la Xarxa Agrícola, lejos de ser una señal de «sufrimiento», que la vid llore indica que la planta cuenta con «vitalidad y buenas reservas de agua». Todo un éxito, vaya, ya que significa que la brotación será «sana», pronosticando que la cosecha será muy buena o «excelente», indica.








Que bueno aprender algo nuevo. Muchas gracias!
¡Bonito artículo!