La comunidad educativa de la Marina Alta ha convocado una manifestación para el jueves 22 de octubre de 2026 en Dénia para exigir soluciones a las reivindicaciones pendientes del curso pasado y defender el valenciano en la escuela pública. La protesta, abierta a docentes, personal no docente, familias y estudiantes de toda la comarca, tendrá lugar a las 19:00 horas en la plaza Jaume I. Los convocantes denuncian que los problemas que llevaron a la huelga indefinida continúan sin resolverse en los centros.
Reivindicaciones pendientes y la defensa del valenciano
Entre las principales demandas pendientes, los convocantes destacan la reducción de las ratios y la ampliación de las plantillas. También reclaman mejoras en infraestructuras y en la climatización de las aulas, la recuperación del poder adquisitivo del profesorado y más recursos para atender la diversidad del alumnado. «La huelga se suspendió, pero los problemas no han desaparecido», afirman los organizadores. «Si la movilización se apaga, la Conselleria solo tiene que esperar. Por eso volvemos a la calle».
La manifestación también se centra en la situación del valenciano en la enseñanza. Los convocantes critican la Ley 1/2024, de libertad educativa, aprobada por PP y Vox, que sustituyó el modelo plurilingüe por un sistema de elección de la lengua base por parte de las familias. «Defender la escuela pública valenciana es defender el derecho de todo el alumnado a aprender y vivir en valenciano», señalan. «Nuestra lengua no es un problema del que haya que protegerse. Es patrimonio colectivo, y no aceptaremos que retroceda en las aulas».
Más allá de la educación: defensa de los servicios públicos
Los convocantes sitúan la movilización en un contexto más amplio de defensa de los servicios públicos. Reclaman también una sanidad pública de calidad y un sistema público de pensiones digno. En su opinión, los derechos sociales no pueden convertirse en un negocio, y alertan de las políticas que abren espacios al mercado en ámbitos fundamentales. «Somos docentes, pero también somos pacientes que esperan semanas para una cita, futuros pensionistas y gente que paga un alquiler», explican. «Lo que está en juego va mucho más allá de nuestras condiciones de trabajo».
La protesta busca ser también un punto de partida para reactivar la organización en los centros y las coordinaciones comarcales que se crearon durante el curso pasado.







