Durante la mañana después del desbordamiento del río Girona, las imágenes aéreas permiten contemplar desde otra perspectiva las consecuencias de la DANA Adam en el cauce. El vídeo a continuación sigue el río desde El Verger hasta su desembocadura en la playa de la Almadrava, en Les Marines de Dénia, donde una enorme acumulación de cañas y restos vegetales evidencia la fuerza con la que el agua arrastró materiales hasta el Mediterráneo. Camiones de grandes dimensiones han intensificado los trabajos de retirada de cañas de la desembocadura durante todo el día ante la gran cantidad de material depositado.
Detrás de estas imágenes se encuentran unas precipitaciones extraordinarias en la cuenca del Girona. Según los registros de AVAMET del lunes 19 de octubre a las nueve de la mañana, desde el sábado se habían acumulado más de 700 l/m² en l’Atzúbia-Forna, casi 600 l/m² en la Vall d’Ebo, en la estación del Refugi La Figuereta, y más de 400 l/m² en Orba. Según recoge la MACMA, el Girona, situado entre las sierras de Segària y Seguili, nace en Alcalà de la Jovada, a unos 630 metros de altitud, y recoge las aportaciones de distintos barrancos y fuentes. Su cuenca abarca unos 118 km² y recorre entre 35 y 40 kilómetros desde las zonas interiores de la Marina Alta hasta el delta de la Almadrava, atravesando los términos de la Vall d’Ebo, la Vall de Laguar, Orba, Benidoleig, Tormos, Sagra, el Ràfol d’Almúnia, Benimeli, Sanet i els Negrals, Beniarbeig, Ondara y El Verger, antes de alcanzar el tramo final junto a Els Poblets.
El río se desbordó de forma repentina pasadas las 06:00 horas del lunes. En Els Poblets, el Ayuntamiento había informado a las 05:00 de que el Girona y el barranco de Portelles no presentaban incidencias, pero a las 06:21 ya comunicaba que el río se había salido de su cauce. Uno de los puntos más críticos fue el puente de la calle Mestre Vicent de Els Poblets, donde los vecinos pudieron observar cómo una gran cantidad de cañas arrastradas por la corriente se acumulaba hasta sobrepasar la barandilla. Al día siguiente, el recorrido aéreo del río termina en otra imagen del mismo fenómeno: la desembocadura y la playa de la Almadrava cubiertas por los restos vegetales transportados durante la riada.
La limpieza del cauce y los puentes, de nuevo en el centro del debate
Como ya ocurrió después de la riada de 2007, que también afectó gravemente a Beniarbeig, El Verger y Els Poblets, vecinos y representantes institucionales vuelven a cuestionar el estado de conservación del Girona y la capacidad de sus infraestructuras para soportar grandes avenidas de agua. Entre las reclamaciones trasladadas al Gobierno este mismo martes por responsables municipales, provinciales y autonómicos destaca la retirada de cañas de la parte alta del cauce, con el objetivo de reducir los materiales que puedan ser arrastrados en futuras crecidas y acumulados en los puentes.
Otra de las peticiones es acometer las obras de encauzamiento y adecuación necesarias a lo largo del río Girona. Desde Els Poblets, su alcalde, José Luis Mas, plantea la sustitución de su puente principal por una estructura sin apoyos centrales dentro del cauce, siguiendo el modelo de los puentes en las localidades de Beniarbeig o El Verger. La finalidad es evitar que los pilares retengan las cañas y otros materiales arrastrados por las avenidas, reduciendo el riesgo de obstrucciones.





