La plataforma ciudadana Salvem la Vall ha presentado alegaciones al Plan General de Benissa para reclamar una revisión profunda de aquellos aspectos del planeamiento que, a su juicio, pueden comprometer tanto la sostenibilidad territorial como la seguridad hídrica de la comarca.
La entidad cuestiona que el futuro urbanístico de Benissa pueda abordarse desde una perspectiva exclusivamente municipal. Sostiene que las decisiones incluidas en el planeamiento tienen consecuencias que trascienden los límites administrativos de Benissa y afectan al conjunto de la Marina Alta, especialmente cuando están relacionadas con recursos compartidos y sometidos a una creciente presión.
La plataforma sitúa en este ámbito el agua, los acuíferos, el paisaje, los espacios naturales, la movilidad y las infraestructuras. Todos ellos, argumenta, forman parte de sistemas cuyo funcionamiento y conservación no dependen exclusivamente de las decisiones adoptadas por un único ayuntamiento.
Evaluación que tenga en cuenta al conjunto de la Marina Alta
Entre sus reclamaciones, Salvem la Vall exige que el Ayuntamiento de Benissa incorpore una evaluación rigurosa de los impactos supramunicipales derivados del Plan General. La plataforma pide igualmente que se justifique la compatibilidad del documento urbanístico con la Estrategia Territorial de la Comunitat Valenciana y con los instrumentos de ordenación territorial de rango superior.
El planteamiento de la entidad parte de que el crecimiento de un municipio puede incrementar las necesidades de recursos e infraestructuras que no son exclusivamente locales. Por este motivo, considera insuficiente analizar las consecuencias del planeamiento únicamente dentro del término municipal de Benissa.
El agua, principal condicionante para el crecimiento urbanístico
La cuestión hídrica ocupa un lugar central en las alegaciones presentadas. Salvem la Vall considera que la disponibilidad de agua debe convertirse en un condicionante previo para cualquier escenario de crecimiento futuro. Según sostiene la plataforma, las previsiones urbanísticas no deberían sustentarse en estimaciones teóricas o expectativas sobre recursos que podrían estar disponibles en el futuro. Reclama, en cambio, garantías reales, acreditadas y respaldadas por los organismos competentes.
Su posición es que ningún nuevo desarrollo debería poder ejecutarse sin haber demostrado previamente que dispone de agua suficiente y que esos recursos son, además, legalmente utilizables para atender las nuevas demandas. De esta forma, Salvem la Vall reclama que la disponibilidad hídrica deje de tratarse como una previsión vinculada al desarrollo posterior del planeamiento y pase a constituir una condición efectiva para determinar qué crecimiento puede asumir el territorio.
Preocupación por la Depresión de Benissa y los efectos del cambio climático
Las alegaciones ponen también el foco sobre la situación de la masa de agua subterránea de la Depresión de Benissa (080.179). Salvem la Vall relaciona esta preocupación con otros factores que, según advierte, deben formar parte de cualquier análisis sobre la capacidad futura de abastecimiento. Entre ellos se encuentran el cambio climático, la reducción de la recarga de los acuíferos y la progresiva intrusión marina que afecta a numerosas áreas costeras mediterráneas.
La entidad considera que incrementar las demandas de agua sin haber evaluado plenamente estas circunstancias supondría actuar sin la prudencia necesaria ante un recurso limitado y estratégico para la comarca. Por ello, reclama que los escenarios futuros no se elaboren únicamente a partir de las condiciones actuales, sino que incorporen las posibles alteraciones en la disponibilidad de los recursos derivadas de los cambios ambientales y climáticos.
El PAI Medina Llíber entra en las alegaciones
Otro de los puntos planteados por Salvem la Vall es la necesidad de que el Plan General de Benissa analice expresamente las repercusiones territoriales e hídricas del PAI Medina Llíber. La plataforma considera que las consecuencias de este proyecto pueden superar el ámbito del municipio en el que se desarrolla y repercutir sobre recursos compartidos por diferentes localidades de la Marina Alta.
La reclamación encaja en el argumento general de las alegaciones: las decisiones urbanísticas adoptadas en un municipio no deberían analizarse aisladamente cuando pueden incrementar la presión sobre acuíferos, recursos, infraestructuras o sistemas territoriales utilizados por el conjunto de la comarca.
Estudios actualizados y análisis conjunto de la demanda de agua
Salvem la Vall concreta sus alegaciones en distintas medidas destinadas a reforzar las garantías hídricas y ambientales del planeamiento. Entre ellas figura la actualización de los estudios sobre disponibilidad de agua, de manera que las decisiones urbanísticas se adopten utilizando información que refleje las condiciones reales de los recursos existentes.
La plataforma reclama asimismo una evaluación conjunta de las demandas actuales y futuras de los municipios del entorno. Con ello pretende que las necesidades derivadas del crecimiento previsto en Benissa se analicen dentro del contexto territorial en el que se encuentran los recursos de abastecimiento.
A estas medidas añade la incorporación obligatoria de escenarios de cambio climático en la evaluación ambiental y territorial del Plan General, con el objetivo de valorar cómo pueden evolucionar los recursos disponibles y las necesidades de abastecimiento.
Priorizar la sostenibilidad territorial
Salvem la Vall sostiene que el futuro de la Marina Alta no puede construirse mediante previsiones de crecimiento desligadas de la realidad ambiental del territorio. La plataforma reclama que la protección de los recursos hídricos y la sostenibilidad territorial prevalezcan sobre los intereses urbanísticos y pide a las administraciones implicadas que actúen con responsabilidad, transparencia y una perspectiva de futuro.
En un escenario caracterizado, según expone la entidad, por la escasez de agua y una creciente presión urbanística, Salvem la Vall considera que la prioridad debe ser garantizar la viabilidad ambiental de la Marina Alta y preservar el agua como un recurso estratégico y limitado.






