La sede de Ocell, en Ondara, se convirtió el pasado viernes en el escenario de un reencuentro con las raíces rurales a través de la voz de Xiomara Abello. La artista presentó su tercer trabajo discográfico, «So de saó», ante un público que completó prácticamente el aforo para asistir a una propuesta que trasciende lo musical para convertirse en una reivindicación del territorio y la identidad.
Durante la actuación, Abello compartió con los asistentes su estrecha relación con la tierra. La intérprete confesó que su vocación inicial era ser labradora y trabajar el campo, un origen que explica su firme compromiso con el sector agroecológico y las iniciativas en defensa del entorno natural. «De querer ser labradora, mirad cómo he acabado», bromeó la artista al explicar cómo esa pulsión vital ha acabado articulando su carrera sobre los escenarios.
Memoria popular y compromiso con el entorno rural
El objetivo principal de este nuevo proyecto es rescatar parte de la memoria popular y cotidiana valenciana vinculada al entorno rural. Las letras y melodías de Xiomara Abello centran su mirada, especialmente, en su comarca de origen, el Baix Maestrat, así como en las zonas vecinas del norte. A través de su música, la artista busca dar voz a lo anónimo y proteger el patrimonio colectivo intangible que define a la sociedad como pueblo.
El recital en Ondara destacó por combinar la intimidad con la honestidad y una visión contemporánea. La propuesta musical, de corte esencialmente acústico, profundizó en conceptos como las fragilidades, los vínculos personales y las identidades que se construyen en relación con el paisaje.
Una voz con futuro en la Marina Alta
La actuación de Abello no solo fue un repaso por el pasado, sino una proyección hacia el mañana. Su voz, que se nutre de la sabiduría de quienes aman la tierra, fue recibida con entusiasmo por los asistentes en Ocell.






