De la decepción a la alegría: así se vivió el eclipse en la Marina Alta con una última sorpresa del cielo
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De la decepción a la alegría: así se vivió el eclipse en la Marina Alta con una última sorpresa del cielo

Itsaso Aurrekoetxea Jover

Periodista
13 de agosto de 2026 - 10:04

La Marina Alta estaba preparada para disfrutar del fenómeno astronómico del año, pero había un contratiempo que escapaba por completo a la voluntad de vecinos y visitantes: el comportamiento del cielo. Una gran masa de nubes fue cubriendo el sol en buena parte de la comarca desde las primeras horas de la tarde y amenazó con frustrar una de las citas más esperadas.

Las nubes permanecieron ocultando el sol durante prácticamente toda la observación parcial del eclipse en la comarca, antes de que el astro desapareciera tras el horizonte. La expectación, sin embargo, fue enorme. Las playas se llenaron de personas pendientes del cielo, especialmente en el norte de la Marina Alta, donde numerosos vecinos y visitantes acudieron con la esperanza de contemplar el fenómeno.

El comienzo del eclipse prácticamente solo pudo constatarse por el reloj. Llegó la hora prevista para su inicio, pero las nubes impedían comprobar visualmente cómo la Luna comenzaba a ocultar el disco solar.

El eclipse desde la playa de l’Almadrava

Las imágenes que acompañan a esta noticia fueron tomadas desde la playa de l’Almadrava, que registró una importante presencia de público. Hasta este punto del litoral acudieron vecinos y visitantes de localidades cercanas como El Verger, Els Poblets y Pego, además de quienes ya se encontraban en la zona.

Los primeros minutos estuvieron dominados por el derrotismo. Las miradas se dirigían una y otra vez hacia un cielo cubierto y el ánimo fue decayendo ante la posibilidad de que las nubes impidieran contemplar por completo el espectáculo astronómico.

La situación cambió durante el momento de la totalidad del eclipse. Aunque la totalidad no podía observarse desde la Marina Alta, sus efectos sí se hicieron perceptibles: el ambiente se oscureció notablemente durante unos segundos para, posteriormente, recuperar de manera progresiva la luminosidad.

Una tregua después de las 20:40 permite observar el final

La espera tuvo finalmente una pequeña recompensa. Pasadas las 20:40, vistas desde l’Almadrava, las nubes comenzaron a desplazarse tímidamente y abrieron algunos claros en el cielo. Fue entonces cuando parte de la expectación acumulada durante toda la tarde pudo transformarse en observación. Aunque solo fuera durante el tramo final del fenómeno, los asistentes pudieron contemplar el eclipse.

Llegó el momento de sacar y probar las gafas destinadas a la observación solar, también de los reparos iniciales antes de dirigir la mirada protegida hacia el sol y, finalmente, de la alegría de quienes consiguieron ver al menos una parte del fenómeno que habían esperado durante toda la tarde. Tras horas condicionadas por la nubosidad, la Marina Alta pudo contemplar finalmente los últimos compases del eclipse antes de que el sol desapareciera por el horizonte.

Fran Martínez capta el eclipse reflejado desde Benissa

La situación presentó diferencias en otros puntos de la comarca. Más al sur, en Benissa, el fotógrafo de Dénia Fran Martínez compartió una fotografía en la que el eclipse aparece reflejado en un cristal, otra perspectiva de una jornada en la que encontrar una ventana desde la que observar el fenómeno se convirtió en todo un reto.

En Calp, en cambio, fuentes municipales explicaron que el principal obstáculo no fueron las nubes. Allí fue la propia orografía la que condicionó la observación. La posición de Calp respecto a la Sierra d’Oltà provocó que la montaña ocultara el sol y dificultara la contemplación del eclipse desde determinados puntos de la localidad.

Ante esta circunstancia, algunos aficionados buscaron alternativas y ascendieron a pie hasta zonas situadas a mayor altura para conseguir una posición más favorable. Otros optaron por desplazarse hasta Toix con el mismo propósito.

Una mirada desde Parcent y la Vall d’Ebo

La nubosidad no fue únicamente un problema del litoral. En el interior de la comarca se repitió una situación similar. Vecinos de Parcent relataron las mismas dificultades provocadas por las nubes, que condicionaron la observación durante la tarde.

También hubo seguimiento del fenómeno en la Vall d’Ebo. El Ayuntamiento compartió fotografías de la observación realizada en el municipio, aunque las imágenes mostraban igualmente un cielo rodeado de nubes.

Así, desde la costa hasta el interior, la Marina Alta vivió una tarde de enorme expectación en la que las nubes fueron protagonistas casi hasta el último momento. En algunos lugares hubo que esperar a los minutos finales; en otros, buscar altura o una ubicación diferente. Pese a las dificultades, los últimos claros permitieron que al menos una parte de la comarca pudiera despedir el fenómeno contemplando una porción del eclipse.

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