Los jóvenes de la Marina Alta tendrán la oportunidad de aprender cómo funcionan las criptomonedas, el blockchain y algunos de los principales conceptos de la economía digital sin utilizar dinero real. Una nueva competición escolar planteará a los participantes el reto de gestionar 1.000 euros virtuales dentro de un simulador educativo y bajo un entorno supervisado.
La iniciativa, denominada I Competición Escolar de la Marina Alta y anunciada en septiembre de 2026, pretende trasladar al ámbito educativo conocimientos sobre activos digitales que los jóvenes pueden encontrar habitualmente fuera de las aulas, pero poniendo el foco en la formación, el pensamiento crítico y la gestión del riesgo.
1.000 euros virtuales para aprender sin arriesgar dinero real
La competición se desarrollará mediante un simulador en el que cada participante comenzará con 1.000 euros virtuales. Todos partirán, por tanto, con el mismo capital y las cuentas podrán reiniciarse antes del comienzo oficial para garantizar la igualdad de condiciones.
Sin embargo, los estudiantes no podrán comenzar directamente a realizar operaciones. Antes de utilizar el simulador deberán completar una serie de clases guiadas y superar un reto obligatorio destinado a comprobar que han adquirido los conocimientos previos necesarios.
La propuesta combina de esta manera teoría y práctica. Una vez completada la formación inicial, los alumnos podrán experimentar con diferentes situaciones relacionadas con la economía digital y observar las consecuencias de las decisiones adoptadas sin asumir pérdidas económicas reales.
Del funcionamiento de Bitcoin al peligro del apalancamiento
El programa aborda conceptos de educación financiera básica y dinero digital, además de introducir a los participantes en términos que han ganado presencia durante los últimos años, como Bitcoin, Ethereum, las stablecoins, el blockchain o la tokenización.
Una parte especialmente relevante del aprendizaje estará centrada en la gestión del riesgo, la diversificación y el control del apalancamiento.
Los participantes aprenderán también a interpretar conceptos relacionados con la exposición, el margen y una posible liquidación. Para ello dispondrán de una calculadora de riesgo que deberán aprender a utilizar antes de comenzar a operar en el entorno simulado.
El objetivo es que los alumnos no se limiten a conocer cómo funcionan los activos digitales, sino que sean capaces de identificar los riesgos asociados a determinadas decisiones.
Pensamiento crítico ante las promesas de rentabilidad
La competición también incorpora una vertiente vinculada al pensamiento crítico. Entre las competencias que pretende desarrollar se encuentra la capacidad de analizar las promesas de rentabilidad y los contenidos de carácter especulativo relacionados con los criptoactivos.
Este aspecto adquiere especial importancia dentro de una iniciativa dirigida a jóvenes, al tratarse de productos y tecnologías que pueden encontrarse fácilmente en redes sociales y otros canales digitales.
«Queremos que los jóvenes entiendan primero el riesgo, la tecnología y la responsabilidad. El objetivo no es apostar ni prometer beneficios, sino formar criterio antes de tomar decisiones», señalan desde CryptoCalp.
Un simulador para comprobar las consecuencias de cada decisión
Una vez superada la fase formativa, cada estudiante accederá al simulador mediante una cuenta previamente aprobada. El entorno incorpora herramientas que reproducen diferentes funciones habituales de las plataformas vinculadas a los activos digitales.
Los alumnos podrán consultar su cartera, seguir el mercado, revisar las operaciones realizadas y comprobar su historial y posición dentro de la clasificación de la competición. El simulador incorpora además apartados denominados Launchpad, Earn, Loan y Pro.
Las decisiones adoptadas durante la experiencia quedarán registradas, lo que permitirá realizar un seguimiento de la evolución de los participantes.
La organización dispondrá además de una extranet desde la que podrá controlar las cuentas, seguir el desarrollo de los alumnos y configurar las condiciones de la competición.
Aprender antes de enfrentarse a escenarios financieros reales
Más allá de la clasificación final, el planteamiento educativo persigue que los estudiantes aprendan a tomar decisiones informadas antes de enfrentarse a escenarios financieros reales.
La experiencia combina formación teórica, práctica mediante capital ficticio y seguimiento de las decisiones tomadas. Entre las competencias previstas se encuentran la educación financiera básica, la comprensión del dinero digital, la gestión del riesgo y el uso responsable de herramientas relacionadas con mercados y activos digitales.
También se trabajarán conceptos como la diversificación y el apalancamiento, así como la comprensión de tecnologías vinculadas a la Web3.
Una experiencia exclusivamente educativa y sin inversión de dinero real
Uno de los elementos que delimita el proyecto es que la competición no utiliza dinero real. Los 1.000 euros con los que comienza cada estudiante son exclusivamente virtuales y forman parte del funcionamiento del simulador.
Sus promotores recalcan que el contenido tiene una finalidad educativa y no constituye asesoramiento financiero, fiscal o legal ni supone una recomendación de inversión.
La iniciativa parte asimismo del reconocimiento de que las criptomonedas y otros activos digitales pueden implicar riesgos significativos. De ahí que la gestión responsable del riesgo forme parte central de la formación previa y del posterior desarrollo de la competición.
Con este formato, la I Competición Escolar de la Marina Alta busca acercar conceptos de la economía digital al ámbito educativo mediante una experiencia práctica y supervisada, permitiendo que los estudiantes experimenten con decisiones y conozcan sus posibles consecuencias sin poner en riesgo capital real.






