Hacía más de veinte años que no se veía una cifra similar en las oficinas de empleo del municipio. Calp ha situado su tasa de paro en el 6,68%, un registro que rompe con la dinámica habitual del mercado laboral comarcal y que coloca a la localidad con los mejores datos de ocupación de toda la provincia de Alicante.
El balance deja una foto fija difícil de imaginar hace unos años: 787 personas desempleadas en un municipio que supera holgadamente los 28.000 residentes empadronados. La distancia con las peores etapas de las dos últimas décadas es notable. En 2014, en plena resaca de la crisis financiera, el paro en la localidad escaló hasta el 23,28%, y durante el frenazo económico de 2020 volvió a rebasar la barrera del 20%.
Una brecha evidente con la media provincial
El comportamiento del mercado laboral calpino contrasta con el panorama general de la provincia de Alicante, donde la media de desempleo permanece en el 15,31%, con más de 25.000 demandantes inscritos. Calp se desmarca con fuerza de esa tendencia y firma una de las cifras más reducidas de la Marina Alta, una comarca especialmente sensible a los vaivenes del turismo.
La estructura económica que sostiene estos datos no guarda grandes misterios, pero aguanta el pulso. El sector servicios continúa siendo el motor indiscutible del municipio, con el comercio y la hostelería marcando el ritmo, seguido de cerca por una construcción que mantiene un volumen constante de actividad.
El gobierno local saca pecho del balance
Desde el equipo de gobierno municipal —integrado por Somos Calpe, PSOE y Compromís— valoran los números como el resultado de una senda continuada de trabajo durante lo que va de mandato. Defienden que los indicadores económicos han ido encadenando registros favorables mes tras mes, consolidando contrataciones y aportando cierta estabilidad al tejido productivo local, aunque el reto de fondo sigue siendo amortiguar la tradicional estacionalidad que arrastra el litoral.






