La DANA Adam ha dejado importantes daños en l’Atzúbia y Forna, donde las lluvias del pasado fin de semana alcanzaron uno de los registros más elevados de todo el episodio meteorológico. La estación de Forna acumuló 720,2 litros por metro cuadrado entre el sábado 17 y el lunes 19 de octubre, según los datos de la Associació Valenciana de Meteorologia (AVAMET). Tres días después de las precipitaciones más intensas, el Ayuntamiento todavía trabaja para determinar el alcance de las consecuencias del temporal.
La alcaldesa del municipio, Maria Oltra, ha confirmado a esta redacción que la evaluación de los desperfectos continúa abierta y que siguen apareciendo nuevos afectados. «Estamos evaluando los daños, porque cada día aparecen más afectados: casas que se han inundado, caminos destrozados, desprendimientos, y todavía no sabemos los daños en el campo, sobre todo de márgenes que se han derrumbado o de caminos de acceso privados a las propiedades», explicó este miércoles 21 de octubre. «Estamos recogiendo la información e intentando solucionar las cosas más urgentes», añadió.
Forna registró más de 720 litros por metro cuadrado durante la DANA Adam
Las precipitaciones extraordinarias situaron a Forna entre los puntos más afectados por las lluvias en la Comunitat Valenciana. De acuerdo con los registros diarios de AVAMET, la estación recogió 265,8 l/m² el domingo 18 de octubre y otros 454,4 l/m² el lunes 19, hasta alcanzar un acumulado de 720,2 l/m². La intensidad fue especialmente acusada durante la madrugada del lunes, cuando se concentró una parte muy importante de las precipitaciones.
Las primeras imágenes difundidas desde Forna durante el temporal mostraban grandes cantidades de agua descendiendo con fuerza por las calles, una situación que anticipaba la magnitud de los daños que comenzaban a conocerse durante las horas posteriores. Las consecuencias aparecen ahora a medida que los propietarios pueden acceder a sus viviendas, terrenos y caminos.
Viviendas inundadas, caminos destruidos y desprendimientos en l’Atzúbia
El balance inicial trasladado por la alcaldesa refleja daños de distinta naturaleza. Las inundaciones han afectado a viviendas particulares, mientras que los desprendimientos y desperfectos en caminos están dificultando el acceso a diferentes puntos del término municipal. El Ayuntamiento está recopilando los avisos de los afectados y tratando de atender primero las situaciones que requieren una intervención más urgente.
Por el momento, el consistorio no ha facilitado una cifra definitiva de casas dañadas ni una valoración económica de las pérdidas. La propia Oltra advierte de que cada día se identifican nuevas afecciones, por lo que el alcance real de los desperfectos todavía no puede considerarse cerrado. Esta situación afecta especialmente a los espacios rurales, donde los daños pueden tardar más en detectarse debido al estado de los caminos y las dificultades para acceder a las propiedades.
Los daños en el campo
Una de las principales incógnitas se encuentra en las explotaciones y propiedades agrícolas. La alcaldesa reconoce que todavía no se conocen todos los daños en los bancales, especialmente en los márgenes que han cedido y en los caminos privados de acceso a las fincas. La destrucción de estos elementos puede dificultar tanto la entrada a las parcelas como los futuros trabajos agrícolas.
La evaluación de los terrenos afectados será importante para determinar qué reparaciones resultan necesarias y qué necesidades deberán trasladarse a otras administraciones.
Una pareja de octogenarios quedó aislada en una vivienda próxima al barranco entre l’Atzúbia y Pego
Entre las situaciones conocidas tras las inundaciones se encuentra la de un matrimonio de unos 80 años cuya vivienda quedó anegada y rodeada de barro en una zona próxima a un barranco entre l’Atzúbia y Pego. Según publicó La Marina Plaza el martes 20 de octubre, la pareja, identificada como June y Roger, tenía dificultades para salir de su casa debido al estado de los accesos y a los daños provocados por la riada.
Su vecina, Mihaela Angheluta, había comenzado a llevarles comida atravesando a pie los campos inundados, ya que el camino no permitía acceder en vehículo hasta la vivienda. La información publicada describía importantes desperfectos en el inmueble y la necesidad de retirar barro y mobiliario deteriorado.
L’Atzúbia afronta las consecuencias del temporal con las limitaciones propias de una administración municipal de pequeño tamaño. La reparación de los caminos, la revisión de los desprendimientos y la atención a los propietarios de viviendas y parcelas afectadas requieren actuaciones que se prolongan más allá de la emergencia meteorológica.






