Apoteósica La Gossa Sorda en casa: Pego explota de fiesta en una despedida que será eterna
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Apoteósica La Gossa Sorda en casa: Pego explota de fiesta en una despedida que será eterna

Itsaso Aurrekoetxea Jover

Periodista
12 de octubre de 2026 - 14:50

Pego vivió este domingo, 11 de octubre de 2026, la despedida de La Gossa Sorda. La localidad donde nació el grupo a finales de los años noventa se llenó de seguidores para acompañarlo en «L’últim Aquelarre», un concierto que reunió a alrededor de 20.000 personas. Familiares, amigos y público fiel arroparon a la formación pegolina en una jornada en la que la música compartió protagonismo con las reivindicaciones sociales.

La cita puso el punto final a «A Tornallom», la gira de regreso anunciada el 9 de octubre de 2025, apenas un año antes de esta última actuación. Después de casi una década alejados de los escenarios, los músicos habían vuelto para un reencuentro acotado en el tiempo que terminó donde había empezado su historia: en casa.

Pego se llenó desde primera hora para despedir a La Gossa

La despedida comenzó a sentirse mucho antes de que sonara la primera canción. Aunque los actos estaban preparados para arrancar a media tarde, Pego tuvo ambiente desde las primeras horas del día. La llegada de público se dejó notar por toda la localidad, también en las calles más alejadas del centro, convertidas en lugares de paso y encuentro para quienes acudían al último concierto.

El grupo, el Ayuntamiento y la Policía Local de Pego habían advertido durante los días anteriores de la conveniencia de llegar con antelación. La previsión rondaba los 20.000 asistentes y encontrar aparcamiento no iba a resultar sencillo. El municipio había preparado un dispositivo específico de seguridad y movilidad para afrontar esa afluencia de visitantes.

La jornada confirmó la magnitud de la convocatoria. El movimiento de asistentes se extendió hasta los rincones más apartados del casco urbano, mientras un amplio operativo regulaba desde el primer momento tanto la circulación de vehículos como el tránsito de viandantes.

Para quienes se dirigían a pie al recinto del polígono industrial, se habilitó el camino de Sant Antoni como acceso peatonal desde la salida del casco urbano. El recorrido canalizó la llegada de seguidores hacia el espacio donde se desarrollaba la despedida.

El concierto se celebró en terrenos cedidos por la empresa Asevi, cuya colaboración había permitido organizar el adiós dentro del municipio. Un gran arco con el nombre de La Gossa Sorda daba la bienvenida al recinto. Tras él, las personas que continuaban llegando se sumaban a las miles que ya aguardaban las actuaciones.

La defensa de la educación pública abrió una tarde de música de la comarca

A las 18:00 horas comenzó el pasacalle en defensa de la educación pública y en apoyo a las reivindicaciones de la comunidad educativa. La comitiva partió del Ayuntamiento de Pego y se dirigió al recinto de los conciertos, incorporando desde el inicio el componente reivindicativo que acompañó a la despedida.

La música de la Marina Alta tomó después el protagonismo. Los pegolinos Quinto y Romàntic Dimoni, el proyecto de Carles Caselles, y la cantante benissera Abril amenizaron la tarde antes de la aparición de La Gossa Sorda. Sus actuaciones reunieron sobre el escenario distintas propuestas de una comarca cuya escena musical también estuvo presente en el último encuentro de la banda con su público.

Un escenario abierto a las reivindicaciones

Tras las primeras actuaciones, distintos colectivos subieron al escenario para dar a conocer sus causas. Entre ellos estuvo Mai Més València, un colectivo ciudadano surgido a raíz de la catástrofe provocada por la dana del 29 de octubre de 2024. También intervino Guaitem la Terra, la asamblea vecinal y plataforma ciudadana de Pego, creada para oponerse al proyecto urbanístico PAI Pego-Golf. La defensa del territorio tuvo así su espacio dentro de una despedida que no se limitó al repertorio musical.

Estas intervenciones respondían a uno de los propósitos que La Gossa Sorda había mantenido desde las primeras actuaciones de su regreso: utilizar los conciertos como altavoz para los colectivos sociales. La última cita dio continuidad a ese compromiso, donde se visibilizó también su fiel apoyo a la causa Palestina.

La participación colectiva tuvo, además, una expresión entre los propios asistentes. La Muixeranga de la Marina Alta hizo piña entre el público y levantó una torre humana en medio de la multitud, una de las imágenes destacadas de la noche.

De la primera maqueta a los himnos de toda una trayectoria

Alrededor de las 23:00 horas llegó EL momento. La Gossa Sorda tomó el escenario de Pego para ofrecer su último concierto. Farem saó abrió la actuación, y dio paso al recorrido por las canciones con las que la formación construyó su trayectoria.

El repertorio se remontó hasta La lluna guerrillera, de su primera maqueta, La Gossa està que bossa, y transitó por las etapas de sus álbumes Vigila, Garrotades, Saó, L’últim heretge y La polseguera. Sonaron himnos como Batiste Ceba, Colpeja fort, Ball de rojos, Camals mullats, Quina Calitja, Babaloco, Cassalla paradise, Dona d’aigua o Aire. Un recorrido por la historia que había llevado al grupo desde Pego hasta aquel reencuentro final.

Voces amigas y memoria compartida en el último concierto

La Gossa Sorda no estuvo sola sobre las tablas. La Maria, Julio Maloa, Pablo Sánchez, Carles Caselles o Auxili acompañaron a la formación, reuniendo a voces amigas de su trayectoria, y recordando también a Jordi Oltra, miembro fundador y guitarrista del grupo, fallecido en 2015, cuya memoria estuvo presente en la despedida.

La Gossa Sorda se despidió por todo lo alto, rodeada de familia, amistades y seguidores que no quisieron perderse un solo momento de «L’últim Aquelarre». Pego fue mucho más que la ubicación del concierto: fue el lugar de encuentro entre las canciones, las causas defendidas por el grupo y el público que quiso acompañarlo hasta el final.

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