Ana Sala revalidó su alcaldía en Calp en las pasadas elecciones municipales de 2023, tras la creación de su nuevo partido Somos Calpe. Con seis concejales obtenidos en las votaciones locales, logró llegar al consenso con los grupos PSPV-PSOE (3 concejales) y Compromís per Calp (2) para juntos formar un tripartito, que repartiría las concejalías entre las tres formaciones.
En el ecuador de la legislatura, la alcaldesa repasa los últimos avances de su gobierno en esta entrevista. La desclasificación de los sectores urbanísticos en el pulmón verde de Calp, el estado del Plan General de Ordenación Urbana, la falta de suelo en la localidad o la adhesión de Somos Calpe a la Unión Municipalista que avanza en varias Iniciativas Legislativas Populares, son los temas que más preocupan a Sala.
PREGUNTA. ¿Qué motivos han llevado al Ayuntamiento a plantear la desclasificación de los sectores urbanísticos en el llamado pulmón verde?
RESPUESTA. Aprovechando la pregunta, te diré que esta misma mañana he recibido la felicitación de un joven calpino por la toma de esta decisión. Hay personas que lo agradecen y lo valoran en silencio, porque no siempre tienen la oportunidad de decirlo. Creo que hemos dado un paso importante en el cambio de modelo urbanístico.
Es verdad que, a estas alturas de desarrollo del Plan General de Ordenación Urbana, hay poco margen de maniobra. Sin embargo, en los últimos seis años, los equipos de gobierno que he presidido como alcaldesa, con Juan Manuel a mi lado, concejal de Urbanismo y Territorio durante todo este tiempo, hemos tomado decisiones positivas, aunque sigan existiendo críticas sobre el modelo de desarrollo urbanístico. Pero más no podemos hacer, no podemos vulnerar los derechos adquiridos por los propietarios, que en su momento el plan les concedió. Hacerlo supondría compensaciones multimillonarias. Partiendo de esa base, hemos ido introduciendo cambios puntuales, como la limitación de alturas para que no proliferen rascacielos. El modelo de Calp es distinto, a veces se nos critica diciendo que nos parecemos a Benidorm, pero no es así, Calp es Calp, y Benidorm es Benidorm.
En su momento, aprobamos una modificación puntual para que, en las zonas altas, donde hay cota, no se permitieran pantallas de modelos de adosadas o viviendas agrupadas. Esa medida se adoptó hace unos siete años.
La desclasificación es, creo, una de las mejores medidas de los últimos años. Era necesaria, aunque entendemos que a los propietarios no les guste, ya que pierden una expectativa que, después de casi 30 años, nunca han materializado. El Ayuntamiento ha decidido compensarles mediante el modelo de expropiación forzosa, pagándoles el justiprecio, para resolver la situación. Podríamos haber declarado perfectamente los 350.000 m² como zona verde sin más, sin pagar nada, pero entendemos que eso tampoco es justo.
Nos ponemos en el lugar de todos. No estamos en contra de nadie, sino a favor de un Calp más protegido, cuidando el poco territorio que nos queda y, al mismo tiempo, generando dotaciones públicas. Queremos construir una pista de atletismo, una demanda de los deportistas, una nueva piscina municipal, a medio-largo plazo, un pabellón deportivo, un nuevo colegio, un auditorio… Ahora mismo no hay manera de obtener suelo público para estas dotaciones públicas. Ha llegado el momento de hacerlo.
P. Después de la aprobación inicial en el Pleno, ¿cómo afectará esta medida al desarrollo futuro de Calp?
R. Esta es la aprobación inicial. Ahora vendrá el periodo de alegaciones por parte de los propietarios y es probable que se presenten recursos contenciosos contra la medida. Somos conscientes de que los propietarios van a defender sus derechos o intentar obtener mayor rentabilidad, pero la decisión está tomada.
Quiero recordar que llevamos hablando de este asunto seis años. La decisión está muy madurada. Se hizo una exposición pública en su momento, hubo opiniones para todos los gustos, y creo que estaba suficientemente madura para aprobarla en el pleno.
La repercusión urbanística será la preservación de un suelo compuesto por seis sectores, que en el plan general figuraban con posible desarrollo como planes parciales. Son 350.000 m² que recuperamos para el disfrute público.
Una parte será para mantener y preservar la pinada más boscosa como zona verde. Yo ya visualizo que, dentro de unos años, quien esté en la alcaldía podrá desarrollar un gran parque urbano allí. Es una zona preciosa de esparcimiento, perfecta para pasear con niños, leer un libro o descansar, estando en el centro urbano pero alejado del ruido.
Otra parte será suelo dotacional, para generar infraestructuras y dotaciones públicas como colegios, institutos, un centro de salud, un auditorio o instalaciones deportivas. Ahora mismo no tenemos suelo, estamos buscando parcelas para aparcamientos disuasorios y es complicado. Tenemos que conveniar con los propietarios que quedan para que nos los cedan y poder generar aparcamientos disuasorios.
P. ¿Se podría entender esta decisión como un paso hacia una modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU)? ¿En qué sentido puede servir para revisar el modelo urbanístico del municipio?
R. Llevo años escuchando esta misma pregunta. El plan general, tal y como está desarrollado actualmente, no tiene sentido revisarlo. Han pasado 30 años desde su aprobación.
Lo que hemos hecho en los últimos años son modificaciones puntuales para mejorarlo y resolver problemas que surgen. Revisar el plan general supondría suspender toda la actividad urbanística, dejar de dar licencias de nueva construcción. Se podría matizar permitiendo rehabilitaciones o reformas, pero en los municipios donde se ha revisado el plan general ha habido caos y parálisis, y no queremos eso para Calp.
El plan general, homologado en 1998, tiene poco margen de maniobra. El término municipal es pequeño y está prácticamente colmatado. Lo que no está desarrollado, está protegido. Quedan unos 10 o 15 planes parciales por ejecutar. Tampoco podemos frenar todo: pensamos en los propietarios, en las empresas, en que Calp es un pueblo vivo, activo y con trabajo. Hay que equilibrar derechos y posturas.
P. En el debate sobre el urbanismo en Calp también entra en juego la falta de suelo público y zonas verdes. ¿Qué diagnóstico hace el Ayuntamiento sobre esta situación?
R. Como dices, el suelo es escaso. Calp tiene 23 km². Ha habido un desarrollo previo y, después, crisis económicas que han afectado sobre todo a la construcción, especialmente en municipios turísticos de costa.
Pero la construcción genera economía directa e indirecta: inmobiliarias, venta de muebles, fontaneros, electricistas… Es un sector importante. Pero cuando hay crisis, como la de 2007, que fue una auténtica hecatombe, el impacto es fuerte. Ahora estamos bien, y ojalá no vuelva a pasar, pero el suelo se agota.
Los responsables políticos debemos anticiparnos. Me gusta mucho una definición de desarrollo sostenible que leí hace años: trabajar y progresar hoy sin olvidar que vienen generaciones futuras y debemos dejarles algo. La idea es esa.
P. ¿La reordenación urbanística puede contribuir a mejorar el acceso a la vivienda y a equilibrar el uso del suelo en Calp?
R. Eso esperamos, y en ello trabajamos. Estamos a punto de licitar un plan de vivienda que elaborará una empresa externa, ya que en el Ayuntamiento llegamos hasta donde podemos.
Tenemos una parcela de casi 10.000 m² que queremos destinar a unas 100 viviendas, dependiendo del número de habitaciones, en la zona del PP4. Desde la Concejalía de Vivienda y Territorio, Mireia Ripoll y Juan Manuel del Pino trabajan juntos para mejorar la oferta de vivienda permanente para jóvenes y trabajadores.
Es complicado porque la normativa es estatal o autonómica, y los ayuntamientos tenemos pocas competencias. Estamos también expropiando una parcela de casi 5.000 m² que podría destinarse a vivienda pública en alquiler a precio razonable para jóvenes que trabajan.
Lo que no puede ser es generar trabajo y economía para que luego la gente no pueda vivir aquí. Calp es un municipio turístico, con una amplia planta hotelera, si no recuerdo mal, somos la cuarta población de la Comunidad Valenciana en camas hoteleras, y muchas viviendas turísticas.
No hemos suspendido la emisión de certificados de compatibilidad turística, porque hay muchas empresas y propietarios que se dedican a ello. Pero sí hemos frenado el cambio de uso de local a vivienda, porque no queremos perder tejido comercial. Esto lo estudiamos también con el sector privado.
Trabajamos para equilibrar: no podemos olvidar que somos turísticos, pero tampoco expulsar a los calpinos, entendiendo calpinos como todos los que viven y trabajan aquí, sean o no nacidos en el municipio.
P. La Unión Municipalista impulsa una Iniciativa Legislativa Popular (IPL) para reducir del 5 % al 3 % el umbral electoral en las elecciones autonómicas valencianas. ¿Por qué consideran necesaria esta reforma?
R. Porque somos muchos partidos, no quiero decir «pequeños», somos partidos muy grandes, aunque no seamos los tradicionales que todo el mundo conoce, los mismos de siempre que se alternan en el poder una vez unos y otra vez otros.
Creo que ha llegado el momento de que esos partidos agrupados en la Unión Municipalista, nacida en la Comunidad Valenciana e impulsada por el alcalde de Nules, David García, un alcalde joven, con mucho potencial y que lleva un ritmo increíble, tengan la oportunidad de ser escuchados. Él trabaja en cuerpo y alma, acompañado de Jorge Rodríguez, alcalde de Ontinyent. En la provincia de Alicante, por ejemplo, estamos nosotros. Somos Calpe es el partido independiente más votado de la provincia.
Cuando nos llamaron, nos unimos en la primera Asamblea y Convención Nacional, en febrero de 2024. Nos hizo mucha ilusión porque era la manera de materializar lo que llevamos años reivindicando. He estado en otro partido y siempre he sentido impotencia: primero, porque no te escuchan; y segundo, porque quieres gestionar mejor tu pueblo y te topas con trabas como las leyes administrativas de contratación, las limitaciones de competencias, la gestión de costas o puertos… Es como darte contra un muro de contención, sin poder resolver problemas y asumiendo todas las culpas.
Los vecinos van al alcalde o al concejal, tocan la puerta del Ayuntamiento y dicen: «Oye, los lavapiés; oye, el puerto; oye, el edificio del Club Social de la Manzanera, ¿por qué no lo restauráis?». La Ley de Contratos del Estado es compleja y nos complica la vida: es lenta, retorcida y casi diabólica. Lo he dicho muchas veces y no me canso.
Si los municipalistas tenemos oportunidad, podremos cambiar esto. Hay gente con mucha experiencia, como David García, que está en su tercera mayoría absoluta en Nules, o Jorge Rodríguez, que también ha revalidado mayorías y ha sido presidente de la Diputación de València. Hay alcaldes con trayectoria, concejales de distintas fuerzas políticas, partidos nuevos sin experiencia política, y creo que es la fórmula que necesita este país.
La Unión Municipalista también se está organizando a nivel nacional, se mueve en todas las regiones para, después de las Corts Valencianes, intentar tener representación en el Congreso de los Diputados. Es algo serio, posible, y nos ilusiona mucho, aunque sea más trabajo añadido al que ya hacemos.
Ahora mismo estamos con varias iniciativas legislativas. Hay una de ámbito estatal para modificar la Ley de Aguas, porque con el problema de la DANA hemos visto que no protege a las personas. Necesita 500.000 firmas y ya se está movilizando.
La más actual, la que nos afecta directamente, es la de rebajar el umbral electoral del 5% al 3% para que podamos tener voz en les Corts. Vamos a recoger firmas durante todo el verano hasta septiembre. En la Comunidad Valenciana hacen falta 10.000 firmas y estamos en ello.
Y vendrán más. Pronto habrá noticias de otra iniciativa legislativa popular para modificar la Ley de Bases de Régimen Local y la Ley de Haciendas Locales, que son las que frenan a los ayuntamientos en competencias, financiación y capacidad de actuación.
P. ¿Qué impacto tendría esta medida en la representación de partidos municipales como el suyo en Les Corts?
R. Como comentábamos antes, esta es una fuerza nueva que está creciendo. Sumando los votos de todos los partidos municipalistas que integramos la Unión Municipalista, actualmente somos la tercera fuerza política, no solo en la Comunitat Valenciana, sino también a nivel nacional si contamos todos los partidos independientes donde gobernamos o estamos en la oposición.
Estamos trabajando en serio para que esta voz llegue a Les Corts. Ahora mismo, nuestra prioridad es la recogida de firmas para una Iniciativa Legislativa Popular. Les Corts ya nos ha entregado las hojas oficiales selladas, y necesitamos reunir 10.000 firmas en toda la Comunidad Valenciana. La gente quiere ver algo diferente y confía en quienes vivimos y afrontamos a diario los problemas reales, para cambiar las cosas en les Corts primero y después en el Congreso de los Diputados.
Si conseguimos que se apruebe, la propuesta entrará en trámite parlamentario en les Corts, donde habrá un debate y una votación. El objetivo es que, de cara a las elecciones autonómicas de 2027, los votantes tengan una opción más. Con al menos un 3% de votos, podríamos obtener representación, tener voz y defender directamente el municipalismo, los intereses de nuestros municipios.
Porque al final, en el municipalismo hay representación de todos las ideologías políticas, pero todos los ayuntamientos, sin importar el partido, afrontan los mismos problemas derivados de la legislación nacional y autonómica. Nuestra misión es defender a nuestros vecinos por encima de etiquetas políticas.
P. ¿Cuáles son las grandes prioridades de Calp en los próximos años?
R. Estamos empezando a culminar las prioridades a corto plazo. Queremos terminar el segundo instituto antes de que acabe la legislatura, así como el colegio de educación especial, que, si no pasa nada, estará finalizado el año que viene.
En un par de meses inauguraremos las aulas provisionales del segundo instituto, prefabricadas, aunque no me gusta llamarlas así porque suena demasiado temporal, con el objetivo de que los alumnos del IES Les Salines puedan iniciar el curso en ellas. El año que viene, cuando el nuevo instituto esté terminado, se trasladarán allí y estas aulas desaparecerán o se destinarán a otro uso. El Ayuntamiento de Calp ha invertido más de tres millones de euros en acondicionar el espacio, y lo hemos hecho con fondos propios, sin subvenciones.
También estamos licitando la nueva sede de la Policía Local, un proyecto muy actual. Este año queremos adjudicar el Museu de la Festa, un edificio nuevo en el casco histórico. Hace 15 años Calp ya tuvo uno, pero se cerró por problemas en el inmueble. Este nuevo espacio ayudará a atraer todavía más visitantes al centro, que ya de por sí recibe muchas visitas.
A nivel personal, tengo especial interés en reformar y remodelar el paseo marítimo de La Fosa. Es similar al del Arenal-Bol, pero este último está en mejores condiciones. Ambos paseos tienen más de 50 años y el pavimento, así como la infraestructura, están muy deteriorados. Ya se está trabajando en el proyecto y es algo que me ilusiona especialmente porque lo llevaba en la pasada legislatura y no se pudo ni siquiera iniciar.
Queremos que sea un proyecto especial, que mejore la fachada marítima del municipio, aunque reconozco que da respeto porque es sensible: hay que ver si gusta, si no gusta, si es demasiado moderno… La gente se acostumbra a ciertos elementos y cuando se cambian puede generar rechazo. Aun así, vamos a seguir adelante. No podremos verlo terminado en esta legislatura, pero sí iniciado.
En el plano urbanístico, queremos mantener el equilibrio: impulsar el desarrollo, el progreso, generar empleo y que la economía no se resienta, pero también proteger el territorio para preservarlo y dejarlo en buen estado para las futuras generaciones.
P. ¿Qué modelo de municipio le gustaría dejar como legado al frente del Ayuntamiento?
R. Un municipio sostenible. Es una preocupación constante en los municipios turísticos, sobre todo ante la falta de financiación y recursos. Somos municipios estacionales, cada vez menos, porque en Calp hemos logrado desestacionalizar el turismo, y eso nos permite mantener un comercio de cercanía abierto durante todo el año, gracias también a la actividad hotelera.
Cuando hablo de sostenibilidad, me refiero a que las personas que decidan vivir aquí, que pagan sus impuestos como todo el mundo, puedan disfrutar de todos los servicios que necesitan. Y eso, a nivel presupuestario, me preocupa mucho: con la recaudación debemos ser capaces de prestar esos servicios, cuyo coste aumenta cada año, tanto por el incremento salarial como por la ampliación de necesidades. Por ejemplo, en limpieza viaria o recogida de residuos, vamos creciendo constantemente.
También necesitamos la implicación ciudadana. Cuidar el municipio, mantenerlo limpio, preservarlo. Ese es el objetivo. Que sea sostenible y que entre todos seamos capaces de mantenerlo en condiciones, para vivir aquí tranquilamente y trabajar. Y que quienes vengan a trabajar a Calp puedan también residir aquí, porque para poder trabajar en el municipio, primero tienes que poder vivir en él.







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