Pere Moll Leuchter es el actual concejal delegado de Medioambiente, Urbanizaciones, Playas y Bienestar Animal del Ayuntamiento de Calp por la formación Somos Calpe. Como técnico experto en medioambiente de profesión, el edil asegura que su visión va más allá de la política, dedicando gran parte de su pasión y sus conocimientos por la naturaleza a la gestión de sus áreas.
Según el concejal, al iniciar la presente legislatura en 2023 en el gobierno de Calp quiso poner en marcha iniciativas y proyectos que potenciaran la protección y gestión del medioambiente, algo que «eché en falta de las gestiones anteriores».
En esta entrevista con LaMarinaAlta.com, ubicada en un entorno que mezcla la naturaleza con la convivencia humana, la zona de acampada de la Serra d’Oltà, Moll repasa las medidas impulsadas para reforzar la prevención de incendios, la protección del litoral y la renaturalización de espacios urbanos, subrayando que en numerosas ocasiones la clave está en la concienciación ciudadana.
PREGUNTA. ¿Qué medidas específicas está impulsando el Ayuntamiento de Calp para reforzar la protección contra incendios en urbanizaciones y zonas forestales?
RESPUESTA. Desde el Departamento de Medio Ambiente estamos impulsando muchas actuaciones relacionadas con la política forestal y la prevención de incendios. En primer lugar, aprobamos, con el respaldo del equipo de gobierno y la abstención de Defendamos Calpe y el Partido Popular, la cartografía de la interfaz urbano-forestal. Es una herramienta fundamental para identificar las zonas donde existe un riesgo real entre áreas urbanas y forestales.
Por ejemplo, en la zona de acampada de Oltà se encuentra esa transición entre lo urbano y lo forestal. Ya han comenzado los trabajos de limpieza de la franja de protección de la sierra, financiados por los fondos europeos Next Generation.
Además, hemos puesto en marcha la campaña «Parcelas limpias, bosques seguros», recordando a los propietarios privados sus obligaciones de mantener las parcelas limpias, especialmente tras el reciente incendio que sufrimos en la partida Garduix y Gargasindi.
Con presupuesto municipal también hemos iniciado un expediente de contratación de trabajos forestales y de limpieza en la gran zona verde de Empedrola, y estamos tramitando un convenio público-privado para el saneamiento del barranco de la Cometa, Empedrola, Rosina.
Por otro lado, hemos apostado por una idea novedosa: aprovechar la ganadería silvestre como aliada en la prevención de incendios. Hay pueblos, por ejemplo, en El Verger, donde se ha contratado un servicio de ganadería con este fin, pero en la sierra de Oltà ya viven cabras asilvestradas que ayudan a mantener limpio el sotobosque y a las que hemos bautizado como las «cabras bomberas de Calp». Para garantizar su hidratación, desde la concejalía hemos impulsado la instalación de abrevaderos y fuentes. Ahora mismo ya estamos creando un nuevo abrevadero más grande para no tener que subir constantemente a rellenar el agua.
Cabe decir también que Protección Civil juega un papel esencial en el programa de vigilancia forestal, realizando controles diarios con drones y patrullas. Y quiero insistir en que los incendios se apagan en invierno, con prevención, mantenimiento y concienciación ciudadana.
Además de todo lo mencionado, tenemos una empresa de educación ambiental con la que hemos hecho talleres de prevención de incendios, recordando al ciudadano lo que se debe hacer en una situación de emergencia. Aquí en zona de acampada de Oltà hemos hecho una actuación en un camino para garantizar la evacuación. En el caso de tener un incendio en la zona sur de la sierra, las personas pueden salir por una vía de evacuación de emergencias. También hemos acondicionado el camino de la zona de acampada de tiro, donde está la zona de los cazadores. Es muy importante la accesibilidad de los bomberos y todos los medios que nos ayudan en las extinciones.
P. ¿En qué consisten los talleres de prevención de incendios y cómo está respondiendo la población a estas iniciativas?
R. Lo que queda de 2025 convocaremos un nuevo taller. Sobre los que ya hemos hecho, se ha impartido un informativo dirigido a la ciudadanía. En ellos se explican los deberes y protocolos de actuación ante incendios, en coordinación con Protección Civil, Policía Local, Guardia Civil y nuestro CECOPAL (Centro de Coordinación Operativa Local).
La respuesta ciudadana ha sido positiva, aunque reconocemos que cuesta llegar a todos los sectores. Siempre hay algún sector muy concienciado que participa, pero nos resulta más difícil alcanzar a quienes no colaboran o no se implican. Ese es nuestro gran reto: llegar a ese sector que todavía no participa activamente en las iniciativas que realizamos.
P. Háblanos de la Emergencia Sanitaria Forestal. ¿Cómo ha llegado a Calp y cómo habéis conseguido esta medida?
R. La Emergencia Sanitaria Forestal surge a raíz de un fenómeno que afecta a muchos municipios de la Marina Alta y la Marina Baixa, el marchitamiento masivo de pinos. Este problema, conocido como seca del pino, está provocado por una sequía extrema que impide a los árboles generar la resina natural que los protege de enfermedades y plagas, como el nemátodo de la madera y el tomicus.
El año pasado presentamos una moción en el pleno municipal solicitando una financiación extraordinaria tanto a la Diputación como a la Conselleria de Medio Ambiente para afrontar esta emergencia. Denunciamos, además, que la Diputación había reducido las ayudas en materia forestal a pesar de la magnitud del problema.
La moción fue aprobada y ha servido de referente para otros municipios, que se han sumado a esta iniciativa. Lo importante es que esta causa trasciende los colores políticos y une a los municipios en defensa del patrimonio natural.
P. La llamada basuraleza es un problema creciente en espacios naturales y playas. ¿Qué acciones está desarrollando el área de Medio Ambiente para combatir este fenómeno en Calp?
R. Desde la concejalía llevamos a cabo numerosas acciones contra la basuraleza, dentro de nuestras campañas de educación ambiental. Hemos observado que ha proliferado el fenómeno y el incivismo en general, sobre todo, entendemos, en aquellos sectores de la ciudadanía a los que cuesta llegar con las acciones de concienciación. Por ello, hemos firmado un convenio con Ecoembes y SEO/BirdLife para participar en el Proyecto Libera, que organiza jornadas de limpieza y voluntariado medioambiental a nivel nacional.
Gracias a ello, hemos creado una red de colaboración con entidades como la Fundación de Actividades Acuáticas de la Comunidad Valenciana, el Club Náutico de Calp, Protección Civil, la Universidad de Alicante, la Asociación Amicitia o la Fundación CEPAIM, entre otras.
Recientemente, realizamos una limpieza en la cala Manzanera, en la que recogimos 110 kilos de residuos con la ayuda de voluntarios locales y migrantes, demostrando además cómo la acción ambiental puede ir de la mano de la inclusión social.
También colaboramos en jornadas de sostenibilidad, acción, voluntariado y entorno organizadas por la ANCOA y la UA junto a diversas entidades. Habrá una jornada de acción el 25 de noviembre contra la basuraleza en la cala Racó y la zona de Las Salinas.
P. ¿Las acciones son suficientes para reducir el problema? ¿Hay cifras o datos que avalen la reducción de la basuraleza en Calp?
R. Toda acción suma, pero no es suficiente. Lo más importante es generar responsabilidad socioambiental. No es más limpio el que más limpia, sino del que menos ensucia. En muchos casos, después de limpiar un espacio, en apenas dos días vuelve a haber residuos.
En los eventos del Proyecto Libera registramos y categorizamos los residuos recogidos. En la última jornada contabilizamos 110 kilos, de los cuales un 70% eran envases, un 20% papel y el resto objetos variados y colillas.
Además, con motivo del Día Mundial de los Océanos, realizamos una limpieza de colillas en la playa del Arenal-Bol, recogiendo alrededor de 10.000 unidades. Es importante destacar que una sola colilla puede contaminar hasta 100 litros de agua de mar. Por eso, además de limpiar, mostramos los resultados para concienciar a la ciudadanía a través de lo que llamamos la ‘foto de la vergüenza’.
P. Desde la concejalía de Medio Ambiente se prepara la segunda edición de las Jornadas Medioambientales del Mar Calp Blau. ¿Qué destaca de esta iniciativa y cuáles son los objetivos principales?
R. Cuando llegué al cargo, eché en falta una mayor apuesta por la educación ambiental. Como técnico en medio ambiente, quise impulsar un proyecto que uniera formación, divulgación y acción directa, creando sinergias entre administraciones, asociaciones y entidades científicas.
Así nació Calp Blau, unas jornadas medioambientales que combinan educación, sensibilización y participación ciudadana. En su primera edición abordamos la problemática de los microplásticos y residuos marinos, y este año nos centraremos en la posidonia oceánica, con mesas redondas, ponencias divulgativas y la participación de universidades y expertos.
Queremos aclarar un concepto muy importante: tener posidonia en la playa no impide obtener la bandera azul, ya que este distintivo se basa en la calidad del agua, la seguridad y la accesibilidad. La posidonia no es un residuo, sino una aliada natural que protege la costa y favorece la biodiversidad marina.
Se llevará a cabo en el 6, 7 y 8 de noviembre en Casanova. Habrá muchos actores implicados, como la Fundación Oceanográfico, el Instituto de Ecología Litoral, la Universidad Alicante, entre otros, que nos ayudarán con la educación ambiental y la acción, para que no se quede todo en palabras.
P. Las playas son uno de los principales atractivos de Calp. ¿Qué iniciativas se están llevando a cabo para equilibrar el uso turístico con la protección del ecosistema marino y litoral?
R. Si no pensamos en clave medioambiental, el día de mañana no tendremos playas, que es la principal fuente de turismo de la comarca. Con el cambio climático, los temporales son cada vez más frecuentes. Por ello, debemos mimar a nuestras playas para que sean lo más natural posible. La Posidonia oceánica es nuestra barrera natural frente a la erosión y la pérdida de arena y nosotros estamos cumpliendo a rajatabla el manual de buenas prácticas de posidonia.
Tras el temporal extraordinario de agosto se despejaron inmediatamente las zonas de accesibilidad, y pedimos también con mucha antelación una autorización de Conselleria para trasvasar posidonia de manera sostenible desde la playa de la Fosa hasta el Arenal-Bol, que ya hemos obtenido.
También hemos implantado las ‘playas sin humo’, con una ordenanza que prohíbe fumar salvo en zonas acotadas, fomentando así la salud pública y el cuidado del medio ambiente.
Además, todas nuestras playas cuentan con puntos accesibles, servicio de asistencia para personas con movilidad reducida y socorrismo inclusivo. Nuestro objetivo es mantener los estándares de bandera azul y sumar nuevos reconocimientos, como la que buscamos para Puerto Blanco.
P. La posidonia y su tratamiento ha sido uno de los grandes temas del verano en la comarca. ¿Cómo se gestiona desde Calp y hasta dónde puede el Ayuntamiento actuar en su tratamiento?
R. En las playas naturales, la Posidonia debe permanecer en su lugar, ya que cumple una función de protección costera fundamental. Por ejemplo, en la cala Calalga, donde hay una gran arribazón de Posidonia sobre roca, esa acumulación actúa como barrera natural frente a la erosión y nos permite ganar terreno al mar, algo que mucha gente no ve.
En cambio, en las playas urbanas, donde el Ayuntamiento sí tiene competencias directas, se realiza una gestión diaria de limpieza a través de la empresa concesionaria, que trabaja todas las mañanas. En el caso de la playa de la Fosa, debe mantenerse despejada de restos de Posidonia en la zona arenosa.
Conviene aclarar también que la playa de la Fosa se extiende desde el inicio de la arena hasta su extremo final, las zonas donde hay roca, por ejemplo, frente al Esmeralda, no forman parte de la playa propiamente dicha, aunque a veces se confunde y genera polémica. Toda la zona de arena ha estado limpia y en buenas condiciones durante el verano.
Sí que es cierto que, tras el temporal extraordinario que sufrimos en agosto, la llegada de una gran cantidad de Posidonia obligó a trabajar durante varios días de forma intensiva para su retirada. Esa situación excepcional nos llevó, al igual que a otros municipios como Dénia, a solicitar a la Conselleria una autorización específica para realizar un trasvase de Posidonia desde la playa de la Fosa, donde se acumula en mayor cantidad, hacia la playa del Arenal-Bol, concretamente a la zona de Borumbot, que sufre una pérdida notable de arena.
Me complace anunciar que ya tenemos esta autorización concedida por la Conselleria para los próximos cuatro años. Gracias a ella, podremos trasvasar la Posidonia de la Fosa al Arenal-Bol con la justificación de un criterio medioambiental justificado y coherente, ya que su finalidad es recuperar playa y ganar terreno al mar.
Esta justificación ha sido aceptada por la Conselleria al considerarla ambientalmente sostenible, por lo que a partir de ahora evitaremos los problemas que tuvimos este verano, actuando con seguridad jurídica y planificación.
Además, tenemos otra solicitud pendiente de aprobación para realizar un segundo trasvase de Posidonia a la zona de Pioco. Esa autorización está pedida desde hace tiempo y seguimos a la espera de que sea aprobada.
P. En relación con las acciones de renaturalización, ¿qué espacios del municipio se están priorizando?
R. El proyecto más emblemático es la renaturalización del barranco del Quisi, que busca conectar Calp con Benissa a través de un gran corredor verde. Es un proyecto histórico y muy especial para mí, porque en esa zona perdió la vida un policía local, mi primo, durante una tormenta fuerte típica del verano, y desde entonces hemos querido recuperar y dignificar ese entorno.
La actuación consiste en eliminar la caña común, una especie invasora, mediante un proceso de solarización que destruye los rizomas al elevar la temperatura del suelo. Posteriormente se reintroducen especies autóctonas como álamos, baladres y carrascas, restaurando así el ecosistema de ribera. Las actuaciones en barrancos que no están dentro de la parte urbana, son competencia de la Confederación Hidrográfica del Júcar, por ello, hemos estado muy encima de ellos para que cumpliera sus competencias.
Va por fases, ahora mismo ya está solarizado hasta la depuradora y seguirá hasta Benissa. Este proyecto se lleva a cabo conjuntamente con el Ayuntamiento de Benissa, y hemos solicitado una ayuda de 3,5 millones de euros al Ministerio para la Transición Ecológica dentro del programa de Renaturalización de las Ciudades. Este mes nos dirán si recibimos esa financiación.
Además, en el ámbito urbano, está a punto de adjudicarse a una empresa la renaturalización de los barrancos que son competencia del Ayuntamiento de Calp, que incluye la transformación del parque de la Saleta en un auténtico bosque de ribera, con vegetación autóctona y senderos naturales.
P. ¿Cómo mejora esta renaturalización el entorno de Calp, su biodiversidad y la calidad de vida urbana?
R. La biodiversidad enriquece en todos los sentidos, como en salud en general y en salud mental. Pasear por un entorno verde nos ayuda a desconectar, relajarnos y mejorar nuestra salud mental. Por eso, la sostenibilidad se trata de buscar siempre el equilibrio entre urbanismo y naturaleza.
Los espacios naturales dentro del municipio aportan frescor, sombra, bienestar y convivencia. Además, la biodiversidad previene plagas y enfermedades que se dan en entornos de monocultivo.
En nuestras jornadas del Día del Árbol, por ejemplo, hemos plantado carrascas, madroños y robles valencianos, en la zona de acampada de Oltà, fomentando ecosistemas equilibrados, especies distintas que hacen sinergias unas con otras. Siempre digo que el monocultivo es enfermedad, la diversidad es salud.













