OPINIÓN | Itziar Doval, concejala por el PSPV de Bienestar Social, Igualdad, Infancia y Adolescencia y de Prevención a la Salud de Calp
Recientemente se publicaba el DECRETO LEY 12/2025, de 22 de julio, del Consell, por el que se establece el régimen jurídico de cooperación entre la Generalitat y los ayuntamientos de la Comunitat Valenciana para la construcción y ampliación de centros sanitarios. Después de leerlo, nos recuerda mucho al Plan Edificant. Recordemos el martirio que supuso para María José Catalá y Carlos Mazón el Plan Edificant «Plan Fracasat» o «Enganyant», lo llamaban.
El nuevo DECRETO SANITARIO del PP, aparece como la octava maravilla del municipalismo sanitario. Eso sí, con una pequeña diferencia: solo para los pueblos grandes. Y curiosamente, la mayoría gobernados por el PP.
¿Acaso los niños de Chella, Beneixama o Almoines no necesitan ir al médico? ¿Es que en los pueblos pequeños la salud es un lujo? No, claro que no. Es que en los pueblos pequeños gobierna mucho alcalde socialista, mucho regidor de Compromís, mucho independiente díscolo. Y claro, no vamos a darles herramientas a estos, no vaya a ser que hagan cosas y encima queden bien.
Ahora, resulta que delegar está bien, el PP valenciano ha tardado apenas un año en darse cuenta que delegar está muy bien, pero solo un poquito, no vayamos a democratizar demasiado esto del poder y con matices claro. 20.000 hab. es una cifra mágica que excluye a la inmensa mayoría de los 542 municipios valencianos. Apenas hay una treintena. ¿Y quién gobierna en la mayoría de ellos? Premio para el lector perspicaz.
El Plan Edificant llegó a 235 municipios. Grandes, medianos, pequeños. Gobernados por el PP, por el PSOE, por Compromís, por independientes. El pueblo más pequeño podía soñar con un colegio nuevo. Ahora, con el DECRETO SANITARIO del PP, el pueblo pequeño puede seguir soñando, pero con su ambulatorio destartalado.
El PP criticó con dureza la «baja ejecución» del Plan Edificant. «Solo el 23% ejecutado», bramaban. ¿Y cuánto llevan ejecutado ellos de su maravilloso DECRETO SANITARIO? Ah, es verdad, que acaba de nacer. Démosles ocho años y hablamos.
El Plan Edificant, partía de un principio democrático básico: la igualdad de oportunidades territoriales. Un niño de un pueblo de 500 habitantes tenía el mismo derecho a un colegio digno que uno de Valencia capital. El decreto sanitario del PP parte de otro principio: el del embudo. Ancho para los míos, estrecho para los demás.
La derecha valenciana ha descubierto las bondades de la cooperación municipal, pero solo para un selecto club. «Sí a la delegación, pero solo si el alcalde es de los nuestros o, al menos, de un municipio lo suficientemente grande como para que nos interese políticamente».
Lo más triste de todo esto es que, al final, quien paga el pato de estas mezquindades políticas es la ciudadanía. Los vecinos de pueblos pequeños que seguirán con ambulatorios del siglo pasado porque no llegan al corte poblacional. La Sanidad Pública convertida en arma arrojadiza, herramienta de castigo o premio según el color político del municipio.
Ahora que tienen la sartén por el mango son ellos los que deciden y adjudican. Es la vieja política del «quítate tú para ponerme yo», pero con esteroides. Porque no solo se trata de cambiar las políticas del adversario, sino de aplicar las mismas que criticabas, pero con el descaro de limitarlas a tu parroquia política. Es el «haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago» elevado a política de gobierno.
Y mientras tanto, en algún pueblo de menos de 20.000 habitantes, un alcalde —del color que sea— mira su centro de salud obsoleto y se pregunta ¿por qué su municipio no merece la misma oportunidad que Burriana, Santa Pola, Torrent, Orihuela Costa o Mislata? La respuesta es sencilla y demoledora: porque en la política del embudo del PP valenciano, tu pueblo está en el lado estrecho.







