El Equipo ROCA de la Guardia Civil de Calp, en el marco del Plan Nacional contra el robo de cobre, ha desarrollado una investigación que ha permitido esclarecer la procedencia de una importante cantidad de cableado de cobre sustraído.
La actuación, denominada operación Phone25, tuvo su origen en una inspección administrativa realizada en un centro de recuperación de metales de Dénia. Durante dicha inspección, los agentes intervinieron 2.500 kilogramos de cableado de cobre de telefonía.
Las investigaciones posteriores permitieron determinar que el material intervenido procedía de sustracciones cometidas en Benissa y Alfàs del Pi. Según las pesquisas, los responsables de los robos pertenecían a una empresa de instalaciones de telecomunicaciones.
Robo de líneas antiguas
Los trabajadores acudían a realizar instalaciones de fibra óptica y, aprovechando dichas intervenciones, procedían a sustraer las antiguas líneas de telefonía. Este método permitía la retirada del cableado sin levantar sospechas inmediatas, al tratarse de actuaciones aparentemente autorizadas.
Investigados trabajadores y gerente del centro
Como resultado de la operación, han sido investigados cinco trabajadores como presuntos autores de las sustracciones. Asimismo, ha sido investigado el gerente del centro de reciclaje, al que se le imputan delitos de receptación y falsedad documental.
Según la Guardia Civil, el gerente habría falseado los datos personales de los vendedores con el fin de no levantar sospechas ante posibles inspecciones.
La Guardia Civil ha destacado que estas actuaciones han permitido neutralizar una actividad delictiva que afectaba gravemente a infraestructuras críticas de comunicaciones.
Además, ha subrayado que, más allá del perjuicio económico, estos delitos generan una situación de especial vulnerabilidad en pequeñas poblaciones, que pueden quedar temporalmente sin comunicación telefónica fija.







